“¿QUÉ ESPERA EN REALIDAD EL SEÑOR DE SU IGLESIA EN ESTOS ÚLTIMOS DÍAS?”

Parte segunda y última

Este es un estudio para reflexionar en  lo que estamos creyendo, si se ajusta o no a la verdad cabal de la Escritura.

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” (Oseas 4: 6)

 Índice del estudio

 

 “¿QUÉ ESPERA EN REALIDAD EL SEÑOR DE SU IGLESIA EN ESTOS ÚLTIMOS DÍAS?”

 

En la entrega primera comenté acerca de la importancia de creer; no lo que nos gustaría, sino lo que es conforme a la verdad revelada. La verdad deberá primar sobre los pareceres, gustos, deseos, anhelos y demás cuestiones personalistas, por muy espirituales que nos pudieran parecer.

Hay un reto que debemos asumir: el de creer y obedecer a Dios, por encima de nuestro entendimiento y voluntad (Jn. 4: 34)

Pedro se dejó llevar por su propia apreciación de las cosas espirituales cuando le dijo a Cristo que tuviera compasión de sí mismo y no fuera a la cruz; y ya sabemos la respuesta del Señor (ver Mt. 16: 22, 23). Pedro habló esas palabras guiado por un falso sentido de la espiritualidad y la misericordia; y cómo le agrada al diablo ese tipo de conducta.

“La Cruz es derrota en lo humano, pero victoria total en lo divino, para el hombre que cree. Si Cristo hubiera hecho caso a Pedro en ese momento, eso hubiera significado nuestra total y eterna condenación”

“La Cruz es derrota en lo humano, pero victoria total en lo divino, para el hombre que cree. Si Cristo hubiera hecho caso a Pedro en ese momento, eso hubiera significado nuestra total y eterna condenación”

1. Debemos creer la verdad por encima de cualquier otra consideración

“… porque no es de todos la fe” (2 Ts. 3: 2)

Como cristianos, desearíamos que este mundo literalmente se rindiera a los pies de Cristo; que en esta dispensación, todos – o al menos – la mayoría de los hombres se entregaran a Él, y así recibieran la vida eterna. Ese es un encomiable sentimiento; pero, ¿es realmente inspirado?

Como cristianos, en nuestra humanidad, y conforme a nuestra lógica, es fácil llegar a la conclusión de que existiendo un Dios Todopoderoso que ama a los hombres, sería fácil para Él salvarlos, más aún cuando Cristo fue a la cruz justamente para eso.

Esa es la lógica humana, no obstante siendo así, los hombres dejarían de ser hombres para convertirse en seres controlados desde afuera, en este caso por Dios. Ese no es el estilo del Altísimo.

Veamos. Si bien es cierto que el diablo no puede hacer pecar al hombre, no es menos cierto que Dios vaya a evitar que el hombre peque.

El pecado es la libre elección del hombre, con sus consecuencias eternas.

Como cristianos, anhelamos ver un mundo feliz en Cristo; una sociedad formada por individuos que amen a Dios porque le conozcan y le sigan. Sin embargo, como cristianos debemos entender que esto último es el Cielo, no la tierra.

Para Pedro era más importante lo que le fuera a ocurrir a su Maestro; para Cristo lo más importante era obedecer al Padre.

Como cristianos, una cosa es lo que nos gustaría que fuese, otra bien distinta es la que es, y va a ser, conforme a Dios.

“Un mundo feliz en este tiempo es una utopía irrealizable. Cuando vuelva el Rey, entonces sí”

“Un mundo feliz en este tiempo es una utopía irrealizable. Cuando vuelva el Rey, entonces sí”

A. Y… ¿Qué hay del “gran avivamiento mundial”?
Siguiendo esta misma línea de pensamiento, prosigo. Dirigidos por la insistencia de los falsos profetas de los últimos años, cabe decir, con mucha ligereza y falta de respeto a la Escritura, hoy por hoy muchos enarbolan la falsa bandera del “avivamiento mundial”, pretendiendo hacer creer a los demás algo así como que Dios va a hacer que las gentes en masa se rindan a Cristo, pero les digo lo que la Biblia dice: Dios no va a hacer eso.

