¡EL SEÑOR JESÚS VIENE EN BREVE!

Breve estudio escatológico y apologético sobre Mateo 24: 14

Índice del estudio

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24: 14)

¡EL SEÑOR JESÚS VIENE EN BREVE!

Introducción

“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22: 20)

Soy de los que firmemente creo que la venida del Señor Jesucristo a por Su Iglesia, lo que denominamos el Arrebatamiento, basándonos en 1 Tesalonicenses 4: 13-18; 1 Corintios 15: 51-54 entre otras escrituras, será un hecho que deberá ocurrir en breve.

Pero esta vez no voy a hablar de las razones que me impulsan a creer que esto es así, razones que he expuesto por escrito en repetidas ocasiones en otros estudios, sino a comentar razón que presentan aquellos que piensan de manera diferente, es decir, que el Señor no va a venir en este tiempo; más aún, que no puede venir todavía.

Uno de los motivos por los cuales se expresan de ese modo, es por la creencia post milenarista de que la Iglesia, antes de la venida gloriosa de Cristo, tiene que establecer Su Reino en este mundo.

Estos que creen que el “Reino es Ahora” (en inglés, “Kingdom Now”), están convencidos de que cuando el mundo - por la acción de la Iglesia con sus líderes al frente - esté cristianizado y las naciones tomadas para Cristo, sólo entonces podrá volver Jesucristo para sentarse en el trono en la ciudad de Jerusalén. En definitiva, ¡sería la Iglesia abriéndole las puertas de este mundo a Cristo!…

I. ¿Cristo todavía no puede venir en este tiempo?  

Para muchos de los que creemos en la venida de Cristo en el cielo a por Su Iglesia, es decir, la resurrección de los  muertos en Cristo, la transformación de los vivos en Cristo y el Arrebatamiento de ambos como un solo acto, entendemos que según la Escritura, no está sujeta ni a tiempos ni a sazones, ni a condiciones de ningún tipo. El mismo Señor lo dijo:

“Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis(Mateo 24: 44).

En el griego original la traducción más precisa de esto último es: “Cuando no os parece”

“Clarísimamente Jesús enseñó que debíamos estar preparados, amando Su Venida, por Él vendría en el momento en el que menos nos lo iba a parecer”

“Clarísimamente Jesús enseñó que debíamos estar preparados, amando Su Venida, por Él vendría en el momento en el que menos nos lo iba a parecer”

Desde luego que podría ser el actual, el momento de la venida del Señor a por los suyos, porque para la mayoría este es el tiempo que menos parece que vaya a ocurrir tal evento, especialmente desde que empezó este siglo y milenio; se vio el fiasco del célebre y2k (efecto año 2000), y pasó la fiebre del año 2000.

Sin embargo, el libro de Apocalipsis se cierra con una declaración y un clamor: “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Ap. 22: 20)

Quien lo dice es el mismo Señor Jesús, y Él no puede mentir. El puede venir en cualquier momento, por ello, no es de recibo el asegurar que Su venida no puede efectuarse en este tiempo, porque Él mismo dice que viene en breve.

Con la Biblia en la mano, nadie puede afirmar que vendrá de seguro la semana próxima, así como tampoco nadie puede asegurar que no vendrá en este tiempo.

No nos toca a nosotros poner límites al tiempo de Su venida, ni por opinión, ni por interpretación de algún concreto pasaje escritural. De esto último estaremos hablando. En cambio, si podemos ver por el cumplimiento de las profecías, que este puede ser el tiempo de Su venida.

¡El puede venir en cualquier momento!

II. ¿Cristo todavía no puede venir en este tiempo porque no se ha cumplido Mateo 24: 14?

“Y será predicado este Evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24: 14)

Fuera de todo orden exegético, al amparo de ese solo versículo de la Escritura, muchos hoy en día han hecho toda una doctrina, según la cual creen y enseñan que el Señor Jesús no puede volver a por la Iglesia, hasta que se haya predicado por toda la tierra el evangelio.

