EL PERIPLO DE LA VIDA
Estudio bíblico de aplicación a nuestras vidas

Leer Hechos 27: 1-38

En este estudio que tiene dos partes, aprenderemos algunas lecciones importantes en cuanto a vida y conducta cristiana de la experiencia del apóstol Pablo en su viaje como preso a Roma.

El Periplo de la Vida

La historia es que Pablo apeló a César a causa de la tremenda acusación de los judíos que se le oponían hasta la muerte (ver Hchs. caps. 24-26)

Eso fue plan de Dios, para que el nombre de Jesús llegara hasta los mismos oídos del césar emperador romano, al cual se le consideraba un dios. Con todo esto se iba a cumplir lo que ya el mismo Señor Jesús le dijo a Ananías cuando Pablo iba a su encuentro en Damasco:

“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre(Hchs. 9: 15, 16)

El llamamiento de Pablo era el de padecer por el nombre de Cristo, hasta el punto de llevar Su nombre hasta los mismos oídos del césar Nerón, uno de los hombres más malvados que jamás hayan existido, esencia de quien será el Anticristo, quien se ha de levantar en este mundo en breve.

Lo anterior, lo vemos claramente en la siguiente porción escritural:

(Hechos 27: 23, 24) “Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César…”.

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“Estampa de Pablo cayendo frente a Jesús, camino a Damasco”

1. Las dificultades, y algunos por qué:
“Cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta. Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica…Y haciéndonos a la vela desde allí, navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios. Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, arribamos a Mira, ciudad de Licia” (Hchs. 27: 1, 2, 4, 5)

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“Mapa de los viajes misioneros del apóstol Pablo. Vemos también la ruta desde Sidón, en la costa fenicia, pasar entre Chipre y Asia Menor, y llegar hasta Mira de Licia”

Desde algún punto de la costa fenicia, llegaron hasta Sidón, y después de un descanso, partieron hacia Asia, la actual Asia Menor.

El viaje que iban los romanos a iniciar llevando a Pablo y a otros presos a Roma, no iba a ser nada fácil. De hecho fue uno de los peores viajes que podemos encontrar en las Escrituras.

El mismo Pablo lo entendió así: “Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas” (Hchs. 27: 10)

“…navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios: La primera dificultad que encontraron, fue que los vientos eran contrarios.

“Y hallando allí (en Mira) el centurión una nave alejandrina que zarpaba para Italia, nos embarcó en ella. Navegando muchos días despacio, y llegando a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmón. Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea” (Hchs. 27: 6-8)

Desembarcando en Mira, embarcaron después en otra nave que iba a Italia. Algunas veces durante el periplo de nuestra vida, deberemos cambiar de nave, lo cual puede implicar servir al Señor de manera diferente cada vez. Cada vez que Él nos lo muestre, deberemos “cambiar de nave”.

De Mira llegaron a Gnido (a duras penas); esta era una ciudad al oeste de Asia Menor. De ahí partieron para Creta, que queda al suroeste. Llegando a Salmón, ya en Creta, la costearon – todo dentro de la dificultad de tener los vientos contrarios – y llegaron a un puerto marítimo llamado irónicamente Buenos Puertos.

mapa Buenos Puertos

Mapa en el cual se aprecia como llegaron de Gnido hasta Buenos Puertos, al sur de Creta”

Toda esa continua dificultad era evidencia más que notoria de que Satanás no quería que Pablo llegara a Roma de ninguna manera, y mucho menos que llegara a dar testimonio al propio Nerón, por ello quiso matarlo durante el periplo. Veremos esto repetidas veces a lo largo de todo este ensayo.

Cuando nos disponemos al servicio al Señor, no nos quepa duda que siempre se levantará oposición. Primeramente la oposición se manifestará de forma no demasiado fuerte (vientos contrarios) quizás. Es la obra de desgaste. Muchos sucumben ante esta primera prueba, porque fueron muy ligeros a la hora de aceptar responsabilidades.

El Señor Jesús lo explicó con claridad:

“Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él…” (Lucas 14: 27-29)

isla de creta

“Actual mapa de la isla de Creta”

Lasea

“En Creta, localización de la ciudad de Lasea”

2.Cuando el puerto es incómodo
(Hchs. 27: 12-14) “Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí. Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón”

En invierno, en esos días, no se podía navegar normalmente, y las naves antiguas tenían que recalar en puerto seguro y esperar la buena estación para seguir navegando.

En medio de la dificultad, de la presión de la vida, del ataque no feroz esta vez, pero sí constante del enemigo para producir desgaste (vientos contrarios), se llega a buen puerto, aunque este es incómodo. En el caso del viaje de Pablo, ese puerto incómodo fue Buenos Puertos, al sur de la isla de Creta.

