LA IGLESIA LO ES PORQUE EN ELLA MORA EL ESPÍRITU SANTO

LA IGLESIA LO ES PORQUE EN ELLA MORA EL ESPÍRITU SANTO

Índice

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2: 1-4)

(Estudiaremos acerca del advenimiento y salida de la Iglesia de este mundo, y cómo han de producirse los eventos)

La Iglesia de Jesucristo, es el Cuerpo de Cristo. La iglesia como un organismo ha sido ordenada sobre la base del mismo principio del cuerpo humano, porque cada parte se relaciona con las demás partes y todo el cuerpo se relaciona con la cabeza que dirige el cuerpo. Un cuerpo tiene contados sus miembros; dos manos, dos pies, dos ojos, etc. del mismo modo los miembros del Cuerpo de Cristo son sólo los que Dios designó que fueran, y serán; ni uno más, ni uno menos.

La Iglesia, la Desposada de Cristo, es la formada por cada uno de los santos destinados a ese fin desde antes de la fundación del mundo, ni uno más, ni uno menos. Tuvo su tiempo de inicio en la tierra, y tendrá su momento de salida de la tierra.

Es una nueva Creación

(Colosenses 3:9-11) “…habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”

La Iglesia rompió con todos los cánones antiguos. La Iglesia es, por tanto, UNA NUEVA CREACIÓN a partir de Hechos 2, porque toda la raza humana converge para ser una raza renovada en Cristo, una nueva creación (2 Co. 5:17), de cara a los escogidos (Ef. 1:3-11).

¿Destruye, anula, absorbe o aglutina esta Creación novedosa al Israel nacional? En modo alguno, ya que las promesas y profecías dadas en exclusiva a Israel, y que todavía no se han cumplido, se cumplirán, como por ejemplo el reino prometido a Israel (Hechos 1:6), etc. etc.

Todo tiene su tiempo bajo el sol. Ahora la Iglesia; luego Israel.

Aquel día de Pentecostés

El día de Pentecostés, juntos los discípulos, en una misma manera de pensar y sentir, en un momento dado se cumplió la promesa que les hizo Cristo en variadas ocasiones, cuando estuvo con ellos:

 “Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Juan 14:15-17)

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan16:17)

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” (Hechos 1:8)

La promesa de Cristo fue que el Consolador, el Espíritu Santo, iba a estar con la Iglesia siempre; no iba a ser conocido ni reconocido por el mundo; en esos momentos estaba con ellos, pero en Hechos 2 en adelante iba a estar en ellos; es decir, en la iglesia. 

Esto es importante, muy importante. En la dispensación de la ley, y en otros momentos de la historia, el Espíritu Santo ha estado siempre presente, pero a partir de Hechos 2, el Espíritu Santo no sólo ha estado presente entre los creyentes, sino que está en los creyentes, cada uno de ellos como templo Suyo.

ESTO ÚLTIMO ES LO QUE FINALMENTE DEFINE A LA IGLESIA: La Iglesia lo es, porque en ella mora el Espíritu Santo.

Esto ha sido así desde aquel día de Pentecostés, y será hasta el momento en que la Iglesia sea quitada de este mundo, lo que se denomina el Arrebatamiento (1 Ts. 4: 13-18). Y, ¿Cuándo será eso?...

Sobre el Arrebatamiento

Necesariamente el Arrebatamiento ha de producirse antes del advenimiento de la Bestia Anticristo.

Veámoslo. (Leamos 2 Ts. 2: 1-8)

La Iglesia subirá a recibir al Señor en el aire (1 Ts. 4:17), lo que denominamos el Arrebatamiento (harpazo en gr.), antes del “Día del Señor”. Ese “Día del Señor”, es el tiempo de los juicios de la Tribulación – 2 Ts. 2: 1, 2b “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor ha llegado."

 EL “DÍA DEL SEÑOR”,  ES DECIR, LOS JUICIOS DE DIOS SOBRE ESTE MUNDO, NO VENDRÁ ANTES DE QUE SE PRODUZCAN LOS SIGUIENTES EVENTOS:

a) La apostasía

“3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía…”

Antes debía de producirse la APOSTASÍA. Esa apostasía empezó como tal, a partir de Constantino y el advenimiento de la “religión de Pedro” como única del Imperio;  el levantamiento del falso pontífice romano en la Edad Media y su falsa doctrina,  y tendrá su auge final, cuando se acabe de producir la unión blasfema entre Roma y las demás confesiones llamadas cristianas, que sucumben a ella. Muchos de los que se dicen cristianos hoy en día, son en realidad apóstatas.

El cénit de esa apostasía, fruto del misterio de la iniquidad, tiene lugar cuando todos aquellos que se denominan evangélicos, pero que nunca nacieron de Arriba (Jn. 3:5), apostatan deliberadamente, uniéndose en masa a la última y grande manifestación de la Gran Ramera, encabezada por la segunda Bestia (Ap. 13: 11ss).

