G12; Crónicas de Vancouver (Canadá)

Vía Londres, llegué el miércoles 27 de junio al aeropuerto de Vancouver, después de muchas horas de vuelo, y allí estaba mi amigo, el pastor Huber Estrada esperándome para recogerme.

“Vista de Groenlandia desde el avión”

1. En la iglesia del pastor Pedro Luc, en Broadway (Vancouver)

Ya gentilmente hospedado en su casa, esperamos el momento de ministrar la Palabra del Señor en la iglesia pastoreada por el Hno. Pedro Luc, que se reúne en la Iglesia Pentecostal Broadway, en Vancouver, y allí nos personamos el viernes 27 de junio por la tarde.

Anuncio en el diario “Contact Direct” de Vancouver, B.C.”

En la Palabra de Dios, podemos encontrar un texto muy significativo, que refleja acerca de mucho del proceder en el seno eclesial hoy en día. En Éxodo 32, leemos:

“Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte,  se acercaron entonces a Aarón,  y le dijeron: Levántate,  haznos dioses que vayan delante de nosotros;  porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto,  no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres,  de vuestros hijos y de vuestras hijas,  y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas,  y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos,  y le dio forma con buril,  e hizo de ello un becerro de fundición.  Entonces dijeron: Israel,  estos son tus dioses,  que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón,  edificó un altar delante del becerro;  y pregonó Aarón,  y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron,  y ofrecieron holocaustos,  y presentaron ofrendas de paz;  y se sentó el pueblo a comer y a beber,  y se levantó a regocijarse. Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda,  desciende,  porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido” (Éxodo 32: 1-7)

“Parte de la asistencia al evento del viernes en la Iglesia Pentecostal Broadway, en Vancouver. El pastor Pedro Luc enfrente, a la izquierda”.

“El pastor Huber Estrada presentando el evento”

Moisés es un tipo de Cristo. Fue el guía y mediador entre Dios y Su pueblo durante el devenir por el desierto, camino de la Tierra Prometida. Dios le había llamado a encontrarse con Él en la cima de aquel ardiente Sinaí, y allí estuvo a solas con Dios por muchos días, mientras el pueblo aguardaba abajo del monte. Dios les estaba probando.

Dándose cuenta de que Moisés tardaba en volver, se impacientaron, y al no tener a su guía entre ellos, buscaron un tipo de religiosidad a la cual poderse amoldar y acomodar.

Hoy en día, muchos ya no creen que Cristo va a volver, o que si lo va a hacer, lo hará después de que hayan pasado muchos, muchos años. Por eso, han desarrollado, con la ayuda de esos maestros que actúan conforme a sus concupiscencias (2 Ti. 4: 3), una “nueva” religiosidad presuntamente evangélica, que también se asemeja en gran manera a la de aquel pueblo apóstata del desierto, que buscaba el comer, beber y divertirse (Ex. 32: 6).

Así como aquéllos, a éstos les encanta vivir una vida terrenal de goces y placeres. Buscan la misma “excelencia” que los impíos en sus metas y en sus obras, y los mismos objetivos en la vida.

Así como aquellos israelitas ya no esperaban a Moisés, éstos tampoco esperan a Cristo. Viven el día a día, buscando como rellenar sus mentes, sus corazones de felicidad y satisfacción en lo natural, así como sus bolsillos, a todo lo cual llaman, estar en “bendición”, todo ello realmente como único objetivo en la vida.

“El becerro de oro representa la adoración y servicio que Dios no demanda”

Moisés estuvo arriba en la cima del Sinaí, así como Cristo está arriba, sentado a la diestra del Padre. Así como aquéllos, éstos en vez de buscar las cosas que son las de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios (Col. 3: 1), buscan las cosas que son las de la tierra, así como aquellos apóstatas del Sinaí. Nada ha cambiado.

Aarón representó en ese pasaje la figura del ministro cobarde, que se deja doblegar y convencer por la insistencia de las masas apóstatas, con tal de evitar la confrontación y los problemas. Hoy en día existen miríadas de ministros así. Prefieren agradar al pueblo y a los consiervos, antes que agradar a Dios. Son cobardes.

