EL ENGAÑO, LA MENTIRA Y SUS CONSECUENCIAS

EL ENGAÑO, LA MENTIRA Y SUS CONSECUENCIAS
 

(Génesis 3: 1-5)

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;  pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.  Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;  sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”

La primera mentira en la Biblia la encontramos ya al principio, por mano del mismo Satanás, engañando a la mujer.

Ese fue el primer pecado que se hizo manifiesto en la Biblia; en ese caso, negar, contradecir, oponerse a lo dicho previamente por Dios a Adán y Eva, mediante esa mentira y consiguiente engaño.

En nuestra sociedad
Por lo tanto, no podía ser de otro modo que la mentira haya sido, y sea, uno de los pecados más generalizados en nuestra sociedad, hasta tal punto que la conciencia de muchos cristianos profesantes, se haya insensibilizado bastante, y debilitado con respecto a este pecado.

Mucha gente cree que es imposible vivir sin mentir, por esa razón se justifican al hacerlo, pero toda justificación es ilusoria y carece de todo fundamento, pues la falsedad y la mentira son inmorales y contrarias a la conducta que Dios requiere, en este caso, de Sus hijos.

1. Acerca de la mentira

La mentira es la afirmación o negación de una cosa, cuando en realidad es diferente o contraria. Su esencia es el engaño al prójimo (o a uno mismo), y su gravedad depende del grado de egoísmo o maldad que la engendra.

A. Las consecuencias en el Génesis
Es una manifestación de la naturaleza depravada del hombre, fruto de la caída. En ese sentido, veamos más acerca de ello:

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.  Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?  Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.” (Génesis 3: 6-13)

Siguiendo lo ocurrido en el Génesis, nos damos cuenta de las consecuencias inmediatas por haber creído a la mentira; en este caso directamente del padre de mentira (Jn. 8: 44).

Por haber creído a la mentira del diablo, pasaron ciertas cosas:

a) Desobedecieron a Dios:
(V. 6) “…y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella…”

La primera consecuencia de creer la mentira, fue el cometer un segundo y definitivo pecado: la desobediencia a Dios.

b) Murieron espiritualmente:
Como consecuencia inmediata del pecado anterior, murieron espiritualmente, tal y como Dios le advirtió a Adán: “mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2: 17)

c) Perdieron la inocencia:
(V. 7) “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos…”:

Ese abrírseles los ojos, no fue como el diablo les había dicho, véase: “sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Gn. 3: 5).

Ese abrírsele los ojos fue perder la inocencia, por, a su vez, perder la santidad aplicada de parte de Dios a sus vidas. A partir de ese momento, verían las cosas conforme a los ojos de la carne.

d) El inicio de la religión humana; las obras:
(Vv. 7, 8) “entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto”:

El perder la inocencia, les llevó a buscar en sus solas fuerzas el hacer lo que entendían lo correcto: fue el principio de la religión, la búsqueda del bien en la obra personal humana.

A su vez, eso hizo que huyeran de la fuente de la verdad: Dios.

e) El miedo y la vergüenza:
(V. 8) “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.”:

Adán y Eva, al ver a través de los ojos de la carne, por haber muerto espiritualmente a causa de su pecado, hizo que se dieran cuenta de que no podían esconder su estado de depravación ante la Luz.

Justamente, el Señor Jesús así lo explicó a Nicodemo:

“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Juan 3: 19-21)

Ese verse desnudos, no sólo implicaba la vergüenza en el sentido físico, sino también en el espiritual. Se vieron como eran; simples criaturas que habían afrentado a su Dios. El resultado fue el sentirse culpable, y esconderse.

Nótese que no hubo arrepentimiento, ni un pedir perdón. No lo hubo, porque, en primera instancia, no les fue concedido por Dios.

Dios es quien concede, o no, el genuino arrepentimiento. Lo vemos en la Escritura: “que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad (2 Ti. 2: 25)

En el caso de Adán y Eva, al menos en esos instantes, podemos decir que no había posibilidad de arrepentirse de parte de Dios, y tampoco ellos mismos lo quisieron, sino que buscaron el excusarse en todo momento. Ahora vemos eso segundo:

f) La mentira les llevó a la deshonestidad: 
(Gn. 3: 11, 12) “¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí”

Las siguientes, son algunas de las consecuencias que podemos ver por haber creído la mentira de la serpiente.

Ante la pregunta de Dios, “¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?”, Adán buscó el excusarse de manera deshonesta:

Antes de reconocer su propia culpa, osadamente culpó primeramente a Dios: “La mujer que me diste por compañera…”. Luego culpó a la mujer: “…por compañera me dio del árbol…”

En cuanto a Eva, hizo lo mismo:La serpiente me engañó…”. Eva fue deshonesta también por culpar a la serpiente antes de reconocer su propia culpa y responsabilidad; eso es típico de muchos, que culpan al diablo por su pecado, diciendo que el enemigo les hizo pecar.

EL RECIBIR A SABIENDAS LAS MENTIRAS DE TERCEROS (POR INTERÉS PERSONAL), DIRIGE - SIN LUGAR A DUDAS - A LA PERSONA A UNA VIDA DE DESHONESTIDAD.

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Octubre 2012
www.centrorey.org