EL APÓSTOL PABLO ENSEÑA A LOS CORINTIOS SOBRE LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO

EL APÓSTOL PABLO ENSEÑA A LOS CORINTIOS SOBRE LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO

(2 Corintios 5:14,15; 18-20) “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos…  Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; [os] rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”

Índice

Introducción

Estos versículos han sido muy mal interpretados, sobre todo por el pensamiento arminiano, y más aún, por los universalistas, los cuales - estos últimos - han creído ver en ellos una acción salvífica concretizada, efectiva, dirigida a todos los hombres por igual. Ni la misma historia, ni la experiencia, pueden respaldar esto, tampoco la Biblia.

El pensamiento arminiano, ha visto en estos pasajes de la Escritura, la prueba de que Dios ofrece a todos los hombres por igual una salvación, que cada uno puede aceptar o rechazar al gusto. Tales versículos son los muy utilizados por el arminiano para defender su creencia, pero también se equivocan, y bastante.

Lo que vemos en estos versículos, si los analizamos a la luz del resto de la Escritura, es una enseñanza acerca de la proclamación de las Buenas Nuevas de salvación, dirigida a la humanidad. Podríamos llamarlo genéricamente, una declaración de intenciones de parte de Dios.

Jacobus Arminius

“Jacobus Arminius fue quien en la Contrarreforma, entre otras cosas, enseñaba que el hombre puede por sí mismo pedir a Dios que le salve, y que debe mantener esa salvación en sus fuerzas, por lo tanto, puede perderla en un momento dado. Miles de cristianos hoy en día son Arminianos, sin saber que lo son, o se llaman así”

El Universalismo es una herejía que ha crecido bastante últimamente.

“El Universalismo es una herejía que ha crecido bastante últimamente. Billy Graham, el famoso evangelista, ha hecho confesiones totalmente universalistas”

Pasemos a ver todo esto, punto por punto:

I. Análisis de estos versículos

1. El llamamiento general

(Vv.14, 15) “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos…”

El mensaje del Evangelio que predicamos, es que Cristo dio su vida por los hombres, ya que todos los hombres están muertos en sus delitos y pecados, y ningún hombre tiene en sí mismo la posibilidad de siquiera acercarse a Dios. Esa es la obra de amor de Cristo. Este es el LLAMAMIENTO GENERAL, el mismo que dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…”, y se predica a todos los hombres por igual.

“…y por todos murió, para que los que viven…”: Cristo murió por todos, en el sentido de que el valor de su sangre fue suficiente para redimir a todos los hombres, pero los que viven son los que han sido justificados y por tanto, salvos (Ro.8:29, 30). Este pasaje, nos habla del resultado del Evangelio. No todos creen, sólo los que creen viven, o mejor, vuelven a vivir (Jn.3:3)

“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo…”: Esto viene a colación con el versículo 17, que nos habla de la transformación que experimentan “los que viven”: pasar de muerte a vida (Juan 5:24). Esto, es la obra de Dios Padre, quien nos reconcilia con Él, gracias a la obra de Cristo.

“…y nos dio el ministerio de la reconciliación…”: Los primeros que experimentaron esta transformación a vida, son los mismos que luego anunciaron ese mismo Mensaje a todos los hombres. Estaríamos hablando concretamente de los apóstoles de Cristo, Pablo entre ellos, amén de muchos más.

Ese mensaje de salvación o Evangelio es este: “…que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”:

El pecado ya no iba a ser un obstáculo para que Dios se reconciliara con los hombres, gracias a la obra del Calvario (proclamación del Evangelio: LLAMAMIENTO GENERAL)

Dios muestra al mundo entero que en virtud de la obra de la redención llevada a cabo en Calvario, la justicia y la santidad han quedado satisfechas: esta es la proclamación del Evangelio, las Buenas Nuevas, y por tanto, se corresponde con el LLAMAMIENTO GENERAL, conforme a las palabras de Jesús a sus discípulos: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr.16:15)

2. Defendiendo la Soberanía de Dios

Ahora bien, ¿qué aplicación concreta tiene esto en relación a todos y cada uno de los hombres? ¿Dios va a justificar a todos?: No. ¿Dios extiende Su mano perdonadora a todos, para que si alguno quiere pueda ser salvado?: Tampoco, de otro modo la salvación dependería de los hombres y no de Dios el darla o recibirla. De otro modo si Dios quisiera salvar a quien quisiera (doctrina bíblica de la predestinación), no podría hacerlo, lo cual atentaría contra Su carácter y Su omnipotencia, en definitiva, Su Soberanía.

Si bien es cierto que Dios ha hecho todo, por y en Cristo, para que el mundo pueda ser salvado, por haber pagado de ese modo el precio del pecado de todos los hombres: [“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”], NO significa que la salvación está en mano de los hombres, lo cual sería blasfemo, e iría en contra de la Escritura: (Juan 6, 44) “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere...”. (Juan 6, 65) “Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre”.

Insistimos en señalar que el pecado de los hombres ya no es obstáculo para que Dios pueda perdonar y justificar a quien quiera, justamente porque el precio de esa justicia fue satisfecho por Su Hijo en la cruz del Calvario.

3. La predicación del evangelio no va dirigido a los creyentes, sino a los que no lo son

 “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros;[os] rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”:

Pablo no se dirige aquí a los fieles de Corinto; el pronombre “os” no existe en el original. El ruego del apóstol y de los demás embajadores del Evangelio, se dirige a modo de LLAMAMIENTO GENERAL, a toda la humanidad que no conoce a Cristo.

Algunos han interpretado que Dios está literalmente rogando al impío para que “acepte” a Cristo. Eso no es así en modo alguno. Este pasaje sencillamente nos da a entender el carácter de un Dios de amor, que expresa ese amor hacia los hombres, y lo hace por mediación de sus embajadores, los que llevan el Evangelio.

En la práctica, el llamamiento a la reconciliación, sólo será oído por aquellos que se les da, o dará, el poder oír. El oír sólo es de Dios.

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Noviembre 2013
www.centrorey.org

Fin