ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA APARICION DE JESÚS DESPUÉS DE RESUCITADO

Jesús se aparece a los suyos después de resucitar dos veces en circunstancias similares:

  1. Los discípulos estaban juntos, reunidos probablemente en el aposento alto donde tomaron con Jesús la Última Cena.
  2. Estaban con las puertas cerradas.

LA PRIMERA APARICIÓN:

Lo leemos en Juan 20:19-20:

Jn 20:19  Cuando llegó la noche de aquel mismo día,  el primero de la semana,  estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos,  vino Jesús,  y puesto en medio,  les dijo:  Paz a vosotros.
Jn 20:20  Y cuando les hubo dicho esto,  les mostró las manos y el costado.  Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.

Punto 1:La Paz

Las circunstancias de la reunión son importantes: Tenían miedo!

“Los Judíos fueron a por Jesús y ahora quizá vayan a por nosotros...”podrían pensar...

En este ambiente Jesús se presenta en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros”

Estas palabras fueron las primeras que Jesús les dijo. No eran un mero saludo. No eran solo un deseo. Era algo que Jesús les estaba dando.

Esa es la Paz que el mundo busca pero que no encuentra, porque solo la puede dar Jesucristo, y a El no le buscan.

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La Paz que Jesús da es el resultado de saber que somos:

  1. Perdonados por Dios
  2. Aceptados por Dios
  3. Ser Hijos de Dios

Y esa Paz es la que estaban recibiendo los discípulos.

Y eso era lo que ellos necesitaban en aquel momento.
Jesús se preocupó por ellos y lo primero que hace cuando les ve es dar.
Jesús durante los años que estuvo con ellos, les dio enseñanza, les dio amistad, les dio su vida, y aún después de resucitar seguía dando!!
Eso es lo que hace el Amor.

Esa Paz consiguió disipar todos sus miedos. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.

Punto 2: Sin reproches

En esta Paz había un perdón implícito...Me explico:

Recordemos lo que sucedió solo unos días antes:
Los discípulos dejaron solo a Jesús. Cuando vinieron a arrestarle en el Huerto de los Olivos, le abandonaron huyendo.
Pedro, el único que trato de defenderle (usando una espada),después, ante la presión de verse en un aprieto por ser discípulo suyo, le negó.

Jesús estuvo prácticamente solo en la Cruz, solo algunas mujeres y Juan estaban allí. Dónde estaba el resto? Ninguno de ellos fue a recoger su cuerpo. Ninguno de ellos fue a su funeral.

Y sin embargo cuando Jesús se les presenta no les reprochó nada!

Si a alguno de nosotros nos sucediera lo mismo. Cómo reaccionamos cuando nos traicionan o nos dejan solos ante el peligro?

Dios conoce bien nuestra condición humana. Sabe que le fallamos, pero SIEMPRE da nueva oportunidad a aquel que falla pero se arrepiente.
Dios no es vengativo con los suyos.

Y nosotros debemos “andar como el anduvo”:
-No reprochemos con odio lo que los demás nos hacen.
-Igual que nosotros fallamos a Dios, la gente nos falla a nosotros. Pero de la misma manera que El nos perdona, perdonemos.

Punto 3: El reproche

Leamos Mc 16:14

Finalmente se apareció a los once mismos,  estando ellos sentados a la mesa,  y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón,  porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.

Vemos aquí que la cosa cambia un poco.

reprochó su incredulidad y dureza de corazón

Cómo es Jesús:
Pasó por alto la infidelidad de sus discípulos pero no pasó por alto su incredulidad.

Porque? Echemos un vistazo a los acontecimientos sucedidos en las últimas horas:

¿Quién había visto resucitado a Jesús?

  1. María Magdalena (Jn20:11-18 o Mc16:9)
  2. Algunas mujeres que volvían del sepulcro (Mt 28:8-9)
  3. Pedro!! (Lc 24:34 y 1ªCor15:5)
  4. Dos discípulos camino de Emaus (Lc 24:13-15)

Al menos 6 personas en un solo día...

Y sin embargo, aunque algunas personas en ese lugar creían, el ambiente general era de incredulidad!!

