SOBRE LA PROPICIACIÓN

Sobre la propiación

(1 Juan 2: 2); “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”

La propiciación, del gr. hilasmos, “ser propicio”, “apaciguamiento”, “satisfacción”, denota en las Escrituras aquel aspecto de la muerte de Cristo en el que vindicó el carácter santo y recto de Dios, y en virtud del cual Él puede ser propicio o misericordioso al mundo, aunque sea de manera temporal en el caso de los impíos, lo cual pasaré a describir a continuación.

Leemos en 1 Juan 2: 2; Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.

Esto no nos habla de justificación universal, ni mucho menos. Sólo los escogidos son/serán justificados, y por tanto, salvados. No obstante, el que Dios sea propicio hacia la humanidad, es una realidad constatable, que nos habla de Su naturaleza de amor.

En ese sentido, por la cruz, Dios ha mitigado por un tiempo Su ira justa contra los pecadores al permitirles vivir y disfrutar la vida terrenal  http://www.centrorey.org/pastoral/pas_37.html Ese es el tipo de propiciación del cual estamos hablando al leer la segunda parte de 1 Juan 2: 2. Cristo ha suministrado una propiciación leve y temporal para el mundo entero (en términos genéricos).

Dios es propicio por naturaleza, y eso va de la mano con lo que leemos en 1 Ti. 2: 4 “el cual desea que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Dios desea (gr. ezelo) el bien de todos los hombres, de ahí, Jesús, la luz verdadera alumbra a todo hombre (Jn. 1: 9), aunque una gran mayoría de ellos, los no elegidos para salvación, resistan Su amor y el evangelio hasta el final. Escribe así John McArthur: “El perdón de pecados se ofrece al mundo entero, pero sólo es recibido por los que creen. No existe otra manera de ser reconciliado con Dios”.

Por ello, “todo el mundo”, es un término genérico que no se refiere a todos y cada uno de los individuos de la raza humana, sino a la humanidad en general. Por esa razón, podemos leer también en la Escritura queDios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días” (S. 7: 11)

Aunque el poder del pecado fue destruido en la cruz, eso no significa que los no justificados podrán ser alguna vez salvos. La justificación del pecador viene a su vida cuando cree en Jesucristo, y eso sólo lo puede dar el Padre (Jn. 6: 44).

Resumiendo el comentario sobre la parte B de 1 Juan 2: 2

(1 Juan 2: 2); “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”

Por el sacrificio de Cristo, Dios es propicio hacia la humanidad, disponiendo de un apaciguamiento temporal, aunque genérico, en espera del juicio que ha de venir.

La paz que en este mundo todavía pueda haber, es debido a la cruz. Si no hubiera sido por la cruz, este mundo habría sido destruido, así como lo fue el mundo antediluviano (Gn. 6). Esto resume la propiciación o apaciguamiento hacia el mundo de parte de un Dios justo y santo, pero que se goza en hacer misericordia a millares (Jer. 32: 18; Mt. 5: 45)

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Octubre 2012
www.centrorey.org