Olvidan que la palabra “avivamiento” ni siquiera viene en la Biblia, y que en todo caso, sólo se puede aplicar a aquellos que ya están vivos, y necesitan fortalecerse en el Espíritu de Dios, caso de Timoteo, aconsejado por Pablo (ver 2 Ti. 1: 6)

No existe tal concepto en la Palabra de Dios como “avivamiento mundial”, es decir, avivamiento de los incrédulos. Los incrédulos no se pueden avivar, porque no son de Dios (ver 2 Co. 4: 3, 4), y los impíos que pudieran llegar a ser salvos, en todo caso, primero deberán convertirse a Cristo para en todo caso ser avivados.

Pero los que predican el gran “avivamiento mundial” y el “avivamiento de las naciones”, no están pensando tanto en el avivamiento de lo hijos de Dios, sino en la conversión en masa de las gentes, e incluso de las naciones enteras.

Otra vez digo. Todo muy deseable, pero no cierto. Y no es cierto porque la Palabra de Dios dice todo lo contrario, y además por boca del mismo Señor Jesucristo:

“Como en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste” (Lucas 17: 26-30)

¿No es cierto que estas palabras distan mucho del concepto explicado de “avivamiento mundial” al final de este tiempo de gracia?

Por otro lado, pareciera como que las palabras de Jesús destilan derrota y fracaso. En todo caso es la derrota y el fracaso del hombre pecador que desecha a Dios, no un fracaso atribuible al Altísimo, de la misma manera que tampoco lo fue la obra de la cruz, razón de nuestra salvación.

“Un mundo conquistado por la Iglesia es imposible ante Dios. La Iglesia no ha sido glorificada todavía. Nuestro reino no es de este mundo”

“Un mundo conquistado por la Iglesia es imposible ante Dios. La Iglesia no ha sido glorificada todavía. Nuestro reino no es de este mundo”

2. ¿Existe de veras una pugna entre el bien y el mal en este mundo?

Si hiciéramos esta pregunta a muchos verdaderos cristianos, una gran mayoría rápidamente responderían que sí, y estarían equivocados. Otra vez, las apariencias nos engañan. Escuchen: si bien el diablo lucha contra Dios; Dios es Dios.

Ese concepto, especie de ying-yang “cristiano”, o dualismo “cristiano”, tan propio del G12 y de otras malas hierbas, es imposible encontrarlo en las Escrituras. Yahwéh es el Creador, y el diablo, una simple y finita criatura.

Dios es el que está en control. Dios es quien está sentado en el Trono.

“El dualismo es doctrina inexistente en el cristianismo. No existe una constante pugna entre el bien y el mal. Dios está sentado en el trono”

“El dualismo es doctrina inexistente en el cristianismo. No existe una constante pugna entre el bien y el mal. Dios está sentado en el trono”

Ahora bien, ¿Qué enseñan?
Se equivocan mucho, y hacen equivocar, los que enseñan que existe una especie de dualismo, una constante pugna entre el bien y el mal en este mundo, y que paulatinamente el bien irá imponiéndose y echando fuera el mal, supuestamente por mano de la Iglesia, hasta que toda la tierra sea llena del conocimiento de Dios, y entonces Cristo pueda volver.

Esto es falsa doctrina dominionista (*)/postmilenarista  con fuertes tintes de metafísica, y es lo que se está enseñando y creyendo, sobre todo en los medios neo-pentecostales y carismáticos.

(*) “El Dominionismo o teología del Dominio, es falsa escatología posmilenial y militante, que enseña que la única manera de que el mundo pueda ser rescatado, debe ser a través del poder temporal y terrenal previamente incautado por la Iglesia al mundo. Sólo después de que de ese modo el mundo haya sido rescatado, podría entonces regresar el Señor Jesús. Muchos lo espiritualizan diciendo que la Iglesia establecerá el Reino en este mundo con el poder de lo Alto, a modo de un juicio divino”

Enseñan esos falsos maestros que, enemigos de Cristo como el pecado, la carne, el diablo, serán erradicados paso a paso, poco a poco por la labor de una Iglesia muy militante encabezada por unos muy ungidos líderes, al ir estableciendo el Reino en la tierra.