Aarón pretendía excusarse ante sí mismo y ante Dios, pretendiendo – a la hora de hacer el becerro de oro – que tal cosa iba a significar adoración al verdadero Dios. Pero Aarón se equivocó también aquí. Dios busca el ser adorado tal y como Él dispone, y no según la imaginación, obra o voluntad del individuo. Aarón se engañó a sí mismo.

Ese becerro de oro fue el resultado de la entrega de las posesiones y trabajo humanos para la “construcción” de un dios. Fue el necio intento de aquellos apóstatas de fabricarse su propio dios hecho a su imagen y semejanza – es decir - como una extensión de ellos mismos. No se puede amar, servir y adorar a Dios a través de ninguna clase de “becerro de oro”. No obstante, esto sigue ocurriendo hoy en día también.

El pastor Miguel Rosell predicando en la Iglesia Pentecostal Broadway, en Vancouver (Canadá)”

El G12 es un nuevo becerro de oro

Escribe César Castellanos en su libro “Liderazgo de éxito a través de los doce”, págs. 246, 247:

“Implementar el modelo de los doce, implica abandonar lo tradicional… Hay que demoler el viejo edificio para poder tener el espacio para lo nuevo, con la Visión del G12 como fundamento(énfasis nuestro)

Muchos hoy en día, permiten y aceptan sus particulares becerros de oro, auto engañándose al creer que así sirven a Cristo. Así como aquellos apóstatas del desierto desecharon a Moisés para empezar su propia forma de culto, los militantes del G12, comparando a la iglesia evangélica con un “viejo edificio”, enseñan que hay que demolerla para así tener suficiente espacio para lo nuevo…para el nuevo becerro de oro; para la nueva manera de adorar y servir a Dios, “con la Visión del G12 como fundamento”. Así que el fundamento ya no es el que solía ser, sino que es la Visión del G12.

No podemos estar de acuerdo con esto a la luz de la Escritura:

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11)

Indudablemente, y más que nunca antes, se está cumpliendo lo que la Palabra tan claramente nos expresa por boca del propio Señor:

“Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mateo 24: 24)

Muchos todavía piensan que esta escritura es para el futuro, pero se equivocan; en realidad, no puede estar de mayor actualidad. La Escritura se está cumpliendo ante nosotros, y muchos todavía no se aperciben:

“Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11: 13: 15)

La apostasía y el desvarío espiritual crecen por momentos, y muchos lo confunden con “avivamiento”; todo ello es preludio de lo que ha de venir sobre este mundo.

Recién empezando la conferencia del sábado

Estos son los días finales. En cualquier momento el Señor Jesucristo aparecerá en las nubes para llamar a su Amada, la verdadera Iglesia (1 Ts. 4: 13-18), y justamente en estos momentos, es cuando un amplio sector eclesial avanza hacia una dirección contraria a la de la Iglesia que está preparada y esperando el Advenimiento del Señor.

No olvidemos que el diablo sabe que le queda poco tiempo, y se ha fijado dos metas:

La primera es conseguir que el máximo de cristianos se queden en tierra cuando el Señor venga a por Su remanente. La segunda es, levantar la falsa iglesia mundial de la Bestia Anticristo, dirigida por el Falso Profeta (Ap. 13).

Sin lugar a dudas, el G12 y sus “Encuentros” están coligados a ambas premisas.

2. En la iglesia la Roca del Pr. Huber Estrada

El sábado, 28 y el domingo 29, ministré la Palabra del Señor en la iglesia que pastorea el Hno. Huber Estrada, en Burnaby.

Asistieron hermanos procedentes de su misma congregación, y de otras. También estuvo asistió el pastor Pedro Luc.

El domingo nos reunimos en el sótano de la iglesia, dado el inaguantable calor que hacía en el templo

Analizando el anagrama del G12

Entre otras muchas cosas, estuve enseñando acerca de la absoluta diferencia que existe entre el G12 (Gobierno de 12) que pretenden entre otros, Castellanos o Cash Luna, y el verdadero Gobierno de Doce, el cual implica verdadera Teocracia, y que – como no podrá ser de otro modo – lo implementará el único que puede hacerlo, y en su momento: el Señor Jesucristo, en Su venida en gloria.

Para esto último, no olvidemos lo que la Palabra nos enseña por boca del propio Señor Jesucristo, cuando dirigiéndose a sus doce, les dijo:

“…De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mateo 19: 28)

Como vemos en esta escritura, el verdadero Gobierno de a Doce, definido por el Señor Jesucristo y sus doce apóstoles, tendrá lugar entonces, en el tiempo de la regeneración.