No obstante, como ya hemos visto y recordémoslo, no podemos poner condición alguna en cuanto al tiempo para la venida del Señor. El vendrá cuando sea enviado por el Padre (Mt. 24: 36).

Pero, observemos de cerca ese versículo en cuestión. Lo que enseña el mismo con claridad es que el fin (télos en gr.) no vendrá sino hasta que sea proclamado el Evangelio del Reino por toda la tierra habitada.

Vayamos por partes.

“La enseñanza de que el mundo entero ha de creer es doctrina que no se encuentra en la biblia"

“La enseñanza de que el mundo entero ha de creer, o ser lleno del conocimiento de Cristo antes del Arrebatamiento de la Iglesia, es doctrina que no se encuentra en la Biblia, y menos aún se puede obtener por la simple interpretación de Mt. 24: 14”

1. Acerca del fin

Primeramente entendamos que significa “el fin” que ha de venir. Jesús nos habla del fin.

Esta palabra en griego (télos) tiene diferentes acepciones, veamos algunas de ellas: “Cumplimiento, realización, consumación, resultado, desenlace, conclusión, término, fin”.

¿Cuál sería el fin, la consumación, el cumplimiento, el término, etc. al que se refería Jesús?

¿El Arrebatamiento es el fin?
¿Es el Arrebatamiento de la Iglesia “el fin?... Evidentemente, no.  El fin nada tiene que ver con el Arrebatamiento de la Iglesia, hecho que sucederá antes del citado fin.

El fin no es lo que muchos sin razonarlo demasiado, creen; es decir, la venida de Cristo a por Su Iglesia. Esto último en todo caso es ¡el comienzo!

“El Arrebatamiento de los muertos en Cristo ya resucitados, y de los que quedemos para entonces, no es vinculante con la predicación del Evangelio del Reino a todos los grupos étnicos de este mundo”

“El Arrebatamiento de los muertos en Cristo ya resucitados, y de los que quedemos para entonces, no es vinculante con la predicación del Evangelio del Reino a todos los grupos étnicos de este mundo”

Entendiendo más acerca del fin
Acerca del “fin” de ese pasaje escritural, John McArthur lo describe así:

“El “fin” se refiere a los finales e insoportables dolores de parto, de esta forma Jesús caracteriza el tiempo de la Gran Tribulación descrita en los versículos siguientes”

Pareciera a primera vista que es así, pero, ¿llegan las palabras del Señor en su discurso del Monte de los Olivos meramente hasta el tiempo de Su venida, evento que ocurrirá justo después de la Gran Tribulación? Bien, si prestamos atención a las preguntas que le hicieron, pareciera que Su respuesta va más allá de esa sazón. Recordemos las tres preguntas de sus discípulos, y centrémonos en la tercera:

“…Los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del tiempo del fin?(Mt. 24: 3)

Pareciera como que existe un salto en el tiempo entre Su venida (se entiende en gloria), y el tiempo del fin…

¿Se estaría refiriendo el Maestro al desenlace final de la vida y existencia en este planeta tal y como la humanidad lo ha vivido desde el pecado de Eva y Adán, es decir, a partir de la caída y de su efecto a lo largo de los siglos? Entonces deberíamos pensar en el final del Milenio, justo antes de los cielos nuevos y la tierra nueva (Ap. 21: 1, 5)

Por otro lado, y como se expresaba McArthur, también podríamos entender el “fin, como el final del tiempo de los gentiles y de su gobierno impío sobre este planeta. Sería entonces el cumplimiento de Daniel 2: 34, 35, 44, 45, como también lo vemos en Daniel 7: 26, 27;

“Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio (a la Bestia) para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán

Volviendo a la primera opción, también podemos entender el asunto como el fin absoluto del dominio de Satanás sobre este mundo: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno(1 Juan 5: 19)

