EL VERDADERO AMOR, ¿”TODO” LO CREE?

(1 Corintios 13: 7) “El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”

El amor, ¿Todo lo cree?

¿Quién a lo largo de su vida cristiana no se ha encontrado frente al siguiente comentario o parecido?: “Creo que eso debe ser verdad porque viene de boca de un cristiano, y el amor todo lo cree”.

Si lo pensamos bien, muchas veces, y seguro que nosotros mismos lo habremos dicho alguna vez.

No le hemos dado más vueltas al asunto, ya que ¡el “amor todo lo cree”!

Sinceramente, pienso que por este proceder, los cristianos por lo general y a lo largo de la historia, han sido vistos por los impíos como gentes ingenuas, débiles y simples.

Personalmente no me importa lo que los impíos piensen de los cristianos, siempre que no tengan razón. No obstante, pienso que en este asunto no hemos sabido dar el mejor de los testimonios, y todo por no haber comprendido correctamente las palabras del apóstol Pablo al respecto.

Tal parece que estamos descubriendo una laguna en nuestro caminar; un punto ciego por el cual seguramente el enemigo de nuestras almas ha tomado cierta ventaja alguna vez.

Analicemos

La realidad es que en cuanto al comportamiento de muchos hijos de Dios, vemos que está basado en el entender que el cristiano debe creerlo todo, porque eso es conforme al amor. Según esa premisa, habría que estar dispuesto a recibir a cualquiera, sin indagar, sin discernir. Habría que estar dispuesto, entre otras cosas, a pensar siempre bien de todos aquellos que llegan con doctrinas presuntamente cristianas, y a aceptarlas, sin más, porque el amor “todo lo cree”. Habría que pensar siempre “bien”, ya que el amor todo lo espera, todo lo cree, todo lo sufre; y así podríamos continuar.

Según ese proceder, el creer por encima de todo, sería la virtud, la excelencia; debería ser la norma a seguir siempre.

Muchos enseñan así. Muchos predican ese tipo de amor, y el diablo siempre lo aprovecha. El diablo siempre aprovecha para sus fines todo aquello que parece conforme a la piedad, pero que en realidad no lo es.

La pregunta que debemos hacernos a continuación es la siguiente. Cuando el Espíritu Santo a través de Pablo estaba diciendo que el amor  “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”, ¿Ese “todo” es absolutamente todo? ¿Todas y cada una de las cosas?

Bien, si así fuera, deberíamos creer “todo” lo que nos dicen, deberíamos esperar “todo” lo que deseáramos, o desearan otros; deberíamos soportar y sufrir “todas” las cosas, incluyendo las perversas, malintencionadas, malignas, y dignas de ser rebatidas y desechadas, que causan justa indignación, etc. etc. Colocándolo todo encima de la mesa, ¿sería todo esto un verdadero comportamiento cristiano? Es evidente que no; sería un comportamiento, como poco, iluso, y hasta necio; crédulo, engañadizo, incauto, y hasta permisivo. Todo ello nada tiene que ver con el amor de Dios. ¡De hecho sería antítesis del amor!

Pablo inspirado por el Espíritu Santo no estaba diciendo lo que muchos han interpretado, y siguen creyendo a pies juntillas, ni mucho menos. Sabemos que la Biblia no se equivoca; en todo caso quienes nos equivocamos somos nosotros; busquemos pues el sentido de esas ungidas palabras.

Entonces, ¿cómo entender este pasaje? La manera de entender ese pasaje es simple y sencilla: Ese “Todo” es en cuanto a la voluntad de Dios, y nada más. Es todo lo que es conforme a la piedad divina.

Expliquémoslo con detalle

El amor sufre lo que es de Dios, y en ese sentido todo lo sufre.

El amor cree lo que debe creerse, conforme a la verdad de Dios, y en ese sentido todo lo cree.

El amor sólo espera lo que es conforme a la verdad de Dios, y en ese sentido, todo lo espera.

El amor soporta lo que es de Dios, y en ese sentido todo lo soporta.

EL AMOR NO SUFRE NI SOPORTA LO INDEBIDO; NO CREE LA FALSEDAD; NO ESPERA LO INESPERABLE.
EL AMOR ES SABIO.

SOLI DEO GLORIA!

Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Enero 2013
www.centrorey.org

Fin