Ahora bien, esa regeneración aludida no es para estos días actuales – y por lo tanto el Reino (mesiánico) no es tampoco para el tiempo actual – sino que vendrá a ser como consecuencia del regreso del Señor y el consecuente inicio, sucesión y extensión del Reino prometido a Israel, es decir,  el Milenio (Ap. 20; Dn. 2: 44, 45).

La regeneración será después de las “aflicciones del tiempo presente” (Ro. 8: 18), e implicará “la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Ro. 8: 18).

La regeneración es asimismo el anhelo ardiente de la creación, lo cual implica la manifestación de los hijos de Dios, pero ¡atención a esto!: es la manifestación gloriosa, porque como podemos leer en otra parte de la Escritura: “ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado lo que hemos de ser…” (1 Juan 3: 2)

Y sigue diciendo la misma escritura con todo detalle: “…pero sabemos que cuando Él (es decir, Cristo) se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es” (1 Juan 3: 2)

Estos que enseñan que el Reino es ahora, y la Iglesia lo establece, están en error, y confunden a los que les escuchan. La Iglesia que no ha sido todavía glorificada, no puede establecer lo que sólo Cristo establecerá en su momento.


En mitad de la conferencia del domingo

Para más abundamiento en cuanto a todo esto, la Escritura nos enseña que la creación, la cual está sujeta a inutilidad, a depravación moral (mataiotes), será libertada de esa esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios, aun estando todavía – así como fue en los días de Pablo – con dolores de parto (Ro. 8: 20, 21).

Más aún, nosotros, los verdaderos creyentes, también padecemos anhelando esa transformación de nuestro ser, como dice Pablo: “esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Ro. 8: 23b); pero sabemos que esto no se producirá, sino hasta cuando el Señor Jesús venga a por nosotros (1 Ts. 4: 13-17).

Por lo tanto, pretender un gobierno de a doce, una Teocracia, sin Cristo haber vuelto, no es sólo una utopía pueril, sino que nos consta que es un engaño muy bien urdido por mentes pensantes (think tankers), con el fin y propósito de destruir a los verdaderos cristianos que se entregan a esa falacia, por todas las nefastas consecuencias que conlleva el asunto.

Orando por los pastores

Los católicos Encuentros del G12/D12

La práctica de los “Encuentros”, es otra de las falacias que se han extendido como pólvora por todos los territorios donde he estado estos días; que sepa, desde el área de Vancouver, hasta el área del norte del estado de Washington, en USA.

Los llamados “Encuentros” son una herramienta en las manos de la gran ramera muy útil para causar división intrínseca en el pueblo de Dios. Como la mayoría de esos “encuentros” se han de pagar por adelantado; llegando a ser por cabeza, de cien a ciento cincuenta dólares, o más (imagínese lo que eso representa por familia), los que andan económicamente holgados se lo pueden costear, y en la práctica de esos “encuentros” (como tres o cuatro veces al año) son los miembros “liberados”, que andan en la “libertad y el gozo de Cristo” ante aquellos otros, pobres, que al no poder costeárselos, se apenan enormemente y se ven a sí mismos como indignos y alejados del favor y bendición de Dios. Por tanto, los “Encuentros” están creando “castas” dentro de las congregaciones, y creando el concepto de que Dios – contrariamente a lo que dice la Escritura, Ro. 2: 11 – sí hace acepción de personas.

Además de ser un negocio redondo para los que se ocupan en organizarlos, por cobrar de parte de los “encuentristas” bonitas sumas de dinero, lo cual no deja de ser tomar la piedad como fuente de ganancia (1 Ti. 6: 5) y es un acto repugnante para Dios, los “Encuentros” son una de las más grandes falsedades y engaños espirituales de estos últimos tiempos, con una intencionalidad bien específica: llevar al verdadero creyente a la apostasía.