Nota: No deja de ser eso, un concepto católico romano. Confundiendo la proclamación del Evangelio, con la imposición del evangelio.

De esta manera el bien, es decir, el evangelio, iría erradicando el mal, y por consecuencia, este mundo iría cambiando y transformándose hasta convertirse en el cielo en la tierra.

Enseñan que el bien se impondrá sobre el mal. Los malos serán destruidos, mientras los cristianos ya reinamos aquí y ahora. Luego, cuando el Padre lo haya decidido enviará a Cristo a este mundo salvado y rescatado por la labor de los ungidos y el resto de los santos. Otros creen que Cristo no será necesario que retorne físicamente porque está “corporizado” en la Iglesia.

Estos falsos maestros dominionistas, fuera de contexto citan las palabras de Pablo:

“porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Ro. 8: 21)

Escribe del siguiente modo el dominionista Daniel Cipolla, en “Una visión atrevida”; “… que el reino de los cielos baje con poder, descienda con poder a través de los hijos del reino, se arme una convulsión, una revolución y un establecimiento del reino de Dios en las naciones antes del gran día de la venida de nuestro Señor Jesucristo, es el día de la vara de almendro”

Esa manera de entender las cosas finales no es en absoluto conforme a la Biblia, sino conforme a la imaginación humana inspirada por el mismo diablo; es conforme a la mente de aquel Pedro carnal al cual Jesús llamó Satanás por un momento.

En primer lugar, la Iglesia no glorificada, no es artífice de Dios para establecer el Reino en este mundo. La Iglesia es ajena a este mundo (Col. 3: 3), así como el Reino es ajeno a este mundo (Jn. 18: 36). Este mundo está bajo el maligno (1 Jn. 5: 19) por la voluntad permisiva de Dios, hasta que la actual dispensación de la gracia haya terminado.

En segundo lugar, el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido (Dn. 2: 44b). Será el Señor Jesucristo, en su venida en gloria quien lo hará:

“Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó” (Daniel 2: 34)

Esa Piedra es Jesucristo.

En tercer lugar, y en consecuencia con el segundo punto, el Reino no será paulatinamente establecido, sino que lo será de golpe y con contundencia. Veámoslo:

“…una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó (Daniel 2: 34)

y en los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido…”(Daniel 2: 44)

Esos reyes son los diez mandatarios que estarán junto con la Bestia Anticristo reinando en este mundo por una hora (Ap. 17: 12), eso será durante la Gran Tribulación.

La gloria se la lleva Cristo, no la Iglesia (la cual ni siquiera ha sido todavía glorificada)

Por lo tanto, que la Iglesia sea artífice más o menos directo, co-causante del imaginario “gran avivamiento mundial”, no es algo que el Señor espera de ella. Lo que el Señor espera de la Iglesia es justamente, ni más ni menos, lo que la encomendó hacer:

“…id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura…id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”  (Mr. 16: 15; Mt. 28: 19)

Existe una insalvable diferencia entre predicar el Evangelio, y salvar a la gente. Nosotros no salvamos a nadie, sólo ayudamos a salvar.

Existe una insalvable diferencia entre hacer discípulos a todas las naciones, y discipular las naciones.

La predicación del Evangelio no es sinónimo de salvación, así como el hacer discípulos de los que creen no es sinónimo de discipular naciones que no creen, ni va a creer.

“Daniel Cipolla”

“Daniel Cipolla”

3. Las implicaciones y consecuencias de creer lo que no se ha de creer, y hacer lo que no se debe hacer

Hace algunos años, un pastor británico le decía a alguien que no veía gravedad alguna en creer algo que escatológicamente no fuera correcto, ya que al final todo vendrá a ser conforme a la voluntad de Dios. Ese razonamiento tan impropio y rebosante de ligereza, era fruto de una ignorancia manifiesta, y por qué no, de poco apego a la Palabra.