En ese sentido, deberíamos contemplarlo como el fin del maligno y de sus obras, y la consecuente liberación del mundo de toda su influencia maligna al final del Milenio, lo cual vemos en Apocalipsis 20: 8-10;

“Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, 8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Resumiéndolo pues
De ese modo, y resumiéndolo a continuación, veríamos así las posibilidades de entender “el fin”:

  1. a) El fin de esta dispensación, es decir, del tiempo de los gentiles, su juicio (Mt. 25: 31-46), y el consecuente inicio del Reino Mesiánico, cuando el Señor vuelva en gloria.
  1. b) El fin definitivo de Satanás (Ap. 20: 7-10) y el juicio ante el gran trono blanco (Ap. 20: 11ss), justo antes del inicio del cielo nuevo y la tierra nueva (Ap. 21: 1, 5).

Estas son las dos maneras de ver que supone el fin al cual alude el Señor; siempre vinculado todo a este planeta.

En todo caso, entendamos que existen mil años de diferencia entre una posibilidad y otra.

En las dos, existe juicio. En la primera, es el juicio a los ethnos (rebaño de los gentiles) comentado por el mismo Señor en Mt. 25: 31-46. En la segunda, es el juicio a todos los hombres de todas las edades (exceptuando a los hijos de Dios) y que vemos en Ap. 20: 11-15.

Y no olvidemos que en el Milenio, a pesar de que el diablo estará atado durante casi todo este tiempo en el abismo (Ap. 20: 1-3), los hombres que nacerán no habrán sido regenerados de su naturaleza pecaminosa.

Será necesario que los que nazcan en ese tiempo, reciban al Señor en sus corazones para ser salvos. No obstante, por la Escritura, entendemos que muchos no lo harán. Esa es la razón por la cual el diablo será soltado “a engañar a las naciones” al final del Milenio (Ap. 20: 7-10).

Además, y muy importante para el caso, debemos entender también que de forma singular el Evangelio del Reino seguirá siendo proclamado a lo largo del Milenio. Veámoslo:

“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar (Isaías 11: 6-9)

Vemos aquí la paz y el orden (aunque no completos del todo) que existirán en el Reino Mesiánico, será consecuencia de que la tierra entera habrá sido llena del conocimiento de Dios. Recordemos que Mt. 24: 14, dice que “entonces vendrá el fin”.

Será llena la tierra del conocimiento de Jehová, porque será proclamado por toda la tierra en ese tiempo el Evangelio del Reino.

Actualmente las naciones trabajan para el fuego de la destrucción
“Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano. Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar(Habacuc 2: 13, 14)

Ahora mismo, las naciones trabajan para el fuego de la destrucción, y se fatigan en vano, todas yendo en mayor o menor grado hacia los pies de la Bestia Anticristo, pero cuando venga Cristo, entonces (y sólo entonces) se cumplirá lo que dicen los profetas: La tierra entera será llena del conocimiento de la gloria del Señor (Evangelio del Reino). Evidentemente, no lo será en esta dispensación actual, sino en el Milenio.

EL CONOCIMIENTO PLENO DEL SEÑOR EN TODA LA TIERRA, ACONTECERÁ DURANTE EL MILENIO.

2. Acerca del Evangelio del Reino

Curiosamente, el Señor habló en ese versículo de Mt. 24: 14, no de la predicación del Evangelio de la Gracia, sino de la predicación (en el griego (kerijzétai), la traducción mejor es proclamación), del Evangelio del Reino (evaggélion tes basileías). ¿Cuál sería la diferencia?

El énfasis del Evangelio del Reino no lo es tanto en relación a la labor del Salvador (Evangelio de la Gracia), sino más bien acerca de la esencia de lo que es el Reino de los Cielos, de sus pautas y requerimientos, de su orden, de las responsabilidades y deberes, de sus beneficios: Sanidades, liberación de demonios, etc. etc. Ver: Mateo 4: 23; Mt.9: 35; Mc. 1: 14; Lc. 4: 42; Lc. 8: 1; Hchs. 8: 12.