Con evidencia constatable, podemos decir con verdad que la sociedad occidental es ya apóstata.

Siempre, cuando hablamos de apostasía, hemos de pensar en una vuelta atrás del cristianismo nominal. Sólo eso es apostasía.

 b) Se manifieste el hombre de pecado

 (V. 3b) “…y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición…”

Ese hombre de pecado es la Bestia Anticristo. Ese energúmeno no se mostrará como tal si no ocurre algo antes.

Lo que detiene el surgimiento de la Bestia:

(Vv. 5, 6) ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste…”

Los de Tesalónica lo sabían, muchos creyentes hoy en día, no, y pelean contra ello.

Indirectamente la Palabra nos revela qué es lo que detiene el surgimiento de la Bestia, y si queremos saberlo lo podemos saber.

Lo que detiene el surgimiento del Anticristo es la manifestación poderosa del Espíritu Santo en la Iglesia; ¿por qué en la Iglesia?, pues porque está en la Iglesia (Hchs. 2), y esta, está en el mundo.

La Iglesia lo es como tal por esa manifestación del Espíritu Eterno en ella; sin Él, no existiría tal Creación llamada Iglesia. Por ello, la Iglesia y el Anticristo no pueden coexistir en este planeta.

(Mateo 16: 18) “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta Roca edificaré mi iglesia; y las puertas del hades no prevalecerán contra ella”

Cristo iba a edificar Su Iglesia sobre la base de la confesión de Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Las puertas del Hades (el gobierno de Satanás), no pueden prevalecer contra la Iglesia en esta tierra. Esto significa entre otras cuestiones, que el Anticristo, la “joya de la corona” del diablo, no se puede levantar mientras la Iglesia esté aquí. El diablo no puede prevalecer en sus propósitos mientras la Iglesia sea Iglesia, y en esta tierra. Así de rotundo. Iglesia y Anticristo no pueden coexistir.

El misterio de la iniquidad, su meta, levantar a la Bestia

(Vv. 7,8) “Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca…”

El misterio de iniquidad, es la obra de de Satanás cuyo fin es el de colocar a su hijo de perdición como cabeza en este mundo, se ha ido gestando poco a poco. Tendrá su cénit con el surgimiento de esa Bestia, no obstante, eso no puede de ninguna de las maneras ocurrir, mientras la Iglesia, como tal, esté en la tierra, como vengo diciendo.

La llenura del Espíritu Santo en la Iglesia, lo detiene; “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo…” (Hchs. 2: 1), y el mismo propósito de Dios a través de la Iglesia. La Iglesia lo es del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.  

El misterio de la iniquidad es frenado por el poder de Dios en la Iglesia. Una vez llegue el momento de Dios, la Iglesia será sacada de esta tierra, y con ella ese poder del Espíritu será “puesto a un lado” (la noción es “salir “de en medio” sin irse del todo).

En ese momento, ese misterio de la iniquidad empezará con rapidez a incrementarse, hasta que se manifieste ese hombre de pecado.

La Iglesia no pasará la Tribulación, y no es porque Dios la libra de la ira venidera, en el sentido de la ira humana (que sí de la ira de Dios – 1 Ts.1:10). La Iglesia ha sido perseguida desde sus inicios, y los mártires de la misma se cuentan por muchos miles. No pasará la Tribulación porque para que esa Tribulación se produzca, ha de manifestarse la Bestia Anticristo, y ese energúmeno no se manifestará mientras la Iglesia esté en este mundo.

Cuando la Iglesia sea levantada de este mundo, y por ende, la Fanérosis o Manifestación del Espíritu de Hechos 2 que está en ella, ya descrita, el diablo tendrá vía libre por siete años para hacer su obra de malignidad, mientras en ese mismo tiempo, Dios estará obrando hacia Israel para salvación (Ro. 11: 26), el cual sí recibirá, sobre sí mismo y sobre el remanente escogido de las naciones, la doble llenura (lluvias temprana y tardía) del Espíritu, y conocerán y recibirán al Mesías finalmente (Jl. 2:32,23; Zac. 12: 10, 11; Ap. 7).

Los judíos creyentes serán físicamente preservados para entrar en el Milenio como nación, y la multitud incontable de Ap. 7:9 será decapitada, y, resucitando, reinará con Cristo por mil años sobre la tierra (Ap. 20:4)

Los santos de la tribulación, no serán la Iglesia como tal, ya que la Iglesia no estará aquí en la tierra, para cuando ellos vengan a salvación. Es la voluntad de Dios que mientras la Iglesia esté en el mundo, el misterio de la iniquidad no pueda llegar a manifestase del todo (2 Ts.2: 6,7), es decir, que se manifieste la Bestia Anticristo. Después que se manifieste esa Bestia, los santos de la Tribulación padecerán la persecución de la Bestia (Ap. 13: 7; (Ap. 7:9-17), y padecerán su represalia.

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
www.centrorey.org
Septiembre 2014


Fin