EN EL REINO MILENIAL

(Parte segunda)

Índice del estudio

Estudio bíblico

“Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.17 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 18 Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 19 Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos. 20 En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ; y las ollas de la casa de Jehová serán como los tazones del altar” (Zacarías 14: 16-20)

El Reino Milenial 2ªParte

Introducción

El problema de nosotros los hombres, debido a nuestra debilidad y limitación propias de nuestra naturaleza, es que tenemos la tendencia a juzgar las cosas según nuestra sola experiencia y entendimiento. Estoy hablando de una tendencia, nótese bien.

En lo humano, nos cuesta mucho aceptar que todavía tienen que ocurrir cosas absolutamente fuera del área de nuestro control, experiencia y análisis; acontecimientos estos, que la Biblia nos enseña que deberán ocurrir.

Uno de ellos, por poner rápidamente un ejemplo aquí, es la resurrección de los muertos. ¿Cómo podríamos aceptar (si no es por la fe) que los muertos, con sus cuerpos ya corrompidos y desaparecidos, convertidos en otra materia, van a volver a vivir?

Insisto, como cristianos, por el Espíritu de Dios lo creemos, aún sin entenderlo, pero nuestro lado meramente humano carnal, se opone a esa verdad bíblica que un día tendrá lugar…y así podríamos continuar con otras cosas por el estilo, como: la manifestación de nuestra salvación; la vida eterna; un día ver a Dios, etc. etc.

Digo esto, porque, del mismo modo que lo expuesto, ocurre con otras revelaciones de la Biblia: A muchos les cuesta aceptar algo que debemos asumir por fe; ¿y por qué debemos aceptarlo? Pues porque está escrito.

“El ser humano tiende a concretizar su mundillo de pensamientos y propias convicciones, porque así encuentra su seguridad"

“El ser humano tiende a concretizar su mundillo de pensamientos y propias convicciones, porque así encuentra su seguridad.  En cambio, la fe verdadera nos mantiene en dependencia de nuestro Dios; más allá de nuestras solas posibilidades, limitaciones y falsas seguridades”

Veremos algunas de estas cosas dentro del contexto del Reino Milenial.

¿Sabía usted, querido lector, que literalmente, en el cielo hay un Templo? La Biblia lo asegura:

“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo… y salió una gran voz del templo del cielo, del trono,” (Ap. 11: 9; 16: 17) (ver: Ap. 3: 12; 7: 15; 14: 15, 17; 15: 5, 6, 8; 16: 1, 17)

Entonces, ¿qué maravilla o asombro sería pensar que durante el tiempo de la verdadera Teocracia sobre este planeta, cuando el mismo Cristo esté reinando de facto en esta tierra, vaya a haber también un templo en Jerusalén, más aún cuando la Biblia así lo asegura?

Entiéndase bien esto; el reino mesiánico constituirá el cumplimiento final del pacto de Dios con Abraham, por lo tanto prestando atención, aprendamos acerca de todas estas cosas.

Siempre teniendo en mente que existe una clara distinción entre Israel y la Iglesia, en ese tiempo en cuestión, ya hará algunos años que la Iglesia habrá sido arrebatada y glorificada, y estará reinando juntamente con el Rey Jesucristo. Por tanto, el hecho de que Dios terminará Su obra de santificación y glorificación de la Iglesia en su día, no es motivo para dar por sentado que Él haya terminado su obra con Israel, como así está suficientemente atestiguado por los profetas.

“Planicie de Har Meggido (Armageddon), emplazamiento donde tendrá lugar la última de las batallas, evento previo al inicio del Milenio”

“Planicie de Har Meggido (Armageddon), emplazamiento donde tendrá lugar la última de las batallas, evento previo al inicio del Milenio”

1. Sobre los “ethnos” que entrarán en el Reino Milenial

“Todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos”  (Zacarías 14: 16)

En el ensayo anterior, me despedí diciendo que: todos los que sobrevivirán de las naciones (Ethnos) que hayan quedado para entrar en el Reino, tal y como la Escritura lo asegura: “subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zac. 14: 16ss). Prosigo entonces a partir de ahí.

