¿UNA VIDA ETERNA QUE NO ES ETERNA?

 (1 Juan 3: 15) “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” RV1960

¿UNA VIDA ETERNA QUE NO ES ETERNA?

Los que creen que un hombre que es perdonado, justificado y salvado por Dios, nacido de Dios (Jn.3:3; 1 Jn.3:9), puede en un momento perderse e ir al infierno, hacen de Dios un pequeño dios que no sabe, ni puede, hacer Su voluntad, a pesar de que todo está hecho ya desde antes de la fundación del mundo (Ro. 8: 29,30). Realmente, en este sentido, no conocen bien a Dios.

Algunos usan 1 Juan 3:15 -RV1960- para argumentar que la vida eterna no siempre es eterna, dando a entender basados en su entendimiento de este versículo, que la vida eterna no siempre sería permanente, lo cual, por cierto, es un absoluto contrasentido.

Si la vida es eterna para el verdadero creyente, es permanentemente eterna, lo cual incluso implica una clarísima redundancia.

1. La traducción literal del griego

En primer lugar veamos cuál es la traducción literal del griego de este versículo. Dice así:

“Todo el que odia a su hermano es homicida, y sabéis que todo homicida NO tiene vida eterna en él permanente”

La traducción de la Reina Valera del 60 traduce este versículo: “…y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él”. Pero el original griego: “…y sabéis que todo homicida NO tiene vida eterna en él permanente”

El original griego, que es el que nos interesa por encima de cualquier versión, claramente nos dice que todo aquel que llamándose hermano, odia a un hermano (como Caín llegó a odiar a Abel), NO TIENE VIDA ETERNA QUE PUEDA PERMANECER EN ÉL. Eso es todo.

No es que tenga vida eterna un hermano, y que esa vida eterna, por haber cometido un pecado de odio, llegue a desvanecerse, sino que se trata de aquél que llamándose cristiano o hermano, odia a su presunto hermano a modo de Caín, lo cual implica con claridad un no haber nacido de Dios.

Al contrario, leemos: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (V.9),  

2. Caín y Abel

Claramente la Palabra nos enseña que uno que ha nacido de Dios, no puede pecar, justamente porque es nacido de Dios (V.9). Ese pecar implica la capacidad pecaminosa que tenía el propio Caín (ya que esa sección de la Escritura lo toma como ejemplo) (V. 12). Y dice más. Explica por qué uno que hablaba con Dios, aún y siendo del maligno, Caín, mató a su hermano Abel: “Porque sus obras eran malas…”. Esas obras malas denotan un fondo malo, propio de los hijos del diablo.

Lo contrario es también verdad: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos…” (V. 14) y, “…El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (V.14). Hay muchos que se llaman “hermanos” pero no son hijos de Dios, sino hijos del diablo, como Caín, gentes que llamándose cristianos, no aman, sino al contrario, aborrecen a sus “hermanos”; tienen esa capacidad de pecar de ese modo, lo cual denota un jamás haber nacido de Dios, y un no tener vida eterna que permanezca en ellos.

Juan nos pone de ejemplo a Caín como un hermano que lo era de Abel, pero que por encima de eso, era un hijo del diablo, negando con su propia vida y obras de maldad su hermandad con el justo Abel (Vv.10, 12)

La vida eterna es eterna, y lo es para todos y cada uno de los hijos de Dios: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5: 11, 12)

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Mayo 2014

FIN