PABLO PROFETIZA EN RELACIÓN A LOS GENTILES DEL ÚLTIMO TIEMPO

PABLO PROFETIZA EN RELACIÓN A LOS GENTILES DEL ÚLTIMO TIEMPO

(Romanos 11: 19-26) “Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?  Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados”

Introducción

Veremos en este pequeño estudio, que el apóstol Pablo en esas palabras que dirige a los convertidos de origen gentil en Roma, y por ende, a toda la Iglesia de origen gentil, está de hecho profetizando sobre los últimos días de la Iglesia aquí en la tierra.

Si leemos cuidadosamente este pasaje de arriba, nos podemos dar cuenta que de una manera muy elegante, el apóstol declara la historia de los creyentes, no sólo conocida en aquél tiempo, sino la que tenía que acontecer.

Definiendo quien es quien

Básicamente Pablo está diciendo que las ramas del olivo silvestre (los gentiles), fueron injertados (contra natura, v.24) en el olivo, cuya raíz representa a Abraham, o más bien la promesa dada por Dios a Abraham (Ro.9:7-9; Gl.3:29; 4:21-31), porque todos los verdaderos creyentes, tanto de origen israelita como gentil, somos descendencia espiritual de Abraham.

Así que vemos, por un lado el olivo natural (V.17), que no es Israel, ni es la Iglesia, sino que lo podemos definir siguiendo el símil, como el árbol de la bendición divina, el pacto de salvación que Dios estableció con Abraham (Gn.12:1-3;15: 1-21; 17:1-27). Por otro lado, las ramas de ese olivo natural, que es Israel, y, las ramas del olivo silvestre, que son los gentiles. Este es el cuadro.

El plan soberano de Dios

Algunas de las ramas del olivo natural debían ser desgajadas (V.17). No es que fueron desgajadas con el fin de que las ramas del olivo silvestre fuesen injertadas, sino porque fueron desgajadas; y dice por qué: “por su incredulidad” (V.20)

El plan de Dios es que a causa del rechazo de Israel respecto al Mesías, la fe del Hijo de Dios fuera redirigida a aquellos que en otro tiempo estaban sin Cristo…ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (Ef. 2:12); los gentiles.

En todo esto también podemos ver la soberanía de Dios en cuanto a Su elección. Cuando las ovejas perdidas de Israel entraron todas las que eran en el conocimiento de Cristo, Israel, ese Israel natural restante, quedó por un tiempo al margen (Mt. 23:38), y Dios empezó a obrar para justificación y salvación hacia los gentiles (cosa impensable para la mente judía, por cierto).

Por ese mismo principio soberano, Dios por medio de Pablo ya está en estos pasajes de Romanos 11, anunciando que el tiempo de los gentiles, el tiempo de salvación de Dios hacia todos aquellos que no son Israel, que mayormente coincide con el tiempo de la Iglesia, se terminará; cuando “haya entrado la plenitud de los gentiles”(V.25b), para luego crear salvación grande y manifiesta a Israel (V.26), cuál pueblo, Dios jamás desechó (V.1) (Nótese que Pablo en ese versículo primero del capítulo 11, está claramente hablando de Israel, y no de la Iglesia)

Genéricamente hablando, ¿cómo es la iglesia de hoy en día?/ Sobre el fin del tiempo de la Iglesia

La realidad factual es que genéricamente hablando, la iglesia gentil de hoy, a pesar de que pareciera estar creciendo en número, es muy parecida a aquella iglesia de Laodicea, tal y como la describe el mismo Señor Jesús en Apocalipsis 3. Esta es una iglesia (se entiende lo que humanamente vemos como iglesia), que – genéricamente hablando – “no está por la fe en pie”, y por tanto “no permanecerá en la bondad de Dios”, y que por lo tanto será cortada (Vv.20; 22). Aquí es donde digo que Pablo estaba profetizando, y lo hacía en relación a los días que nos toca vivir. Todo ello ocurrirá, cuando haya entrado todo el resto de gentiles al seno eclesial, sin que quede uno afuera, y estén todos adentro, cumpliéndose de ese modo: hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles (V.25b).

En todo ello, vemos también el cumplimiento de 2 Pr. 3: 9, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. En el tiempo establecido por Dios Padre, y conforme a Su paciencia, todos y cada uno de los gentiles llamados a salvación, (también judíos), se convertirán, y el tiempo de la iglesia se habrá terminado en este mundo.

A partir de entonces, y en el último momento antes del regreso triunfante de Cristo “todo Israel será salvo, como está escrito…” (Vv.26, 27)

¿Predestinación divina vs. responsabilidad humana?

En estos pasajes paulinos vemos por tanto dos principios que parecen contradecirse, pero que en realidad no. Por un lado, vemos clarísimamente la soberanía de Dios manifestada en Su elección o predestinación, y por otro lado, vemos sin ambages el llamamiento de Dios hacia los hombres para que se arrepientan de sus pecados, y vivan de acorde a Sus principios, y por tanto el sentido de la responsabilidad de los hombres. Véase:

1. Dios establece los tiempos y Su salvación, primero con Israel, luego con los gentiles, y luego de nuevo a Israel (Soberanía divina)

2. Dios manda tanto a judíos como a gentiles que vivan vidas que le agraden (vivir en fe y no en incredulidad; estar por la fe en pie; permanecer en la bondad de Dios; Vv.20,22) (Responsabilidad humana)

No hay contradicción alguna. Ambas cosas son verdad, aunque nuestra mente finita no lo pueda comprender.

De todo ello vemos que Dios anda siempre “con un paso por delante de los hombres”.

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Noviembre 2013
www.centrorey.org

Fin