Efectivamente, la Palabra no puede ser más clara al respecto:

“Todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.17 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.  18 Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 19 Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zacarías 14: 16-19)

El contexto de este texto, se enclava en la venida gloriosa de Cristo, y a partir de ese inefable evento (ver Zac. 14: 1ss).

“La venida gloriosa de Cristo marcará el antes y el después en esta tierra”

“La venida gloriosa de Cristo marcará el antes y el después en esta tierra”

La segunda venida de Cristo principia con juicio
Dice Chuck Smith: “El propósito de la segunda venida de Cristo es el de establecer el Reino de Dios sobre la tierra” (1)Así es; y para ello, deberá principiar con juzgar a las gentes que hayan quedado vivas en ese momento, posterior al Armagedón (Ap. 16: 13, 14), como Él mismo lo dijo:

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las (*) naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda” (Mateo 25: 31-33)

(*) La palabra que en español se traduce por “naciones”, es la palabra griega “ethnos”, que básicamente significa “gentes” o “razas”.

El Evangelio nos enseña que de las gentes que hayan quedado para Su venida, los que sean colocados a la derecha entrarán en el Reino, a diferencia de los otros, que irán a la condenación eterna (Mt. 25: 34ss).

Ahora bien, todas las gentes que hayan quedado para vivir sobre la tierra en ese tiempo sin par que está por venir, es decir, el Milenio, deberán cumplir con las leyes del Reino, porque literalmente, existirá una forma de gobierno y existencia muy diferentes respecto a lo que conocemos y hemos conocido hasta hoy. Este mundo estará regido por Dios directamente, como está escrito:

“Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra 11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso” (Salmo 2: 8; Apocalipsis 19: 11, 13-15)

Una de esas leyes aludidas arriba, que deberán cumplir todas las gentes que hayan quedado sobre la tierra, es la de subir a Jerusalén cada año para celebrar la fiesta de los Tabernáculos y adorar al Señor, Quien estará sentado en Su trono de gloria, como Él mismo lo dijo:

“De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mateo 19: 28)

La regeneración aludida por el Señor, no es ahora, ni lo puede ser; será cuando Él regrese, cuando se siente en el trono en Jerusalén. Nótese también que junto con Cristo Rey estarán Sus Doce, lo cual implica Teocracia. ¡Sólo Cristo puede tener Sus doce!

Acerca de la promesa mesiánica
María, la madre de Jesús recibió de parte del ángel Gabriel, el anuncio de que la criatura que tendría en su vientre, sería el heredero cabal del trono de David. Veámoslo:

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin (Lucas 1: 31-33)

Como podemos ver, la parte subrayada de esta declaración de lo Alto, todavía no se ha cumplido. Todavía Cristo no reina de facto sobre la casa de Jacob (que no es la Iglesia, sino Israel), porque fue dejada desierta por causa de su incredulidad y rechazo del Mesías (Mt. 23: 38). Todavía esa palabra se ha de cumplir; y se cumplirá, en el Milenio.

“En el periodo del Reino sobre esta tierra, todo cambiará drásticamente, retomando la belleza y exuberancia que caracterizó la creación de Dios en el principio"

“En el periodo del Reino sobre esta tierra, todo cambiará drásticamente, retomando la belleza y exuberancia que caracterizó la creación de Dios en el principio, cuando vio Él que todo lo que había hecho era bueno en gran manera Gn. 1: 31”


2. Sobre el Israel y la Jerusalén terrenal del Milenio

“y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén(12: 6b)

El propósito inicial de Dios respecto a Su pueblo Israel, fue el de hacer de ellos un reino de sacerdotes y gente santa (Ex. 19: 6). A lo largo de la historia bíblica, nos apercibimos que Israel no consiguió cumplir con esas expectativas. Israel fracasó.