Pero ese puerto incómodo, es el descanso que Dios nos proporciona por Su misericordia, como por ejemplo, se lo dio al pueblo de Israel en el desierto en Elim, “donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras” (Ex. 15: 27) camino de la tierra prometida. Esto es sinónimo también del descanso que a veces Dios nos proporciona en el arduo periplo de nuestra vida, camino de la vida eterna.

Este puerto no es el enteramente deseado. No es el puerto que uno “merece”, espera, o le place. Uno quisiera más ministerio, y no ese ministerio tan escaso. Uno quisiera que se le escuchase más y se le tuviera más en cuenta. Uno quisiera más esto o aquello, pero estando en ese “incómodo puerto” de la vida, como que no hay mucho de todo lo que uno anhela y “sueña”.

Todo esto en realidad, nos habla de una falta de contentamiento y de cierta codicia. Cuando, a como de lugar queremos insistentemente conseguir lo que deseamos (muchas veces espiritualizándolo, llamándolo “fe”), mientras que – contrariamente - el Espíritu Santo está avisándonos que es el tiempo de estar agradecidos y contentados con el puerto que es incómodo, pero que es Su provisión para ese tiempo y circunstancia.

Entonces, muchos (como dice la Escritura), prefieren seguir el impulso de lo que llaman fe, pero que en realidad es presunción, y se adentran en las traidoras y mortíferas aguas, que aparentan calma y sosiego en un principio, buscando un puerto mejor, un puerto como el de Fenice de Creta.

Ese es el puerto que nuestro corazón desea, pero que no es siempre lo que Dios tiene para nosotros en este tiempo; pero nos pasa como a los israelitas en la derrota de Horma, que a pesar de que Dios por Moisés les advirtió que no fueran a pelear contra el amorreo, “persistiendo con altivez” subieron al monte (Deut. 1: 41-46)

Muchas veces se confunde la fe, con la “persistencia con altivez”. Si Dios no nos ha llamado a esto o a aquello, o no es el momento todavía para esto o aquello, es menester quedarnos donde estamos: en Buenos Puertos (ver Hchs. 27: 8), puerto incómodo para invernar.

3.La treta del diablo
(Hchs. 27: 13, 14) “Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón”

Esta es la trampa del diablo. Él lanza el cebo. Sopla la suave brisa del sur, y muchos le llaman a eso el “sentir de parte de Dios” para en realidad hacer o conseguir lo que es su propio anhelo. En realidad, se engañan a sí mismos.

Mar en calma

La calma que produce la suave brisa del sur, puede resultar muy engañosa”

Algo muy similar al episodio del rey Acab, cuando buscaba de parte de los falsos profetas de Dios a los cuales quería considerar como verdaderos, el beneplácito para ir contra sus enemigos; cuando en realidad, sólo quería oír lo que deseaba oír (ver 1 Reyes 22: 1-40)

Puede en ellos más el deseo de conseguir sus metas y “sueños” que atender de veras a lo que el Espíritu Santo les está diciendo.

Por un tiempo, la suave brisa del sur sopla y convence. Es la “confirmación” que se buscaba de todo corazón…así se cree. Por un tiempo, se avanza “costeando Creta”, y parece que se está consiguiendo “por fe” lo que se anhela, pero…

Por haber desobedecido al Espíritu, como consecuencia inmediata, de repente contra la nave de nuestra vida o ministerio, etc. da de bruces un viento huracanado; un Euroclidón (*) espiritual imparable. ¡Se cayó en la trampa del diablo!

(*) “Viento del mar Mediterráneo, que sopla del este-nordeste. El nombre “Euroclidón  o Euraquilón quiere decir “ola del Euro”. Se llamaba “Euro” a uno de los cuatro vientos cardinales, que sopla de oriente”

No podemos avanzar en la vida cristiana solamente dependiendo de nuestro corazón y de nuestro particular sentir, al cual muchas veces le colocamos la etiqueta: “sentir de parte de Dios”, cuando no siempre es así. Es menester actuar en obediencia al Señor, y no en sentimiento solamente.

Alguien escribió lo siguiente:

“Esto nos muestra que un buen comienzo no significa necesariamente un buen final. Muchos emprendimientos tienen un buen comienzo porque está  “soplando una brisa del sur” pero esa brisa puede convertirse en cualquier momento en una furiosa tempestad que puede hacer que perdamos completamente el control del rumbo de nuestra vida”.