El Evangelio de la Gracia enfatiza la figura del Salvador y su labor al respecto. El Evangelio Del Reino enfatiza la figura del Rey de reyes, y por tanto, de su autoridad en los cielos y en la tierra (Mt. 28: 18).

Encontramos lo siguiente en Hechos 8: 12; “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el Evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”

Nos damos cuenta de que la Escritura hace una sutil diferenciación entre lo que es el Evangelio del Reino de Dios, y el nombre de Jesucristo. ¡Entendámoslo bien!, primeramente las gentes eran amonestadas acerca de vivir conforme a los planteamientos del reino de los cielos, inmediatamente, se les anunciaba a Cristo. Sin Cristo, no existe el Evangelio del Reino.

Evidentemente, el Evangelio del Reino (las buenas nuevas acerca del Reino de Dios), es parte intrínseca de todo el Evangelio, y para eso fue enviado Jesús (Lc. 4: 42), no obstante, nótese que el énfasis que hace el Señor en Mt. 24: 14, es acerca de la proclamación del Evangelio del Reino, como lo predicaba Él mismo al inicio de su ministerio:

“El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mc. 1: 14)

El Evangelio del Reino es: las nuevas del Reino, y no hay Reino sin Rey. Por lo tanto, el primer capítulo del Evangelio del Reino es la proclamación del Rey Jesucristo mismo.

¡Toda la tierra sabrá que Jesucristo es el Señor y el Rey de reyes!

Este mensaje será enteramente proclamado en el tiempo cuando el Señor Jesucristo esté en este mundo reinando desde Jerusalén  por toda la tierra habitada. Entonces, después de los mil años de Su reinado sobre esta tierra, vendrá el fin y se cumplirá lo que está escrito:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3: 10)

Es obvio que esto último será el verdadero fin, que antecederá a la total y cabal manifestación de la nueva creación (Is. 65: 17; Ap. 21: 1, 5).

Existe demasiada confusión por poco conocimiento de la profecía bíblica
Como comentario añadido diré que, entiendo que parte del problema estriba en una mala comprensión de los acontecimientos y de los tiempos que tenemos, como tendencia, los evangélicos.

Instintivamente, por la cantidad de enseñanza post milenarista y amilenarista que hemos recibido a lo largo de nuestra vida cristiana, y sin darnos cuenta de todo ello, hemos llegado a alguna conclusión errónea, en el sentido de que, cuando venga el Señor a esta tierra, se acaban todas las cosas, yéndonos todos los cristianos al Cielo. No será así, sino todo lo contrario, entonces es cuando verdaderamente empezarán, y lo harán con la proclamación e inicio del Reino Mesiánico sobre este planeta.

“Jesucristo es el Rey: este es el mensaje primordial del Evangelio del Reino”

“Jesucristo es el Rey: este es el mensaje primordial del Evangelio del Reino”

3. Para testimonio a las naciones

(Mt. 24: 14) “…para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”:

Esta sección del versículo aludido merece un análisis meticuloso. En primer lugar, veamos que quería decir el Señor por naciones. Evidentemente, nación, como lo entendemos hoy en día es un término moderno. Lo que el Señor quería decir, expresado en la Escritura en griego (eznési; de ethnos), de donde viene el vocablo español, étnico, o sea cuestión de raza, cultura y costumbres, era acerca de las diferentes gentes que pueblan esta tierra habitada.  

Todos los grupos étnicos (todos los grupos gentiles), para que el fin llegue, y como simple testimonio a ellos (en gr. martírion), deben de escuchar el Evangelio del Reino. Nótese que no habla de todos y cada uno de los individuos, sino acerca de dar testimonio a todos los grupos étnicos, tribus, etc.