Si Dios nos ha revelado algo, ¿será que no es importante? ¿Es que Dios habla de balde?

Naturalmente que hay consecuencias por creer lo que no hay que creer al respecto de lo que hemos estado viendo.

Vamos a ver algunas de las consecuencias en este estudio, que no van a ser todas, ni muchos menos, por falta de espacio.

El creer que los cristianos estamos conquistando las naciones y estableciendo el Reino en esta tierra para que vuelva Cristo, que llegará un momento en que todo el planeta se rendirá a Cristo de una manera o de otra, y por mano de la Iglesia, no sólo es mentira, sino que esa mentira está llevando a muchos a mucho mal: engaño espiritual; triunfalismo; fanatismo; fantasía e irrealidad; idolatría (a los líderes “ungidos”); frustración; inseguridad en cuanto a la fe; rechazo de la fe; apostasía, etc…

Muchas han sido, son y van a ser en este sentido, las oraciones no contestadas levantadas con mucho fervor y pasión, pero que no pasan del techo de la sala de reunión, del congreso, o de la pieza, porque no casan con la revelación bíblica. Van a ser obras de heno y hojarasca que el fuego consumirá (1 Co. 3: 12, 13)

El creer que los cristianos ya reinamos, no sólo es mentira, sino que esa mentira está llevando a muchos a mucho mal: fanatismo; engaño espiritual (con sus obvias consecuencias); inmadurez; exigencias; carnalidad; fantasía e irrealidad; ambición y codicia; orgullo; pésimo testimonio; burla del Evangelio (por parte de los impíos), etc.

El creer que los cristianos tenemos el derecho de disfrutar de todas las bendiciones y privilegios ahora (sanidad total, posición económica, trabajo, relaciones, etc. etc.), así como que vamos a liderar todas las instituciones, las sociedades, los gobiernos, “el mundo a los pies de la Iglesia”, etc. etc. no sólo es mentira, sino que esa mentira está llevando a muchos a mucho mal: a creer más mentiras; a esperar lo inesperable;  fantasía e irrealidad; exigencias; desilusión; pérdida de la fe (cuando no ocurre lo que se espera “por fe”); ridículo ante los impíos; burla de los cristianos; pésimo testimonio; confusión; abandono; etc. etc.

Unos pocos se enriquecen a costa de muchos ingenuos, a los cuales se les enseña a que deben “pactar con Dios” para obtener esto o aquello, lo cual significa que deben dar dinero o bienes al “ministerio” de esos charlatanes engañadores. Esto es un escándalo. Muchísimos impíos nada quieren saber del Evangelio por causa de esas prácticas y abusos, y muchos cristianos se apartan también.

El creer que los cristianos estamos en este mundo para provocar y ver el “gran avivamiento mundial” no sólo es mentira, sino que esa mentira está llevando a mucho mal: un ecumenismo brutal(cuantos más seamos no importa cómo, mejor; lo importante es la “unidad” por encima de lo que creamos, y todo con la escusa del “amor”)

Argumentan que en esa unidad de todos los que se llaman cristianos, el mundo conocerá que Cristo vino, pero no es así; olvidan que no es en esa falsa unidad, sino en la perfecta unidad:

“Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad…” (Juan 17: 23)

Evangelización forzada y forzosa(ganar almas como sea, con la escusa de tener “pasión” por las almas; esa expresión no la encontramos en la Biblia).

El querer “ganar el mundo para Cristo” y para eso adoptar y adaptar tantas cosas del mismo, está haciendo que el mundo esté entrando a bocajarro en las iglesias, y en las vidas de muchos creyentes.

Con la manida excusa de que no hay que juzgar a nadie (cosa que no es cierta), muchos son muy permisivos con el mal, aduciendo que el motivo es ganar a muchos para Cristo.