Sorprendentemente, todo esto encajaba en los planes redentivos de Dios (Dios lo sabe todo desde la eternidad y hasta la eternidad).

Podemos decir sin temor a equivocarnos, que lo que Israel no alcanzó en el pasado, por medio de su Mesías y Rey lo alcanzará durante el Milenio. En las manos de Cristo el Rey, Israel durante el periodo milenial será un instrumento poderoso y un medio eficaz para la extensión de su dominio y la consolidación de su soberanía; y también para que todo el mundo conozca a Dios y se someta al Altísimo (2).

Respecto a esto último, la Palabra no puede ser más clara:

“Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará” (Isaías 43: 21)

“No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11: 9)

En el Reino Milenial la tierra será llena del conocimiento de Jehová, y esto desde Jerusalén:

“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. 2 Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén. 3 Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. 4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH,
conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová.
5
Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David
(*) (Salmo 122: 1-5)

(*) Cotéjese esto último con Mateo 19: 28.

Escribe Nigel J.L. Darling en su libro “Una Puerta Abierta en el Cielo”:

“Cristo durante Su reinado en la tierra, se revelará desde “el lugar santísimo, las santidades de santidades, el santuario de santuarios” (Ez. 41: 4; 44: 13; 45: 33), a aquellos que designará con este fin, y a los que ha honrado con la promesa de asociarlos a su gobierno. Del templo saldrán el poder y la gloria del Mesías de Dios hasta llenar el mundo entero con los beneficios incomparables y resultados magníficos que acompañarán a su soberanía y dominio”. (3) (énfasis nuestro)

En Zacarías 14: 11, leemos que por primera vez en la historia de los judíos, no habrá más maldición en Jerusalén, “sino que será habitada confiadamente”. Esta es otra de las promesas de un acto de Dios que debemos creer que ha de ocurrir; y ha de ser justamente en Jerusalén, sin posibilidad de interpretación simbólica o “espiritual”:

“y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén(12: 6b)

Así pues, Jerusalén será restaurada a la gloria y honor prometidos por la Palabra del Señor, por llegar a ser la capital del Reino de Dios (visible y tangible) durante el periodo milenial (Ver Zac. 14: 16, 17; Jer. 33: 15-22; Am. 9: 11, 12; Is. 2: 1-4 etc.)

Escribe Nigel J.L. Darling, en su apreciado libro “Una Puerta Abierta al Cielo”:

“Jerusalén será la ciudad capital de este Reino venidero de Cristo, y entonces llegará al apogeo de su importancia y esplendor, “cuando Jehová de los ejércitos reinare en el monte de Sión” (Is. 24: 23). Sión es uno de los montes sobre los que está edificada Jerusalén, y era la antigua fortaleza de la ciudad que fue conquistada por David y conocida luego como la Ciudad de David (2 S. 5: 7-9)”  (4)

No cabe ninguna duda de todo esto, pero veamos más.

“En su venida gloriosa, y una vez sentado en su trono en Jerusalén, el Señor juzgará a los “Ethnos” (véase Mt. 25: 31ss)

“En su venida gloriosa, y una vez sentado en su trono en Jerusalén, el Señor juzgará a los “Ethnos” (véase Mt. 25: 31ss)

El tabernáculo caído de David, hablemos
“En aquel día Yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; 12 para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto” (Amós 9: 11, 12)

Un primer cumplimiento de esta escritura, lo vemos en el libro de Hechos 15, cuando Jacobo, el principal de la iglesia de Jerusalén, justamente menciona el texto de Amós para confirmar que “Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para Su nombre” (Hchs. 15: 14) – a raíz del encuentro de Pedro con Cornelio Hchs. 10.