“Posando en la foto, de derecha a izquierda los pastores: Huber Estrada, Juan López, Miguel Rosell, Pedro Luc”

“Un momento de asueto con la familia Estrada después de la reunión”

Los “Encuentros” resultan en todo un juego de la mente y de las emociones, un llevar al verdadero creyente a sentirse como un pecador que necesita que sus pecados le sean de nuevo perdonados, resultando a su vez todo ese proceso en una blasfemia contra la sangre de Cristo y contra el Espíritu Santo; porque los pecados que ya fueron perdonados y olvidados por Dios en su día, de nuevo vuelven a cobrar poder de muerte, ya que dicho creyente, ahora como “encuentrista”, inducido espiritual y emocionalmente, llega al convencimiento de que así es.

En muchos casos la cuestión es irreversible, “porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena Palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” (Hebreos 6: 4-6)

¡Dios no va a volver a perdonar lo que ya perdonó! Por lo tanto, esa sensación de perdón y alivio que recibe el creyente “encuentrista” es falsa, tal y como lo es la cruz donde clava en ella sus pecados previamente escritos en las “hojas clínicas”.

Esto último también es un acto blasfemo. Nótese lo que dice la Escritura:

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz(Colosenses 2: 13, 14)

¡Es el Señor quien clavó en la cruz el acta de los decretos que nos era contraria!

Y sin embargo, es el mismo “encuentrista” el que tiene que clavar esa acta en la cruz; en una cruz que no es la de Cristo, sino que es la cruz del falso G12.

Otra cosa a destacar de esa porción escritural es: “perdonándoos todos los pecados

Dios nos perdonó en Cristo TODOS los pecados cuando un día tuvimos el verdadero e IRREPETIBLE encuentro con Él; es decir, en el momento de nuestra conversión (Jn. 3: 3) ¿Qué más se puede añadir a esto?

La Escritura no puede ser más clara y diáfana:

“…si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado…si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1: 7, 9)

No es que nos limpia los pecados grandes pero no los pequeños, o viceversa, o algunos sí, y otros no. La Escritura nos enseña que la sangre de Cristo nos limpia de TODO pecado, y sin embargo, el “encuentrista” es empujado a rebuscar en la basura todo pecado que alguna vez hubiere podido cometer – perdonados ya, ¡aun a escribir los pecados que sus ancestros cometieron!

El “Encuentro” del G12 o D12, no es más que un vil y estéril sucedáneo del verdadero Encuentro que un día, todos y cada uno de los verdaderos cristianos (por tanto, nacidos de nuevo Jn. 3: 3) tuvimos con el Señor.

¡No requerimos de otro “encuentro”, pues ya estamos para siempre “encontrados” con Cristo!

La Biblia nos enseña que siendo así, si andamos conforme a Cristo, Dios nos perdona cada vez que pecamos. No olvidemos esa palabra: “…si andamos en luz, como Él está en luz… la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado

Desde estas líneas, una vez más, queremos hacer un llamamiento a todos aquellos queridos hermanos que están siendo presa de esa falacia, a que salgan de ello, sin miramientos:

“Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Apocalipsis 18: 4)

“Posando con algunos miembros de la Iglesia La Roca del Pastor Estrada – él y su esposa incluidos – en el bello lago de Buntzen, cerca de Vancouver”

3. En Bellingham, Lynden, Custer (Washington, EEUU)

Amablemente, el Hno. Luis Mangandid me llevó hasta la frontera con EEUU, y después de no poca dificultad para poder atravesarla debido al esfuerzo casi implacable del agente de inmigración, el Hno. Pastor Félix Aranda, estaba al otro lado para recibirme.

El sábado, día 5, ya estaba enseñando en su iglesia; Iglesia Nueva Vida en la ciudad de Lynden. La iglesia se reúne en un bonito y acogedor templo rodeado de bosques y praderas.

“Con el pastor Miguel Rosell, el fiel y amado pastor Félix Aranda, responsable de los eventos. El bello lago Padden, en Bellingham, al fondo”

“De derecha a izquierda: pastores Luis Orlando Camacho, Félix Aranda, Jorge Dávila, Natalio A. Alva, Miguel Rosell”

Inspirados por el infierno, muchas mentes pensantes han ideado diferentes estrategias, a lo largo de los últimos años, y casi todas ellas suenan como muy escriturales, pero que tienen la finalidad de destruir al verdadero creyente, justamente cuando el Señor ya viene a por los suyos.

