EL FIN AVANZA, Y TANTOS CRISTIANOS SÓLO SE PREOCUPAN DE SU BIENESTAR AQUÍ EN LA TIERRA

EL FIN AVANZA, Y TANTOS CRISTIANOS SÓLO SE PREOCUPAN DE SU BIENESTAR AQUÍ EN LA TIERRA

(Hebreos 12:6) “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”

Se están produciendo muertes y desmanes como nunca antes en diferentes partes del Globo, sobre todo en el Cercano Oriente, en Irak concretamente. Las fieras de la tierra están cada vez más inmersas en una dinámica de muerte y salvajismo, que asusta y conmueve hasta el más ateo de los ateos, y esto es sólo el comienzo.

Este es un tiempo de dolor y muerte como pocos ha habido a lo largo de la historia, y muchos se preguntan por qué.

La respuesta es evidente, y es espiritual, y los cristianos la tenemos.

La sociedad occidental que una vez se denominó cristiana, ha dejado ya de denominarse así, aborreciendo los más mínimos principios bíblicos, y lanzándose en una vorágine de pecado y corrupción moral, que en muchos casos asustaría aún a muchos de aquellos laxos romanos o griegos de la antigüedad.

Ha retornado a los valores intrínsecos del paganismo.

¿Y lo que denominamos iglesia? ¿Cómo está enfocando este asunto? ¿Cómo vive esa iglesia visible?

Antes de entrar ahí, vayamos a la Biblia, y observemos en la historia de Israel.

¿Cuándo vemos que Dios castigaba a Israel llevándoles a esclavitud, siendo conquistados por otras naciones, etc.?, eso ocurría cada vez que Israel se alejaba de Dios. Eso lo sabemos.

Israel jamás dejó de confesar al Señor con sus labios, pero sí con sus hechos: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí” (Mt. 15:8).

Dios jamás tuvo problema alguno en humillar a Israel, poniéndolo bajo el dominio de otras naciones, asirios, babilonios, griegos, romanos, etc. con el fin de buscar su rehabilitación, haciendo que Su pueblo se volviera de nuevo a Él. Esa fue la constante en el AT, en el periodo intertestamentario, y en la época de Cristo hasta el inicio de la Iglesia.

En ese Israel, tanto había judíos en lo netamente externo, como en lo interno (Ro. 2:28, 29), digo esto porque, en términos generales, unos y otros sufrieron los castigos mencionados.

¿Ha cambiado Dios? Sabemos que no: “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (He. 12:6) 

Aunque en muchos aspectos la iglesia no se puede comparar con Israel, no deja de ser menos cierto que en lo que llamamos iglesia, como con aquel Israel, existen verdaderos cristianos y cristianos puramente nominales, de modo que debemos esperar un similar trato.

Los cristianos de los tres primeros siglos, fueron perseguidos y muchísimos dieron su vida en martirio por causa de Cristo, su Señor. Así también fue a lo largo de la historia eclesial, cuando la Gran Ramera (Ap. 17) se encargó con su nefanda Inquisición, entre otros instrumentos, de masacrar a millones de creyentes, así como con la tristemente célebre “Matanza de San Bartolomé”. En muchos casos, no fueron esas persecuciones un castigo de Dios, sino una manera de glorificarle. En todo caso, hubo una negación de la comodidad y de los valores terrenos, tan "sagrados" para la carne.

¿Cuál es el pecado de lo que denominamos iglesia? Algo muy parecido a Israel, jamás esta iglesia visible ha dejado de confesar con sus labios al Señor, pero tantas veces el corazón de tantos ha estado y está tan lejos de Él.

¿Es que Dios no sabe eso? Claro que lo sabe.

La doctrina del NT nos enseña a no poner la mente en las cosas de este tiempo solamente, sino a ponerla en las cosas eternas (Col. 3:1-3); a tener nuestro tesoro en lo que es eterno. La razón que da es que los que somos de Cristo hemos muerto al pecado, también a lo perecedero, a lo que se va a quedar aquí; por ello nos insta a no hacer tesoros aquí en esta vida, sino a hacerlos arriba, ya que el corazón está lleno de un tesoro, sea de aquí, sea de allí. El de aquí es muerte, el de allí es el que perdura por siempre (Mt. 6:19-21)

Actualmente, las fieras de la tierra están exterminando en Irak a miles y miles de cristianos, entre otros, por motivos de odio religioso hacia los creyentes. Esto que está ahora pasando en lugares - desde el punto de vista occidental – remotos, pasará en nuestras calles y plazas de igual manera. Las fieras de la tierra han sido soltadas, y tienen un objetivo primero: exterminar todo lo que huela a judío y a cristiano.

El fin de esta dispensación avanza a pasos agigantados, y tantos cristianos profesantes sólo se preocupan de su bienestar aquí en la tierra… ¿Cómo no va Dios a castigar esa laxitud? Tal pecado es una ofensa al sacrificio de Su Hijo.

Hoy en día millones de "cristianos" se esfuerzan en ser cada vez más "prósperos", mientras miles de ellos en otros lugares del planeta, son exterminados y mutilados por las fieras de la tierra...¡Qué horripilante contradicción!

Los que ponen y siguen poniendo su mente en las cosas de este mundo, están a merced de las fieras de la tierra, que han sido soltadas, si el Señor no lo evita.

¡Dios tenga misericordia y mueva nuestros corazones al arrepentimiento, a dejar de lado todas las obras muertas!

“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (He.9:14) ¡Busquemos esto mismo!

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Colosenses 3: 1-3)

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Agosto 2014
www.centrorey.org

FIN