La cantante mejicana Yuri, la cual participa en los festivales del ecuménico Luis Palau, se presentó en el nuevo centro nocturno de West Hollywood, “The Factory”, una discoteca gay de Los Ángeles; según la intérprete, apoyar a un club de este estilo no va en contra de sus creencias, “yo no soy quién para juzgarlos. Yo voy a llevarles mi música y mi alegría” –dijo. (Agencia Órbita)

Juzguen ustedes mismos.

El “algo nuevo de Dios” (se cree que Dios está haciendo “algo nuevo”, no revelado en las Escrituras necesariamente, y hay que aceptarlo “por fe”, porque es la manera de que se produzca el “avivamiento”, ya que – dicen – es el poder del Espíritu Santo en acción. Pero veamos que dice la Escritura:

“Se levantarán falsos ungidos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mt. 24: 24)

Señales, manifestaciones, prodigios engañosos, fenómenos engañososetc. que compiten y aun niegan lo declarado en la Escritura: caídas y desvanecimientos, golpes con el saco (chaqueta)a los creyentes; empujones que provocan caídas, falsas invocaciones del Espíritu Santo; sacudidas y temblores incontrolados, mesmerismo e hipnosis de masas puesta en marcha por falsos hombres y mujeres de Dios, provocando las caídas en el “espíritu”. Es decir: falsedad, desorden, y la consecuente burla de muchos.

Sigo: falsos milagros (milagrería), caída de polvo de oro (falso), aceite en las manos…

Mi amigo el Dr. Antonio Bolainez me comentó que un “evangelista” se le acercó y le dijo que podría tener más éxito en su ministerio si hacía caer “polvo de oro”, que él le iba enseñar cómo se hacía. La respuesta de mi amigo a ese tunante se la pueden imaginar…

Falsas sanidades, emocionalismo y carnalidad atribuidos al Espíritu Santo, falso gozo (risa “santa”), sonidos de animales (arrastrarse por el piso como un animal, saltos y danzas estrambóticos, falso gozo), falsas lenguas del Espíritu (los demonios y los satanistas también hablan en lenguas), falsa impartición del Espíritu Santo (a personas que ni siquiera nacieron de nuevo), abuso de la imposición de manos, transferencia de espíritus inmundos (confundiéndolo con el Espíritu Santo), etc. etc. etc.

Falsas profecías y decretos proféticos; falsos diseños del “Espíritu”; derramamiento de sal (como los brujos hacen); enterramiento de Biblias (como los chamanes); ungimiento con aceite en cualquier lugar, como calles de las ciudades (usado como talismán)

¡Cualquier cosa es aceptada, porque deberá redundar en el éxito de la Iglesia a la hora de implementar el Reino en este mundo! ¿Es así?, no, ni lo uno ni lo otro.

Prácticas ajenas a la Biblia de corte metafísico, orientalista, budista y ocultista (Nueva Era): visualización, soñar para conquistar y lograr lo que se quiere; fe en la fe (Word-of-faith Movement), confesión positivista, poder de la mente y de la palabra humanas, doctrina de los pequeños cristos o dioses, etc.

Encuentros del G12 o del D12 (ya usan otros nombres pero es lo mismo), idolatría, regresiones, psicodramas, psicología ocupando el lugar de la fe escritural, falsas liberaciones, falsas maldiciones generacionales (en Cristo las maldiciones se han roto, sólo toca echar fuera demonios, en todo caso); salidas del cuerpo (proyección astral o bilocación), levitación, trances (manifestación demoníaca en realidad), etc. etc.

La lista es tan larga como penosa…

Si el “gran avivamiento mundial” o “gran reforma mundial” ha de producirse, entonces debería esperarse toda manifestación poderosa de Dios; el surgimiento de ungidos hombres; el establecimiento de un gobierno teocrático constatable y constatado; el respeto y hasta temor de los impíos hacia los cristianos; el máximo bienestar en lo natural de sus hijos (sanidad, finanzas, etc. etc.); paulatinamente, el cielo en la tierra…Curiosamente, ¡está ocurriendo todo lo contrario, como siempre fue desde el principio del cristianismo!

Además, la maldad está aumentando en este mundo a todos los niveles, como el Señor mismo dijo que iba a ocurrir (Mt. 24: 12), y esto es así porque Dios va a juzgar este mundo con toda la severidad, y espera que la maldad alcance su punto más álgido.