Podríamos decir, que este primer cumplimiento de este texto confirma y declara la aparición de la Iglesia, formada por el Israel de Dios, es decir, judíos convertidos a Cristo (Gl. 6: 16b), y gentiles creyentes (véase Ef. 2: 14, 15).

Pero como muchas de las profecías del A.T., tienen diferentes cumplimientos, hasta llegar al cumplimiento cabal, así es también en este caso. En este sentido, ese cumplimiento citado de Amós 9: 11, 12, según su contexto, es el del levantamiento de la casa de Israel de cara al Reino Milenial.

Escribe al respecto John McArthur:

"Jacobo cita la profecía de Amós (9: 11, 12) sobre el reino milenario, para probar que la salvación de los gentiles no era contraria al plan de Dios para Israel. De hecho, en el reino los mensajeros de Dios anunciarán la salvación a los gentiles (Zac. 8: 20-23)” (5)

Y dice en otra parte, comentando directamente sobre Amós 9: 11-15

“Las bendiciones del Milenio esperan al remanente fiel, cuando el Mesías reine de manera personal sobre todas las naciones en Jerusalén, sentado en el trono de David, de tal forma que los judíos nunca más serán arrancados de la tierra que les pertenece por herencia divina…Dios levantará y reconstruirá este tabernáculo [el de David] sobre la tierra, para que Cristo gobierne en su reino milenial” (6)

Queda claro entonces el sentido cabal de la profecía: el tabernáculo caído de David, es la casa de Israel, que fue dejada desierta (Mt. 23: 37-39) cuando Cristo fue rechazado por los judíos, pero que será levantado en el contexto de la venida gloriosa del Mesías para, entre otras cosas, reinar desde Jerusalén.

Mal entendimiento sobre el “Tabernáculo caído de David”
Permítanme un pequeño inciso aquí. Algunos hoy, mencionan constantemente el “tabernáculo caído de David” en un sentido que nada tiene que ver con la intención de la Palabra.

En el blog de los famosos pastores Ricardo y Patty Rodríguez de Colombia, del 1 de abril del 2009; ellos escriben:

En estos días, Dios restaurará el tabernáculo caído de David, estará con su pueblo y habrá regocijo” (7) (énfasis nuestro)

Por otro lado, el auto llamado “apóstol”, Rony Chaves, también expone su particular  - y errada – teología, y asegura que ese levantar el tabernáculo (el le llama “el modelo de David”), tiene que ver con lo que supuestamente va a ocurrir a partir de este milenio en el que ya estamos, es decir, el tercer milenio, según él mismo lo nombra. El escribe así:

En este Tercer Milenio, este modelo celestial y profético de alabanza y adoración será reedificadoel Modelo de David restaurado, dotará a cada creyente de una oportunidad para adorar a Su Señor libremente en el santuario en cualquier tiempo… La Iglesia abrirá sus puertas las 24 horas del día, 7 días de cada semanaLa gente vendrá a los cultos públicos y alabará a Jehová en grupo… La adoración restaurará Su Presencia.  Su Presencia, restaurará Su Morada y su Habitación cubrirá la tierra trayendo salvación (8) (énfasis nuestro).

Pregunto. ¿Dónde encontramos en la Biblia alusión alguna a que en este tiempo actual vaya a suceder lo que dice Rony Chaves? En ninguna parte, sino todo lo contrario (2 Ts. 2: 3).  

Rony Chaves – y cientos más – básicamente aseguran que la Iglesia va a experimentar una restauración y reforma sin precedentes (¿?) que hará que las naciones se salven. Nada de eso, ni siquiera parecido, enseña la Biblia.

Contrariamente, los que nos levantamos como atalayas de Cristo estamos luchando en contra de toda una barbaridad de perversión doctrinal e inmoralidad que está entrando en el seno eclesial, que es camino y pauta a la apostasía, y que cada vez va a más. Esa es la realidad, y la verdad revelada por el mismo Maestro para estos últimos días, previos a la venida del Señor (Mt. 24: 11ss).