Podemos imaginarnos la batalla de fe que hubo allí. Allí no sólo estaban los once, también estaban las mujeres y Cleofás y su acompañante y quizá mas personas...Pudo ser algo así:

  1. María Magdalena: Sí, os aseguro que era El, lo vi, y me dijo que os lo dijera...
  2. Otras mujeres hablando atolondradamente: Sí, sí, lo vimos, era Jesús, y nos dijo lo  mismo, que os lo dijéramos, era El!!
  3. Pedro: Así es, dicen la verdad.
  4. Cleofás: Al principio no nos dimos cuenta, pero cuando partió el pan lo supimos, y desapareció!

Y los demás (la mayoría):

  1. Pero si le clavaron en la cruz!!
  2. Pero cómo es posible?
  3. Imposible, increíble..!
  4. Seguro que no era alguien que se le parecía?
  5. Alguna explicación habrá.
  6. Y dices que desapareció¿?

El ambiente general era de incredulidad.

Resumiendo:

  1. Las fuentes, es decir, los testigos, eran fiables. Eran personas bien conocidas, honestas y no iban a mentir.
  2. Las fuentes eran muchas.
  3. Las fuentes eran independientes. Vieron a Jesús cada uno sin comunicarse entre sí. Eso descarta la alucinación colectiva.

Entonces..: ¿Por qué no les creyeron?

Sencillamente era demasiado increíble para ellos.

Y Jesús les reprochó “porque no habían creído a los que le habían visto resucitado”:
El reproche no fue tanto por no haber creído a María Magdalena por ser Maria Magdalena.
El reproche no fue tanto por no haber creído a Cleofás por ser Cleofás.
El reproche no fue tanto por no haberles creído a “ellos”.

El reproche fue porque ellos daban testimonio de que lo que Jesús ya anunció que iba a suceder, su Resurrección, sucedió! Y Ellos no creyeron.

Todo esto les tendría que haber hecho recordar sus palabras de que iba a resucitar.

En definitiva tenían que haberle creído a El!

Jesús anuncia su resurrección:
Leer Mt16:21, 17:9, 22-23
Jn2:18-22

LA SEGUNDA APARICIÓN

En la primera aparición faltaba alguien de entre sus discípulos: Tomás.

¿Se había olvidado Jesús de El?
¿Se equivocó Jesús presentándose cuando no estaban todos?

La respuesta es obvia: No. Veremos que tuvo sus motivos.

Leamos: Juan 20: 24-29

Jn 20:24  Pero Tomás,  uno de los doce,  llamado Dídimo,  no estaba con ellos cuando Jesús vino.
Jn 20:25  Le dijeron,  pues,  los otros discípulos:  Al Señor hemos visto.  El les dijo:  Si no viere en sus manos la señal de los clavos,  y metiere mi dedo en el lugar de los clavos,  y metiere mi mano en su costado,  no creeré.
Jn 20:26  Ocho días después,  estaban otra vez sus discípulos dentro,  y con ellos Tomás.  Llegó Jesús,  estando las puertas cerradas,  y se puso en medio y les dijo:  Paz a vosotros.
Jn 20:27  Luego dijo a Tomás:  Pon aquí tu dedo,  y mira mis manos;  y acerca tu mano,  y métela en mi costado;  y no seas incrédulo,  sino creyente.
Jn 20:28  Entonces Tomás respondió y le dijo:  ¡Señor mío,  y Dios mío!
Jn 20:29  Jesús le dijo:  Porque me has visto,  Tomás,  creíste;  bienaventurados los que no vieron,  y creyeron.

 Ahora sí, tomas tenía menos motivos para dudar que los demás, el número de testigos que vieron a Jesús se había duplicado. Al menos 16 personas le vieron....
Pero vemos que no solo dudó, sino que con sus palabras fue más lejos. Juzga tu mismo su dureza:
“Si no viere en sus manos la señal de los clavos,  y metiere mi dedo en el lugar de los clavos,  y metiere mi mano en su costado,  no creeré”.