Con la excusa de “bajar el Cielo a la tierra”, en aras de una presunta conquista de las ciudades y de las naciones – lo cual resulta en simple y llano dominionismo – estas estrategias o modelos, han sido levantados para alentar y dirigir al creyente a poner sus ojos en los valores y conceptos de este mundo; en definitiva, a amar las cosas que oferta este mundo. Todo lo contrario a lo que la Escritura nos dice:

(1 Juan 2: 15-17) “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”

“Durante la conferencia en la Iglesia Nueva Vida, en Lynden (Washington) del pastor Félix Aranda”

“Orando al final de la enseñanza”

Cuando la Biblia nos insta a los que hemos resucitado con Cristo a buscar las cosas de arriba, lo cual implica buscar el hacer la sola voluntad de Dios en Cristo Jesús, a poner la mira en las cosas de arriba, a hacer morir lo terrenal en nosotros (Col. 3: 1-4), estas nuevas y espurias estrategias o modelos, como el G12 en cualquiera de sus variantes o variaciones, dirigen a muchos a hacer lo contrario: a buscar, desear y poner la mente en las cosas de la tierra (éxito, reconocimiento, ambición, posicionamiento, poder y autoridad, amor a la reputación y al dinero, prosperidad per se, y un largo etcétera).

Cuando la Biblia nos enseña que en Cristo hemos muerto a todas esas trivialidades y conceptos terrenales y carnales por haber muerto al pecado, y que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Gl. 2: 20; Col. 3: 3), lo cual significa entre otras acepciones que: nada hemos traído a este mundo, y sin duda, nada podremos sacar (1 Ti. 6: 7), y que todavía no se ha manifestado lo que hemos de ser hasta cuando Cristo se manifieste, estas estrategias y modelos que se presentan como la última (e imposible) revelación de Dios por medio de - a todas luces - falsos profetas, enseñan al pueblo de Dios que se presta a escuchar, a desear - a modo de aquel hijo pródigo – la herencia del Padre aquí y ahora, y hay incluso que entran en el mismo espíritu de aquellos labradores malvados. En su fuero interno, pretenden apoderarse de la heredad del Hijo (Mt. 21: 38) al pretender establecer Su reino, sin Él presente, rechazando Su señorío por pretender tomarlo para sí, entre otras cosas, al levantarse como líderes de doce, usurpando el lugar de Cristo, convirtiéndose por tanto, aunque muchos de ellos ignorantes, en pequeños anticristos.

“Ministrando en la Iglesia Monte Sinaí, en Custer”

“Orando después de la enseñanza. En primer plano los fieles y ya grandes amigos, Jorge Dávila y su esposa”

Sin duda que el falso G12 o falso gobierno de doce, tiene poder a tenor de la vertebración del mismo por todo el tejido eclesial.

Todo poder implica espíritu, y toda manifestación de espíritu, implica derramamiento de sangre. Así es en cuanto a Dios. Su poder es la manifestación de Su Espíritu, y Su Espíritu se mueve a favor de Su voluntad (la cual es la manifestación de Su amor), por la sangre que Cristo voluntariamente vertió en la cruz.

Este mismo principio espiritual usa el maligno, en aras de sus malvados y aborrecibles propósitos.

Si el G12 no es de Dios, nos preguntamos entonces de donde le viene ese poder.

Agradecimientos

Desde aquí quiero expresar mi agradecimiento y bendiciones a todos los hermanos que me invitaron y respaldaron, como el Pr. Huber Estrada y su esposa Jessica, el Pr. Pedro Luc y su esposa, todos los hermanos de la Iglesia La Roca de Burnaby (Canadá), como el Hno. Jairo Hernández y su esposa, al Hno. Luis y su esposa Luby. El Hno. Luis Mangandid que ¡me llevó y me trajo de EEUU! Al Hno. David, al Hno. Juan López y a su esposa Dalila; al pastor Félix Aranda y su esposa, al Hno. Jorge Dávila y esposa, a la congregación del Hno. Aranda, Iglesia Nueva Vida, a mi amigo el Dr. Antonio Bolainez, que estuvo atentamente pendiente de todos los movimientos, y en fin a todos a los que se cruzaron en mi camino en estos días de bendición, sin olvidar a ninguno.

A todos ellos, y a ustedes, queridos lectores: Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, Centro Rey, Madrid, España
Junio-Julio 2008
www.centrorey.org

 

 

FIN