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¿CONTAMOS A PARTIR DEL NACIMIENTO DE CRISTO, O MÁS BIEN A PARTIR DE LA CRUZ?

 

Contamos a partir del nacimiento de Cristo?

Parte de lo que voy a escribir es doctrina, y otra es simple opinión. No significa que estoy afirmando nada al poner algunas fechas, simplemente aporto esa posibilidad. Nada más.

I. Los dos mil años profetizados:

Centrémonos en el profeta Oseas, y leamos:

(Oseas 6:2-3) “Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra”.

Según esta profecía concerniente a los judíos, después de dos mil años (dos días), Israel volverá vivir (Ez. 37, valle de los huesos secos), y en ese tercer día, es decir, el Milenio, Israel vivirá delante de Él.

(Salmos 90: 4) “Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer…

(2 Pedro 3:8) “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día

Este es un dato claro. Dios apartó Sus ojos de Israel, al Israel rechazar al Mesías, y la Palabra nos dice que lo hace por 2.000 años, que son esos dos días proféticos de Oseas.

Además, esos dos mil años se corresponden con el tiempo de la Iglesia en esta tierra.

¿Nacimiento, o muerte?

Siempre hemos pensado que esos 2.000 años, empiezan con el nacimiento de Jesús, pero ¿Es así?, no, no es así. No, porque Israel rechazó al Mesías al cabo de Su ministerio, en aquel Domingo glorioso de su entrada en Jerusalén montado sobre aquel pollino.

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga” (Mateo 21: 4,5) Ver Mateo 21: 1-11

Por tanto, necesariamente los 2.000 años aludidos deberán empezar aquel día, cuando Jesús seguidamente lloró sobre Jerusalén, y exclamó: “He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (Lc.13: 35)

También vemos que el trato de Dios hacia Israel a través de las setenta semanas de años de Daniel 9, se interrumpen abruptamente con la muerte del Mesías: “…Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías,…” (Daniel 9: 26), y vemos que hay un enorme salto en el tiempo hasta el siguiente versículo (27)

El año de Su crucifixión, fue el año 30 d.C., según muchos eruditos (otros dicen año 33), pero vamos a pensar que fue el año 30.

Cabe señalar que a las pocas semanas, surgía la iglesia en la Fiesta de Pentecostés (Hechos 2).

Los dos mil años de apartamiento de Israel deberían concluir entonces hacia el 2030 (años solares).

La última semana de años (siete años)

(Daniel 9: 27) “Y por una semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador

Sabiendo que Dios dispone de una semana de años, es decir, siete años, para acabar tratar con Israel (ver Daniel 9: 20-27), estos siete años deberían comenzar en el 2023, eso nos lleva a pensar que hacia el año 2023 debería producirse el Arrebatamiento de la Iglesia, año más, año menos, y no más tarde. Veremos si es así.

En el día de hoy, y viendo como los acontecimientos se producen, perfectamente podría ser de este modo. Esta sociedad cada vez más convulsa, está muy cerca de experimentar una crisis económica sin precedentes, con la violencia que seguro generará, caos, desesperación, etc. Todo pensado y llevado a cabo para que las gentes impías clamen por un salvador, este será la Bestia Anticristo:

y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” (Ap. 13: 4)

El falso príncipe de paz deberá surgir como consecuencia del apartamiento del Espíritu Santo que está en la Iglesia, y por el cual la Iglesia es y existe (Hch. 2: 1-4; 2 Ts. 2: 6-8)

Por tanto, en mi opinión, a partir de estos momentos, y seguramente calculando sobre el año 2020 en adelante, se producirá ese caos aludido, principiando en Europa, que desembocaría en el surgimiento del hombre de pecado, el Anticristo.

Todo ello concuerda con el espacio de dos mil años ya comentado.

La otra posibilidad (y siempre dentro de lo opinable), es que los últimos siete años (Dn. 9: 27) empiecen al cabo de los 2.000 años de apartamiento, lo cual significaría que nos iríamos al 2037, pero yo entiendo que esos siete años se circunscriben en los 2.000, para luego entrar en el Milenio, tal y como lo dice Oseas.

Sea como sea, entendamos que las cosas en este mundo van a ir a peor cada vez, y que nuestra esperanza y ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo (Fil. 3: 20)

SOLI DEO GLORIA

© Ps. Miguel Rosell Carrillo
www.centrorey.org
Mayo 2019

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