Aquí se ve algo más que incredulidad, quizás orgullo, quizás prepotencia...

Recordemos que Jesús eligió a sus discípulos: Y cada uno era como era. Con sus cualidades pero también con sus defectos:

Pedro era impulsivo.
Judas era ladrón.
Jacobo y Juan eran vengativos.
Tomas era incrédulo.
Etc..
Dios nos escoge tal como somos.

En la iglesia hay personas egoístas, y algunos muy egoístas.
En la iglesia hay personas envidiosas, y algunos muy envidiosos.
En la iglesia hay personas chismosas, y algunas muy chismosas.    

Entre los discípulos había incrédulos y uno muy incrédulo.

Pero Jesús no dejó a Tomas en ese estado.

Jesús sabia bien lo que hacía cuando se presentó a los 11 y no estaba Tomás. Tuvo que ser así para que se manifestara algo que había oculto en Tomas y que era un problema.

¿Y no hace así el Señor con nosotros?
¿No nos pone en evidencia muchas veces el Señor para nuestro bien? Para que nos demos cuenta cómo somos y empecemos a cambiar?

Dios no trato de igual manera la incredulidad de todos por igual. Tuvo que tratar a Tomas aparte.
Igualmente el Señor no nos trata a todos por igual. No somos números para Dios. Somos personas individuales con nuestras complejidades y pecados, y El nos moldea a cada uno como el alfarero moldea el barro.
Cada uno de nosotros somos únicos para Dios, El nos ELIGIÓ y El SE IMPLICA.

EL CUERPO RESUCITADO DE JESÚS

Vemos que Jesús se les presentó a los discípulos y quiso que los discípulos se cercioraran de que:

  1. Era El.
  2. Era de carne y hueso.

Las dos cosas eran necesarias para demostrarles su resurrección. Si no hubiera sido de carne y hueso no seria una resurrección porque lo que resucita es el cuerpo. Y el cuerpo es carne y es hueso.

Además de esto vemos por la Palabra que el cuerpo resucitado de Jesús era especial:

  1. Podía atravesar paredes y puertas...
  2. Podía comer sin necesidad de ello.
  3. Aparecer y desaparecer.
  4. Desplazarse en un instante  de un sitio a otro.

 Y cuando nuestro cuerpo resucite seremos semejantes a El!!

Pero de todas las características del cuerpo resucitado de Jesús me llama la atención una: Que mantuviera las señales de los clavos en sus manos y la herida en su costado.

Si Jesús no se avergonzó de sus señales, no te avergüences tu de Jesús.

Esas señales eran la prueba definitiva para sus discípulos de su identidad, y no de alguien que se le pareciera.
Y esas señales son la prueba eterna de amor de Dios por la humanidad.

La obediencia a Dios deja señales.

¿Donde están tus señales?

  1. Amistades perdidas¿?
  2. Incomprensión, rechazo¿?
  3. Hasta persecución y tortura ¿?

Todo discípulo de Jesucristo que se precie de serlo debe tener señales. No porque le guste sufrir sino porque quiere obedecer, y la obediencia conlleva esto.

Desde que nos hacemos cristianos somos reclutados como soldados, para pelear con el mundo, la carne, Satanás y los suyos. Y todo soldado tiene sus cicatrices. Van con el cargo.

Es una Ley: “El que quiera vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerá persecución”(2ªTi 3:12)

Cristianismo y sufrimiento van de la mano, pero también cristianismo y Gozo.

Hay una manera de pasar por la vida sin recibir señales:

Que no se note que soy cristiano. No dar la nota. Confundirme con el paisaje.
Pero...¿cristiano?

El Señor decía que antes de edificar una torre hay que ver si tienes el material suficiente.

Antes de ir a la guerra, asegúrate de que tiene suficiente ejercito.

Antes de ser cristiano uno tendría que saber el precio de serlo.

Leer Lc14:25-33

El deber de mostrar el evangelio completo.