Es lamentable que se esté engañando a la Iglesia de este modo, con bonitas palabras que parecen de fe, pero que sólo son el resultado de alegorizar la Palabra, a modo de Orígenes, con el fin de conseguir intencionadas pretensiones.

Sigue escribiendo Rony Chaves:

“Lo que necesitan nuestras naciones es la salvación de Dios y ésta vendrá automáticamente cuando Su Pueblo, Su Iglesia, le adore con la misma “Pasión de David”.  (9) (énfasis nuestro)

Parece ignorar Chaves y sus correligionarios que el que es verdaderamente cristiano, tiene el mismo Espíritu que tenía David (S. 50: 11), pero que eso no hace, ni va a hacer que el conjunto de todos los verdaderos creyentes provoquemos la salvación de las naciones. Esa es una lamentable estupidez….pero ese es el engaño enviado a gran parte del pueblo de Dios, que se presta a considerarlo.

Lastimosamente, lo que dice Chaves, es lo que muchos enseñan también, y todo ello parte de una ignorancia de la revelación bíblica, y de lo que es peor, de un interés por parte de algunos aprovechados de sacar un beneficio material de ese falso “avivamiento mundial” que siempre está por llegar (según sus proponentes), pero que jamás llega.

Insisto, pues, en decir que las promesas bíblicas de avivamiento y restauración, como la de Amós 9: 11-15, son sobre Jerusalén e Israel de cara al Reino Milenial.

Durante el Milenio, Israel desempeñará un papel muy especial, porque en ese tiempo tendrá lugar su restauración final, física y espiritual profetizada en la Palabra (véase de nuevo Ez. 37: 1-14).

“La adoración a Dios"

“La adoración a Dios, es algo que siempre hacemos los cristianos, especialmente cuando nos reunimos para ello. Esto nada tiene que ver con la profecía de Amós 9: 11-15 respecto al levanta miento del “Tabernáculo caído de David”

3. Sobre el templo milenial – primera aproximación

(Ezequiel 40: 2-4) “En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, hacia la parte sur.3 Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce; y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y él estaba a la puerta. 4 Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase has sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel”:

En el cristianismo y en el judaísmo de hoy en día, no hay templos hechos por mano de hombre, ni altar, ni sacrificios de animales (Jn. 4: 21; He. 7-10).

Como cristianos, somos templo de Dios y morada del Espíritu Santo (1 Co. 3: 16), pero una vez, como Iglesia, hayamos sido sacados de aquí para recibir al Señor en las nubes (1 Ts. 4: 13-17) y reinar con Él (Ap. 5: 10), entonces, Israel volverá a ser Israel como lo quiso el Señor desde el principio en el contexto del Milenio.

De los capítulos que van – inclusive - del cuarenta al cuarenta y ocho del libro de Ezequiel, se incluyen detalles específicos del reino milenial del Rey Jesucristo. Allí encontraremos información específica sobre el reino milenario, más que en todas las demás partes proféticas del A.T.

Escribe John McArthur al respecto:

“En muchos sentidos estos capítulos son los más importantes del libro [de Ezequiel] porque se refieren a la realidad última y constituyen el punto crucial de la profecía de Ezequiel y la restauración de Israel” (10)

La interpretación de todo este texto deberá ser abordada siempre que sea posible de una manera literal e histórica futura.

A Ezequiel, estando cautivo con los cautivos en Babilonia, se le dio el privilegio de ver en visión el templo que será levantado por el Rey Jesucristo en Jerusalén en el Milenio.

Una lectura minuciosa de Ezequiel 40-43, revela que se trata de un templo literal. En esa lectura nos percatamos de que se dan a conocer gran cantidad de detalles sobre dimensiones, estructuras, partes, y hasta motivos decorativos.