Escuchen bien:

¡¡NO VENDRÁ GOBIERNO TEOCRÁTICO EN ESTE MUNDO SIN  QUE ANTES VENGA JUICIO Y DERRAMAMIENTO DE LA IRA DE DIOS SOBRE EL MISMO!!

“El Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud” (Romanos 9: 28)

La misericordia y paciencia de Dios para este mundo que ha dado la espalda a Su Hijo está llegando a su fin, y empezarán los juicios hasta la consumación de Su ira santa.

Por parte de los cristianos, el ir en la dirección contraria a esta voluntad de Dios, la de efectuar Su sentencia contra este mundo, sería como hizo Pedro al aconsejar a Jesús a que no fuera a la cruz, o, a como hizo el rey Saúl de perdonar al anatema (1 S. 15), o, a como hizo Israel de no acabar con el amorreo al conquistar la tierra prometida.

¡Muchos pretendiendo “ayudar” a Dios están ayudando al diablo!

“El mundo no se doblega ante Cristo. ¡Cristo doblegará al mundo!”

“El mundo no se doblega ante Cristo. ¡Cristo doblegará al mundo!”

4. ¿Qué espera el Señor en realidad de Su Iglesia en estos últimos días?

¿Qué es lo que de veras espera Cristo de Su Iglesia en estos últimos días? Pues exactamente lo que esperó de la iglesia primera. Nada ha cambiado. Nada ha cambiado mientras la Iglesia permanece todavía en esta tierra.

Este mensaje de tantos “profetas” que se ha estado vertiendo en los últimos lustros de que la iglesia primitiva se quedó muy corta frente a la iglesia del final de los tiempos, la cual estará rebosante de poder y unción, no es más que una mentira diabólica.

El mensaje de Cristo a Su Iglesia es el mismo desde el principio hasta el final. El Señor espera de Su desposada que le ame, que desee Su venida a por ella cada día (Ti. 2: 13). Mientras tanto el Señor espera de Su Iglesia que no ponga su mira en esta tierra, porque su ciudadanía es celestial (Col. 3: 1-3), y no se le ha dado el poner un pie en ella, como a Abraham (He. 11: 8-11)

La Iglesia debe proseguir hasta aquel día, en esta tierra como extranjera y llena del poder del Espíritu Santo.

La Iglesia existe sobre la tierra para dar testimonio de Cristo al mundo, predicando el Evangelio (Mr. 16: 15; Hchs. 1 8); haciendo discípulos y bautizándolos (Mt. 28: 19); soportando la persecución cuando sea preciso (2 Ti. 3: 12), influenciando la sociedad, siendo sal y luz (Mt. 5: 13, 14), buscando mediante la oración y el buen testimonio, el cambio de los corazones de los hombres (1 Ti. 2: 1). Debe luchar espiritualmente contra las fuerzas del enemigo, bajo la dirección del Espíritu Santo (Ef. 6: 12). Debe echar fuera demonios y creer que las señales del Señor seguirán a la proclamación del Evangelio (Mr. 16: 16-18), etc. etc.

La verdadera Iglesia nunca será más que una minoría, menospreciada y rechazada como lo fue su Maestro (Mt. 7: 13, 14; 22: 14; Lc. 12: 32; Jn. 15: 20). No seamos ingenuos. No olvidemos que el mundo detesta el Reino de Dios y el Espíritu. Así como la Iglesia y el mundo son antagónicos, así el Reino de Dios y el mundo son antagónicos. Por eso el apóstol Juan nos exhorta a no amar el mundo (1 Juan 2: 15-17)

Sólo aquellos que hayan sido llamados por el Padre (Jn. 6: 65), podrán espiritualmente salir del mundo para ser parte de la Iglesia, y consecuentemente ser súbditos del Reino de los Cielos. El mundo entonces será su enemigo, pero Cristo su Señor y amigo.

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey Jesucristo, Madrid, España.
www.centrorey.org
Noviembre 2010

FIN