...Y JESUS ESTABA PRESENTE

Releamos Jn 20:24-25

Jn 20:24  Pero Tomás,  uno de los doce,  llamado Dídimo,  no estaba con ellos cuando Jesús vino.
Jn 20:25  Le dijeron,  pues,  los otros discípulos: Al Señor hemos visto.  El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos,  y metiere mi dedo en el lugar de los clavos,  y metiere mi mano en su costado,  no creeré.

Es Tomas y los discípulos  hablando. En esta conversación Jesús no estaba presente.

Pero si vamos a Jn 20:27 vemos que Jesús reprodujo exactamente las palabras de desafío de Tomás, y le avergonzó con ellas:

“Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo,  y mira mis manos;  y acerca tu mano,  y métela en mi costado;  y no seas incrédulo,  sino creyente".

Tomás no se daba cuenta que Jesús estaba escuchando cada una de sus palabras porque si no, no las hubiera dicho.

De aquí debemos de recordar algo básico: Dios, Jesús, conoce cada una de nuestras acciones.

Jesús te conoce: Sabe lo que dices, sabe lo que haces, sabe lo que piensas, conoce tus intenciones. Te conoce más a ti que tú a ti mismo.

Esto debería provocar en mi temor de Dios en todas mis acciones y pensamientos.

La calidad de mi vida cristiana se puede medir por lo que hago, digo o pienso cuando creo que estoy solo y nadie me ve....

Otra forma de medirla es contestar a esta pregunta:

El hecho de que Dios me ve siempre, que sabe lo que hago, digo y pienso,..¿Eso me gusta?

Lo ves como una molestia, o rechazo. ¿Como una intromisión de Dios? Quizá preferirías tener cierto espacio donde Dios no se metiera para hacer lo que quisieras...
O por el contrario; te alegra saberlo, y eso provoca en ti mayor santidad y comunión diaria con El?
Tu respondes.

BIENAVENTURADOS

Antes de ascender al cielo el Señor se mostró muchas veces a muchas personas dando pruebas indubitables de su resurrección.(Hch 1:1-3)

Después de su ascensión, no esperemos que Jesús se vaya a presentar físicamente a nadie para que crea en El.
Es el Espíritu Santo el que, por el testimonio de un cristiano, lleva a la persona a tener un convencimiento de que Jesús es el Señor y que resucitó de los muertos. Antes era el tiempo de Jesús. Hoy día es el tiempo del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el que nos lleva a toda verdad. Creímos en Jesucristo porque el Espíritu Santo nos convenció.

Cuando el Señor dijo a Tomás “bienaventurados los que no vieron,  y creyeron” estaba lanzando un mensaje a todos los que iban a creer después de que se hubiera ido, es decir : La Iglesia.

Dios ha diseñado la manera en que los cristianos debemos vivir: Por la Fe.Veámoslo:

Colosenses 2:6-7

Col 2:6  Por tanto,  de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo,  andad en él;
Col 2:7  arraigados y sobreedificados en él,  y confirmados en la fe,  así como habéis sido enseñados,  abundando en acciones de gracias.

Dice que andemos de la misma manera que le recibimos, es decir por fe.

El problema nuestro, muchas veces es que se nos olvida que nuestro Dios es un Dios invisible:

  1. No le vemos.
  2. No le oímos.
  3. No le sentimos la mayor parte de las veces.

Y nos parece muchas veces que estamos unidos a El por un hilito muy fino que parece que se va a romper.

La Biblia nos da muchos ejemplos de personajes que tuvieron mucha fe en ciertos momentos y en otros no. La vida es así, entendamos que hay momentos en que nuestra fe puede flaquear.

Juan El Bautista fue encarcelado por Herodes. Y desde la cárcel envió a sus discípulos para cerciorarse de que Jesús era el Cristo o si debían esperar a otro. Juan El Bautista! El que presentó a Jesús a los judíos como el Mesías!
No tenía mucha fe en esos momentos...
(Mt11:1-5)

Dios conoce todo esto, y aún así ha dispuesto que vivamos así.

Es lo mejor. Y es lo que le agrada. Dios honra ese “hilito de fe” y somos:

¡¡BIENAVENTURADOS!!

© Felipe Peg Ros, Centro Rey, Madrid, España
2009

www.centrorey.org