13/02/2005
Introducción
El profeta Elías fue una persona extremadamente usada por Dios. Vivió en tiempos muy peligrosos, cuando Israel estaba en casi completa apostasía, bajo el reinado del rey Acab, uno de los peores reyes que la nación tuvo en toda su historia.
Dada la maldad que imperaba por doquier, promovida por Jezabel, la reina, y auspiciada por el rey Acab, Dios tuvo que enviar a Su profeta para que anunciase y declarase Su juicio.
Antes de pasar al juicio, veamos acerca de esa maldad por la cual vino el juicio de Dios:
(1 Reyes 16: 30-33) << Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él. 31 Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró. 32 E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. 33 Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel>>
Aquí vemos que una de las cosas que Dios más aborrece es la idolatría, ya que directamente ésta es culto a demonios. Además del culto a Baal, esa imagen de Asera, (diosa femenina cananea de la fertilidad) está hoy en día vigente en toda la imaginería relativa a la “reina del cielo”. Dios condena ese culto tildándolo de adulterio para todo aquel que dice ser pueblo de Dios.
Anuncio de la sequía
(1 Reyes 17: 1) << 1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra>>

Cuando existe sequía espiritual, esta también va acompañada de sequía en lo natural muchas veces, dado que el Espíritu es el que da vida, el agua simboliza la vida en lo natural. Jesús dijo al respecto del Espíritu: << El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha>> (Juan 6: 63)
Con esa sequía en lo natural (ausencia de lluvias y rocío), Dios estaba queriendo hacer entender a Israel que estaba carente de vida espiritual a causa de su apostasía, además de Su castigo.
La sequía como modo de castigo, lo vemos repetido a lo largo del Antiguo Testamento:
Amós 4: 7, 8; << 7 También os detuve la lluvia tres meses antes de la siega; e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover; sobre una parte llovió, y la parte sobre la cual no llovió, se secó. 8 Y venían dos o tres ciudades a una ciudad para beber agua, y no se saciaban; con todo, no os volvisteis a mí, dice Jehová>>
Joel 1: 20 << 20 Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto>>
Jeremías 14: 1-6 << 1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, con motivo de la sequía. 2 Se enlutó Judá, y sus puertas se despoblaron; se sentaron tristes en tierra, y subió el clamor de Jerusalén. 3 Los nobles enviaron sus criados al agua; vinieron a las lagunas, y no hallaron agua; volvieron con sus vasijas vacías; se avergonzaron, se confundieron, y cubrieron sus cabezas. 4 Porque se resquebrajó la tierra por no haber llovido en el país, están confusos los labradores, cubrieron sus cabezas. 5 Aun las ciervas en los campos parían y dejaban la cría, porque no había hierba. 6 Y los asnos monteses se ponían en las alturas, aspiraban el viento como chacales; sus ojos se ofuscaron porque no había hierba>>
Hageo 1: 9-11 <<Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. 10 Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. 11 Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos>>
En todas esas ocasiones, la sequía vino como castigo de Dios, a causa de la iniquidad del pueblo de Dios.
Simbología de la lluvia y del rocío
(1 Reyes 17: 1) <<…que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra>> :
Elías sentenció que no habría ni lluvia ni rocío por unos años. La lluvia y el rocío tienen en común los ingredientes necesarios para la vida. Esto es también aplicable al área espiritual.
Así pues, la lluvia es también tipo del derramamiento del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el que aviva la vida espiritual, así como la lluvia es necesaria para la vida natural.
En el tiempo de Acab el pueblo de Israel estaba sin vida espiritual a causa del pecado y de la apostasía. Como muestra de ello, tampoco permitió el Señor la lluvia y el rocío por un tiempo.
Por el contrario, cuando el pueblo de Dios está avivado, la Palabra lo compara con las lluvias y el rocío, como dice el profeta Miqueas: (Miqueas 5: 7) << 7 El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba …>>
Aquí compara el Señor al remanente fiel Suyo en medio de las gentes, con el rocío y las lluvias que son de beneficio para el campo y lo hacen fértil.
Más sobre el rocío
El Señor se compara a sí mismo con el rocío y su beneficio hacia Su pueblo: Oseas 14: 4-6 << 4 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos. 5 Yo seré a Israel como rocío ; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. 6 Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano>>
Proverbios 19: 12; <<Como rugido de cachorro de león es la ira del rey, y su favor como el rocío sobre la hierba >>
Sobre el beneficio de temer a Dios:
(Salmo 72: 5, 6) << Te temerán mientras duren el sol y la luna, de generación en generación. Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada, como el rocío que destila sobre la tierra >>
El temer a Dios es como el rocío que refresca la tierra.