Desde que los primeros discípulos salieron a causa de la diáspora de Jerusalén hacia Judea, Samaria, etc. etc. la Palabra de Cristo ha sido llevada, hasta hoy en día a casi todas partes. Si lo que se pretende es decir que actualmente existen grupos, tribus, etc. que jamás han escuchado de Cristo, y que por eso el Señor todavía no puede volver, no es menos cierto que a lo largo de esta dispensación de la gracia desde que se inició aproximadamente en el año 32 d. C., miles y miles de individuos y muchos grupos étnicos tampoco escucharon acerca de Cristo en gran parte del mundo, grupos étnicos que ya desaparecieron. Por lo tanto, este no es el punto.

Por otra parte, el Evangelio fue más que predicado en regiones como la actual Turquía, donde estaban las siete iglesias del Apocalipsis, y luego fue rechazado. Por esa regla de tres, esa nación (o grupo étnico) ya recibió el Evangelio del Reino.

Es evidente por la Escritura, que la plena y constante proclamación del Evangelio del Reino, no será sino durante el Milenio, cuando “…la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”(Habacuc 2: 14), ¡qué mejor testimonio a todas las naciones que el que se dará entonces!

Y si por el fin queremos decir, el fin de esta dispensación de la gracia, previo al establecimiento del Reino Milenial, entonces, deberemos entender que no va a ser la Iglesia (la Desposada de Cristo) la que va a llevar esta tarea adelante hasta su consecución final, sino los judíos verdaderos del tiempo final de la Gran Tribulación, como lo describe con claridad Scofield:

“Mt. 24: 14 se refiere a la proclamación, por el remanente fiel de los judíos, de las buenas nuevas de que el Reino “se ha acercado” de nuevo (Is. 1: 9; Ap. 14: 6, 7; Ro. 11: 5)

III. Para ir terminando, un poco más de argumentación

El versículo en cuestión (Mt. 24: 14), nos dice que el Evangelio del Reino será proclamado, no necesariamente creído. Muchos piensan que ha de ser creído el Evangelio por todos, o por la mayoría (en eso se basan para hablar de un avivamiento mundial) como condición para que vuelva Cristo; pero eso no lo enseña la Escritura en modo alguno.

Una cosa es proclamar el Evangelio del Reino, otra cosa diferente es que sea creído (siempre hablando en el contexto de esta dispensación; durante el Milenio, la gente tendrá que creer; ver Zac. 14: 16-18)

De nuevo, para los que creen que el Señor no puede venir a por los suyos porque todavía no se ha terminado la obra de proclamación del Evangelio del Reino en esta actual dispensación, les invito a que lean Mateo 24: 45, 46 con suma atención:

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así

Claramente la Escritura nos muestra ahí, que el Señor, en el contexto del Arrebatamiento (Mt. 24: 40, 41), vendrá cuando “el siervo fiel y prudente” (tipo de los preparados), esté en plena obra para el Señor. En otras palabras, no habrá terminado de hacer lo que esté haciendo, sino a medio hacer, ya que el Señor vendrá así como un ladrón en la noche, sin previo aviso, y pillará “in fraganti” a todos: Los que estén haciendo lo malo (V. 48-51), y los que estén haciendo lo bueno.

Esto último, lo bueno, siempre ha de ser el ir cumpliendo con la Gran Comisión, y que nos toca seguir haciendo con amor, por lo tanto, claramente la Palabra nos enseña que el Señor vendrá a por nosotros cuando estemos en ello, no cuando hayamos terminado.

Antes de la venida gloriosa de Cristo para poner sus pies sobre el Monte de los Olivos, claramente la proclamación del Reino sobre esta tierra estará en las manos del Israel fiel; el Israel de Dios (Gl. 6: 16), el que será nación sobre las naciones a lo largo del Reino Milenial (Is. 2: 2).

Pero para nosotros, la Iglesia fiel y amante del Señor y de Su venida: ¡El Señor viene en breve! ¡Maran-atha!

Sigamos – no obstante – cumpliendo con la Gran Comisión mientras tanto.

Dios les bendiga.

 

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Septiembre 2005
Revisado y ampliado Marzo 2010
www.centrorey.org

FIN