CIUDADANOS DEL CIELO

Índice del Tema

CIUDADANOS DEL CIELO

(Efesios 2: 4-7) “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”

(Filipenses 1: 27-29) “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, 28y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. 29Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, 30teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí”

Introducción

(2 Pedro 1: 3) “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia…”

La Palabra nos exhorta a perseverar en la fe, fundados en la unidad del Espíritu Santo y en la humildad de Cristo; y a perseverar como cuerpo de Cristo, individuos e iglesia local, fieles a Aquél que nos llamó por su gloria y excelencia.

La Palabra nos exhorta a entender que nuestra ciudadanía está en los cielos, y que debemos saber andar en esa dignidad en este mundo, como hemos leído justo arriba.

Desde el momento en que el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo fue dado a conocer, primero a los judíos, y luego, de ellos, a los gentiles (en este caso por mano de Pablo de Tarso), la Palabra de Dios nos insta a comportarnos como es digno de Él.

1. ¿Qué significa comportarnos como es digno del Evangelio?

El Evangelio de nuestro Señor Jesucristo es el don más valioso que Dios haya otorgado, ya que a Él le costó su propia vida, Su propia sangre.

¿Qué más valioso puede haber que aquello que fue conseguido a precio de la sangre del Creador de todo lo que existe habiéndose Él previamente hecho hombre?

En el Evangelio, no sólo está revelada la verdad de Dios, sino en Su amor, todo lo que el hombre precisa para entrar y estar en la presencia de Dios para siempre.

El Evangelio son las buenas nuevas de redención y consecuente salvación para cada hombre que cree en Él.  

El que valora lo que Cristo hizo por él, se comporta como es digno del Evangelio. Quiere vivir una vida que le de honra a Cristo.

Viviendo como ciudadanos de la Ciudad Celestial
(Filipenses 1: 27) “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo…”:

La palabra que leemos en español “os comportéis”, es en el griego original: “politeúmai”, y significa literalmente: “vivir como ciudadanos”.

Así pues, debería traducirse: “Solamente que viváis como ciudadanos, como es digno del evangelio de Cristo…”

Así que lo que Pablo está diciendo es que, a pesar de que vivimos en el mundo que es ajeno a Dios, debemos vivir como ciudadanos de la Nueva Jerusalén, en este mundo.

Pablo tiene en mente al decir esto a los Filipenses: “Debéis andar por este mundo como ciudadanos del Cielo, ya que vuestra ciudadanía pertenece a los Cielos”

Vemos también: “20Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3: 20)

Veamos algunas de las características de cómo vive una persona que ha creído en el Evangelio, y que se comporta como es digno de él, es decir, como verdadero ciudadano de la Nueva Jerusalén:

A. No busca el agradar a los hombres antes que agradar a Dios

(Fil. 1: 27) “… para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros…”:

La tendencia de la carne y de este mundo es el buscar agradar a los demás; es decir, el buscar la buena opinión de los demás para así, sentirse respaldado, aceptado y (o) conseguir cosas.

El apóstol Pablo, les enseña a los Filipenses a temer a Dios, antes que a temerle a él. No es al apóstol a quien tenían que temer, sino a Dios.

Pablo les enseñaba a comportarse como es digno del Evangelio, no importa si él estaba con ellos o estaba ausente.

B. Firmes en un mismo espíritu

El cristiano, como ciudadano celestial, debe ser consciente de que vive en tierra extranjera y peligrosa. Jesús dijo: “He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos” (Mateo 10: 16)

“…que estáis firmes en un mismo espíritu…”:

¿Por qué se hace un énfasis tan grande acerca de la FIRMEZA en la doctrina apostólica? Leemos en 1 Pedro 5: 9; 

 “al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”.

La firmeza en el cristiano es debida a la gracia de Dios en su vida; es manifestación de esa gracia en acción, y los padecimientos en el contexto de la vida del Evangelio, redundan en crecimiento espiritual, el cual le da la gloria a Dios, y es algo de eterno valor, que redunda en recompensas en lo eterno.

Por otra parte, Pedro nos insta a resistir el ataque del enemigo en la FIRMEZA DE LA FE: (1 Pr. 5: 8, 9) “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe…”

C. Combatiendo unánimes

(Fil. 1: 27) “combatiendo unánimes por la fe del evangelio”:

Uno de los motivos por el cual el cristiano verdadero, como ciudadano de la santa ciudad celestial, está en este mundo todavía, es para COMBATIR en el contexto de la unanimidad de los hermanos en la fe, por la verdad del Evangelio.

Judas dice:3Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos(Judas 3)

El contender ardientemente por la fe, significa el proclamarla y el vivirla en medio de un mundo perverso en el cual estamos, aunque no somos.

 D. En nada intimidados

(Fil. 1: 28) “28y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios”:

Dice también Pablo:

yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Timoteo 1: 12)

El cristiano, como ciudadano de la Nueva Jerusalén, debe andar como es digno de ella. Con que sabe a Quien ha creído, así como lo creyó Pablo, no debe andar bajo INTIMIDACIÓN.

Dios le dijo a Josué:5Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 6Esfuérzate y sé valiente…” (Josué 1: 5)

Al andar en santidad y poder de Dios, el creyente no debe aceptar ninguna intimidación ni ningún temor o miedo que le intente provocar el enemigo o el mundo, para ir en otra dirección a la marcada por la Palabra de Dios.

Jesús dijo: “28Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca(Lucas 21: 28)

Aunque en esta escritura el contexto esencial es en cuanto a los días previos a su Segunda Venida, también se puede aplicar al contexto de lo que estudiamos hoy.

La oposición al Evangelio es cada vez mayor en este mundo, porque esto es señal de la pronta venida del Señor a por los suyos.

Ahora es tiempo de erguirse y de levantar nuestra cabeza, no en arrogancia, sino en el poder del Espíritu Santo.

E. El privilegio de padecer por Cristo

“29Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él 30teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí”:

¡Qué tremendo contraste éste con el mensaje que se da desde algunos púlpitos hoy!

Cuando algunos predican a los cristianos acerca de huir del sufrimiento y del padecimiento, argumentando que Cristo se llevó todo el sufrimiento en la cruz, y teniendo estas cosas como resultado de maldición (sin excepción alguna), el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo dice lo contrario:

Dice: ¡Es un privilegio padecer por Cristo!...y sí lo es. Es un privilegio que no a todos es concedido, sólo a aquellos que de veras aman al Señor. Veamos algunas escrituras:

Jesús dijo: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.11Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5: 10-12)

“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8: 17)

“Y… llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. 41Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre (Hechos 5: 40, 41)

EL COMÚN DENOMINADOR ES EL PADECER A CAUSA DE CRISTO.

Resumiendo

Así que a modo de resumen, para COMPORTARNOS COMO ES DIGNO DEL EVANGELIO, es decir, como CIUDADANOS DE LA SANTA CIUDAD, LA NUEVA JERUSALÉN, aun aquí en la tierra, deberemos:

1. No buscar el agradar al hombre, sino a Dios, en todas las ocasiones: “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios (Colosenses 3: 22)

2. Andar firmes en un mismo Espíritu: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Corintios 1: 10)

3. Combatir en unanimidad por la verdad de Cristo: “…sabiendo que estoy (estamos) puesto para la defensa del evangelio” (Filipenses 1: 17)

4. Estar en nada intimidados: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54: 17)

5. Ver como un privilegio el padecer por Cristo: “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros…” (Colosenses 1: 24)//

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España
Septiembre 2016
www.centrorey.org

 

Fin