El rocío es símbolo del compañerismo entre los hermanos en la fe:
(Salmo 133) <<¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es h abitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras ; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion ; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna>>
Elías fue pregonero de juicio: No iba ni a llover, y ni siquiera a haber rocío sobre Israel por tres años y medio.
La autoridad del hombre enviado por Dios
Hablemos más sobre la persona de Elías. Elías no era un potentado, un príncipe, ni siquiera uno de los sacerdotes que pudieran haber subido de Jerusalén para reprender a Acab. Elías, según nos dice la Palabra, era en lo natural un simple morador de Galaad; un sencillo y corriente ciudadano como podríamos serlo tu o yo.
La diferencia es que Dios le envió a una misión, dándole El mismo Su autoridad y poder. Por esa razón, Elías, el simple morador de Tisbe en Galaad fue directamente a ver al rey Acab, máxima autoridad de todo Israel.
No fue en su nombre, sino en el de Jehová, en cuya presencia estaba.
No usó de ninguna diplomacia, ni siquiera de tacto alguno. Fue directamente a ver al rey Acab, hombre que tenía poder para dar muerte a quien fuera según su antojo, y escuetamente le dijo lo que Dios le dijo que dijera.
Cuando vamos en el nombre del Señor, hagamos como Elías, cumpliendo con el cometido que Dios nos da a cumplir.
No olvidemos que Elías fue un tipo de Iglesia, la cual debe ser sal y luz en medio de un mundo hostil a Dios.
<<… no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra >> :
El escueto anuncio finaliza con unas palabras que sonaban desafiantes y atrevidas en la boca de un simple morador de Galaad, pero que en realidad eran de Dios.
Vemos aquí un atisbo de la autoridad espiritual que iba a tener la Iglesia de Jesucristo. Elías, tipo de Iglesia, había atado los cielos para que no lloviera, según Mateo 18: 18, que dice:
<<De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, habrá sido atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, habrá sido desatado en el cielo>>
Esa misma autoridad y obra tendrán los dos Testigos de Apocalipsis 11: 6; <<Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía…>>
Santiago nos da más información sobre ese evento de la sequía en Israel por mano de Elías respecto al poder de la oración del justo: << 16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto>> .
Aquí vemos que por el celo que tenía de Dios, Elías oró fervientemente para que Dios escarmentara a Israel por su pecado, impidiendo que lloviera por tres años y seis meses (tiempo que se corresponde con el periodo de la futura Gran Tribulación).
Elías quería ese escarmiento para Israel, no para su destrucción, sino para su restauración posterior. Es cosa evidente que Elías actuaba inspirado por el Espíritu Santo, y no hacía esas cosas en la carne.
La cobertura de Dios para el creyente fiel
El castigo vino a la tierra, y con él, el sufrimiento. No obstante, para el que es fiel de entre el pueblo de Dios, Dios le promete Su auxilio cualquiera que sea la situación de angustia en la que esté: (Salmo 91: 1) <<El que habita al abrigo del Altísimo , m orará bajo la sombra del Omnipotente>>
Por lo tanto, seguimos leyendo en 1 Reyes 17: 2-6; << 2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: 3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. 4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. 5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán. 6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo>>
Cuando arreciaba el hambre y la sed en Israel a causa de la sequía, Elías, que tipifica el remanente fiel de Dios, estaba bajo la protección de Dios, siendo aprovisionado sobrenaturalmente por Él de forma sorprendente.
CUANDO DIOS ENVIA SU JUICIO SOBRE LOS HOMBRES, LA DEPENDENCIA DE DIOS DE LOS CREYENTES VERDADEROS SE INCREMENTA, HACIENDOSE MÁS NOTABLE.
En los momentos más difíciles, Dios nos asegura en Su Palabra que nunca nos abandonará a nuestra suerte:
Salmo 57: 1b << Y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos>>
Salmo 63: 7 <<Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré>>
Salmo 121: 5-8; << Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre>>
Salmo 37: 25; <<Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan>>
Apocalipsis 12: 6; <<Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días>> .
Así como Elías fue guardado por Dios durante esos tres años y medio (1.260 días) de tribulación, la mujer, que significa Israel, será también guardado por el mismo tiempo de las garras de la Bestia Anticristo.
Cada vez que venga un juicio de Dios a esta tierra, su remanente (el pueblo Suyo y fiel), será guardado, como lo fue Elías.
Resumiendo
Estemos dispuestos a hacer (y hagamos) la obra de Elías, con la autoridad y poder que Dios nos ha delegado en Cristo, entendiendo que nuestra lucha no es contra los hombres, sino contra principados, potestades, gobernadores de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en la regiones celestes.
Esperemos, que al tiempo de estas cosas, Dios nos guardará sobrenaturalmente.
