MÚSICA (una aproximación al tema)

MÚSICA (una aproximación al tema)

Si bien es cierto que hay músicas más o menos útiles a la hora de alabar a Dios – (porque cual sería la música perfecta para ello, no la conocemos aquí en la tierra) - no creo que el punto principal resida en la música en sí, sino más bien en el espíritu que haya detrás de ella, y en la intención de su creación. Pongo un ejemplo. Podemos imaginar la melodía más hermosa, y armónicamente perfecta a nuestros oídos para adorar a Dios, y sin embargo, estar compuesta por un satanista, y con intencionalidad expresa y perversa. El espíritu, y la intención tras la música es - en mi opinión- mucho más importante que la música en sí, ya que ésta, es más que nada un vehículo espiritual y emocional. Mucho que tiene que ver con la música en sí, reside en cuestiones de gusto, culturales, prejudiciales; subjetivas en definitiva.

Hay un corito por ahí que se hizo muy famoso y que todas las iglesias lo cantaban en un principio, hasta que se descubrió que, según se supo (o dijo saberse), lo había compuesto una bruja dedicándoselo al diablo. Cuando se supo, inmediatamente lo dejamos de cantar muchos de nosotros, y sin embargo, lo habíamos cantado para el Señor innumerables veces antes…curioso. ¿Por qué fue así?, pues porque tanto la música como la letra de ese corito encajaban perfectamente en el estándar de alabanza convencional. Si en vez de ser de ese modo, la letra de ese corito (“Cuán bello es el señor…”) hubiera sido compuesto con otro tipo de música, no convencional, nadie lo hubiera cantado desde un principio. Así pues, la melodía jugó un papel decisivo desde un principio.

Insisto en esto, en mi opinión tendemos a juzgar lo que debería ser alabanza o adoración en materia musical según nuestra subjetividad. Pongo otro ejemplo. Si vamos a una iglesia de gitanos aquí en España, nos daremos cuenta que mucha de su alabanza musicalmente hablando, está muy influenciada por el flamenco. Si vamos a una iglesia de nigerianos o africanos en general, normalmente veremos que su música tiene muy marcados elementos de su expresión autóctona; y si vamos a otras muchas iglesias, veremos que la influencia del pop y del rock suave, son una constante; etc. etc. Mi conclusión: la música es expresión cultural multirracial y universal. Anatemizar la música como tal, es un ejercicio prejudicial, independientemente de que haya músicas mejor adaptadas o peor al estándar de alabanza y adoración que cada uno considere oportunos. Hay que ser muy abiertos aquí. Esta es mi opinión.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Abril 2012
www.centrorey.org