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¿POR QUÉ PREDICO LAS DOCTRINAS DE LA GRACIA?


(Efesios 2: 8, 9) “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.

¿POR QUÉ PREDICO LAS DOCTRINAS DE LA GRACIA?

Alguien, de vez en cuando, me pregunta por qué hago tanto énfasis en las doctrinas de la gracia, y yo podría hacer otra pregunta: “¿Debería hacer un énfasis notable en la exposición del Evangelio?”, a lo cual se me respondería que, “por supuesto”… pero, ¿acaso las doctrinas de la gracia no son la misma Palabra de Dios?, ¿o es que contienen algún elemento desagradable para la carne, y por eso, “molestan”?... ¡Ah!

El problema es que muchos todavía no comprenden el alcance de verdades como la depravación total del hombre, lo cual significa que tal hombre es un ser inmerso en pecado, y que ni se puede salvar a sí mismo, ni le nace el buscar de Dios; de ahí que el manido “libre albedrío” sea una simple quimera.

Si no logramos entender el estado real del ser humano, difícilmente podremos avanzar en otras verdades de la Escritura.

De igual modo, no comprenden que, a raíz de la imposibilidad del hombre de acercarse a Dios, sólo Él, porque así lo ha querido (Ef. 1: 5), decide salvar de forma incondicional, es decir, sin la intervención en absoluto de cualquier mérito o apreciación humana. A eso se le llama en teología, la “elección incondicional divina”.

Tampoco entienden, por tanto, que aunque el sacrificio de Cristo es poderoso para salvar a todos los hombres, solamente opera con efectividad hacia aquellos elegidos por Dios, desde antes de la fundación del mundo (leer Ro. 8: 29, 30); “justificación limitada”.

Así mismo, y siguiendo el planteamiento bíblico, tampoco comprenden el tremendo poder de Dios para salvar a quien quiso (Su “gracia irresistible”), porque creen que el hombre tiene parte en ese proceso de salvación, lo cual es una falacia enorme.

Como consecuencia de creer que el hombre tiene parte en el proceso de salvación, creen que también tiene parte en el proceso de mantener su salvación, de ahí que muchos creen que la salvación se pueda perder. No han logrado comprender (porque no han comprendido todo ese proceso desde el principio aquí expuesto), que la “perseverancia de los santos” es obra de Dios, quien produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad (Fil 2: 13).

Ahora, díganme hermanos, ¿son importantes o no las doctrinas de la gracia?

Los reformadores como Lutero, Cranmer, Zwinglio, Bullinger, Bucero, Calvino, etc. todos ellos y muchos más, predicaban esto mismo. Si esos hombres que Dios levantó jugándose la vida a cada momento cuando la Gran Ramera católica y romana no cesaba de perseguirles, enseñaban lo que a muchos ahora les disgusta, ¿no será que algo no va por buen camino en lo que llamamos iglesia? ¡Será!

SOLI DEO GLORIA

Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Abril 2013

www.centrorey.org

Fin

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