(Hechos 27: 14, 15) “Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar”

Cuando pega de lleno el euroclidón espiritual, por no obedecer, por no haber sido suficientemente sensibles a la voz y guía del Espíritu Santo, y haber prestado oídos sólo a la voz del corazón (“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jer. 17: 9), entonces se entra en un desconcierto; parece que nuestra vida, ministerio, familia, etc. todo es sacado de nuestro control y es casi imposible poner “proa al viento”, y por un momento todo parece desmoronarse, y son las circunstancias las que toman control de todo.

Es el efecto inmediato del Euroclidón espiritual

.cielo nublado

“A nadie gustan las tormentas, menos las de la vida”

4.Frente al Euroclidón espiritual y su terrible tempestad
(Hechos 27: 16-20) “Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife. Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva. Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos

Todo es dificultad ante el embite del Euroclidón. Inmediatamente después de la sensación de impotencia ya mencionada, poco a poco se intenta poner en orden todas las cosas con el esfuerzo humano.

“…con dificultad pudimos recoger el esquife…”: Recoger el esquife (esa barca que iba atada a la nave por la popa), es sinónimo de proteger de la tempestad lo más vulnerable y fácil de perderse o dañarse.

“…usaron de refuerzos para ceñir la nave…”: Ceñir la nave ante la terrible tempestad, es sinónimo de consolidar y afianzar lo que está siendo sacudido peligrosamente.

“…; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva”: Dar en la sirte (*), era de lo peor que les podía pasar a los marinos.

(*) “La Sirte eran unos bancos de arena que se encontraban por aquella zona del mar donde los barcos encallaban y se rompían”

En medio del euroclidón espiritual, se levanta traidoramente el temor a una Sirte. Al perder el control de nuestra nave, esta puede ser empujada a lo desconocido, al atoramiento… ¡hay temor! A veces ese temor es más atormentador que la Sirte en sí misma.

Ese temor intenta paralizarnos, arriando las velas de nuestra nave, dejándonos a la deriva, sin rumbo. Son momentos de gran angustia, en los que debemos confiar en el Señor y en Su misericordia.

sirte

“Ubicación de la Sirte”

“Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar…”:

Pasados los efectos del terrible primer impacto, algo hay que empezar a hacer. Empezaron a desprenderse de todo lo prescindible como primera medida. Así ocurre cuando la tempestad es fuerte en nuestra vida, empezamos a desprendernos de todo lo que no nos es estrictamente necesario.

A veces esto es conveniente, porque son las pequeñas cosas que más bien nos distraen de lo principal, y más cerca están de nuestro corazón.

manos formando un corazon

“Como dice la Escritura: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4: 23). Las pequeñas distracciones que están cerca del corazón, son a veces gran impedimento para la obra de Dios”

“…y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave…”:

Si perdura ese periodo de enorme aflicción, llega un momento en que con nuestras propias manos arrojamos hasta los aparejos - lo que entendemos necesario – de nosotros o de lo nuestro.

“Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos”:

El ser humano se siente seguro en su costumbre. Cuando es privado de ella, su seguridad se tambalea, y hasta se llega a caer.

(Hchs. 27: 21) “Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida”

Esas son consecuencias de no haber hecho lo correcto, lo cual era permanecer en Buenos Puertos, sino de haber entrado en una dinámica de presunta y a todas luces, falsa fe. No es suficiente el oír la voz del corazón, sino la verdadera Palabra de Dios.

Pero el “Euroclidón” y su tempestad, no es el fin, gracias a Dios…

5.La voluntad de Dios se hace por encima de todo
(Hechos 27: 22-26) “Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. Con todo, es necesario que demos en alguna isla”:

A pesar del error o pecado de hacer las cosas de Dios, sin tenerle en cuenta, Dios es muy misericordioso, y siempre mostrará una salida, porque siempre está en perfecto control sobre todas las cosas. El diablo intenta conseguir sus propósitos, pero en una gran mayoría de los casos, sus expectativas no llegan a cumplirse, por mucho que lo intenta. Siempre el Señor tiene la última palabra en todo.

Pablo que era de Dios y servidor suyo, le aseguró que nadie iba a perecer, aunque era necesario encontrar una isla. Esto es sinónimo de la obra combinada de Dios por Su gracia, y la nuestra…aunque como veremos, a esa isla, Malta, llegaron sólo porque el Señor les dirigió a ella en medio de la terrible tempestad de días. ¡A Dios sólo es la gloria!

El euroclidón y su tempestad espiritual acaban pasando, y aunque haya pérdida…con todo, no es el fin.

Seguimos en un próximo capítulo.

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Septiembre 2008
www.centrorey.org

FIN