Escribe George Zeller:

“Ni siquiera el templo de Salomón fue descrito con tanto detalle. Capítulo tras capítulo están llenos con detalladas descripciones sobre ese asombroso templo y su diseño. Se dan detalladas medidas. Están descritos las cámaras, la techumbre, los pórticos, las puertas, y los atrios. Están detallados el lugar santo y el lugar santísimo. Se describen los sacrificios del templo. Los sacerdotes levitas, incluso los hijos de Sadoc, se vislumbran sirviendo en el templo” (11)

“Maqueta del templo milenario descrito muy detalladamente en el libro de Ezequiel”

“Maqueta del templo milenario descrito muy detalladamente en el libro de Ezequiel”

Estando deportado en Babilonia, Ezequiel también vio en visión otro templo (Ez. 8: 3), esta vez el templo de Salomón (ver Ez. 8-11). Así como vio el profanado templo que fue destruido, y lo vio en visión, también vio el futuro templo en visión. Tanto el que fue, como el que será, por tanto, fue y será realidad respectivamente.

Si Israel ha de volver a ser Israel (como lo será, y con todos sus detalles) entonces se deberá esperar en otras cosas el levantamiento del templo o casa de Dios en Jerusalén. Además, así como el regreso del Dios de Israel será una realidad, también lo será el lugar de Su morada  y trono.

“… y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” (Zacarías 14: 5b)

Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad” (Zacarías 8: 3)

Como escribe Randall Price:

“Como en el pasado, el templo existirá en el futuro para permitirle a Israel cumplir con su existencia nacional y espiritual. Las profecías de la reconstrucción de un templo en Jerusalén en los últimos tiempos son inseparables de las profecías de restauración hechas a la nación de Israel” (12)

Además de Ezequiel, no obstante, otros profetas vieron, entendieron y hablaron acerca del templo del Milenio, o casa de Dios (Joel 3: 18; Is. 2: 3; 60: 13; Dn. 9: 24; Hag. 2: 7, 9)

El Señor a través del profeta Hageo, lo define con claridad meridiana:

“y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos… 9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2: 7, 9)

El sentido cabal de estas palabras no se corresponde con el tiempo en el que vivió Hageo, sino cuando venga el Deseado – es decir Cristo el Rey. Claramente se anuncia que la gloria final de la casa de Dios (o templo de Dios) será mayor en aquel momento que nunca antes.

Hay muchos detalles que muchos cristianos desconocen acerca de los propósitos de Dios en relación al Milenio y el templo milenial, pero la Biblia nos da mucha información al respecto, y por tanto es conforme a responsabilidad el buscar la verdad revelada. Recordemos: “Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo” (Prov. 25: 2)

Seguiremos, por tanto, estudiando acerca de estas cosas en una próxima edición..

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Octubre 2009
www.centrorey.org

Notas y citas:
1. Chuck Smith; su art. “El Reino Milenial”, Biblia de estudio de profecía, Tim LaHaye
2. Nigel J.L. Darling; “Una Puerta Abierta en el Cielo”; pág. 258
3. Ibidem; pág. 263
4. Ibidem; págs. 214, 215
5. John McArthur; su comentario bíblico.
6. Ibidem
7. Blog de Pss. Ricardo y Patty Rodríguez 1 abril de 2009;
http://pastoresricardoypatriciarodriguez.blogspot.com/2009/04/restaurando-el-tabernaculo-caido-de.html
8. Rony Chaves; La Casa Favorita de Dios (II Parte)
http://www.ronychaves.org/Archivos/Estudios/Proyecto_Apost_Prof_2006_Parte-(42).doc
9. Ibidem
10. John McArthur; su comentario bíblico.
11. George Zeller; Art. presentado en la Conferencia “New England Bible Conference” el 17 de Septiembre de 2007. http://www.middletownbiblechurch.org/spanish/dispen/IntLit.htm
12. Randall Price; su art. “El Reino Milenial”, Biblia de estudio de profecía, Tim LaHaye

 
FIN