AGUARDANDO LA ESPERANZA BIENAVENTURADA (II)

Entendiendo más sobre el Rapto o Arrebatamiento

 

 Índice del estudio

En vista de la evidente oposición al ARREBATAMIENTO que de un tiempo a esta parte está manifestándose por parte de algunos, me veo en la necesidad de volver a escribir al respecto, usando también de un artículo que escribí hace unos años y que el releerlo creo nos hará mucho bien.

Antes de entrar en materia, y como comentario, diré que me asombra el encono que algunos negadores del Rapto manifiestan en contra de esa sana doctrina, la cual algunos se atreven a declararla como de “origen satánico”, y otros se burlan de los que la blandimos (*)

Aguardando la Esperanza Bienaventurada

Pero más me maravilla, y esto en un sentido absolutamente opuesto, el énfasis glorioso que la misma Palabra hace acerca de lo que denomina la “Bienaventurada Esperanza” (Ti. 2: 13), la cual debemos “aguardar” – cual es - “la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Ti. 2: 13). Justamente ese es el sentido del Rapto; no el de escapar del sufrimiento de la persecución, a modo de la que padecieron y padecen innumerables cristianos, sino, una vez arrebatados juntamente con los recién resucitados - el recibir al Señor en el aire, para estar siempre con Él (1 Ts. 4: 17)

¡Cristo va a volver a por Su Amada! Esa es la Bienaventurada Esperanza.

Gerald Coates

(*) “El restauracionista británico Gerald Coates escribe así: “La idea del Rapto es ridícula…Debemos concluir que la teoría del rapto secreto puede muy bien ser evangélica, aun y así no es bíblica. Es una idea grotesca – el Rapto puede ser una agradable doctrina para los cobardes, pero no es más que un pensamiento deseable, y debe ser relegada al área del mito y la fantasía; “What On Earth Is This Kingdom" pág. 36”

1. Inciertamente amparándose en Mateo 24

Los que enconadamente niegan el Rapto, pretenden buscar en la Palabra apoyo para su teoría, y citan las palabras de Jesús de Mateo 24, buscando en ellas sentido para su causa.

No se dan cuenta de que el Señor se estaba dirigiendo, no a la Iglesia, la cual no existía todavía (“las cosas que son”; Ap. 1: 19), sino mayormente a los que llegarían a ser judíos creyentes en Él; es decir, el Israel que será salvo al final de la Tribulación, ya que ese es el sentido. Probaremos este punto en un instante.

En Mt. 24, cuando los discípulos en el monte de los Olivos le preguntaron qué señal habría de Su venida, y del fin del siglo – es decir – del tiempo del gobierno de los gentiles (véase Dn. 2: 44, 45), el Señor empezó a dar una serie de explicaciones de carácter profético, comenzando con el célebre:Mirad que nadie os engañe (v. 4)

Monte de los Olivos

“El monte de los Olivos en la actualidad”

La abominación desoladora

El Señor en el versículo 15 se refiere a un hecho que es claramente constitutivo del tiempo de la Tribulación, por el cual, la llamada Gran Tribulación comenzará: “la abominación desoladora” (ver Dn. 9: 27; 12: 11).

Esto nos traslada inmediatamente a 2 Tesalonicenses 2, donde leemos:

“…se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios (2 Ts. 2: 3b, 4)

Esto último es la abominación desoladora como tal: el Anticristo, a modo de Mesías, sentándose en el Santísimo del nuevo templo que todavía se ha de construir en Jerusalén.

En ese contexto son las palabras del Señor - insistimos – no en cuanto a la Iglesia, Su Amada, la cual en aquel tiempo ya habrá sido arrebatada para ir a las Bodas en el cielo, sino al Israel que será salvo (Ro. 11: 25, 26), una vez se percate de que el Anticristo no es su Mesías, al verle sentado como si fuera Dios en el templo de Dios.

Maqueta del templo de Jerusalén

“Maqueta del templo de Jerusalén”

Razonemos

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes” (Mateo 24: 15, 16)

¿Es que la Iglesia tiene que huir a los montes de Judea cuando ese hecho deplorable y monstruoso se produzca? (v. 15, 16)… ¿O no será más bien que el Señor se está dirigiendo a los judíos, que son los habitantes naturales de Judea?

“Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá” (Mateo 24: 20, 21)

¿Qué tiene que ver la Iglesia con el día de reposo (que equivale a sábado)? ¿No será más bien que el Señor se está dirigiendo a los judíos creyentes en Él, del tiempo que viene?

¿Quién huirá, la Iglesia, o el Israel de Dios que surgirá?

El mismo Señor nos confirma que ese será el momento de la Gran Tribulación, la mayor de todas las que han existido “desde el principio del mundo” hasta entonces, y que propiciará la huida del entonces pueblo de Dios: “Orad, pues, que vuestra huida…”.

Esto último nos lleva a Apocalipsis 12: 6;

“Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días

Compárese esto último con lo siguiente:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio” (Ap. 11: 3)

La mujer es, el que será el Israel de Dios de la Tribulación y de la Angustia para Jacob, el cual será guardado y protegido soberanamente del Anticristo y sus huestes, al tiempo que los dos testigos de Dios estén desarrollando su ministerio verdaderamente profético; ¡nótese, los mismos días: 1260! Que equivalen a 42 meses, o tres años y medio; lo que durará la Gran Tribulación.

Todo esto nada tiene que ver con la Iglesia, ¡que no huye!, la cual, por cierto, no es mencionada en el libro de Apocalipsis a partir del capítulo 4 (después de “las cosas que son”; caps. 2 y 3; 1: 19).

No vale pues argumentar que la Iglesia va estar en este mundo durante la Gran Tribulación a tenor de las palabras de Jesús.

¿De qué nos hemos de preparar en aras a la Gran Tribulación?

Los que niegan el Rapto argumentan diciendo que esa doctrina es diabólica porque hace que los creyentes no se preparen para pasar por la Gran Tribulación… pero yo les digo lo siguiente: ¿Cómo habría uno que prepararse para pasar por la Gran Tribulación? ¿De qué estamos hablando?

Les puedo fehacientemente asegurar que si la Iglesia verdadera fuera a quedarse durante la Gran Tribulación, no quedaría ni uno de nosotros con vida para recibir al Señor en las nubes, especialmente los fieles al Señor… ¿Realmente no creen que la gente del Nuevo Orden Mundial nos conoce, y tiene todos nuestros datos al detalle, sabe dónde encontrarnos, y que no dudaría ir a por nosotros para cortarnos la cabeza en el mismo minuto en que sea quitado el que al presente detiene al Inicuo, que es el poder del Espíritu Santo? (2 Ts. 2: 6, 7)

Lo único que pueden esos inicuos hacer ahora mismo al respecto, es hacernos dudar de la Bendita Esperanza, y no amar la venida del Señor, para de ese modo intentar que no seamos dignos de escapar de las cosas que han de venir (Lc. 21: 36)

El Inicuo

“El Inicuo también “aguarda” pero no lo que nosotros, sino ¡a nosotros! Gracias a Dios que nosotros no a él”

El ser arrebatados, no depende de nuestras fidelidades, sino del hecho de haber sido constituidos hijos de Dios.

Una cosa es clara: hasta que el poder del Espíritu Santo no sea llevado de nuevo al cielo, no se puede levantar el Anticristo, con la consiguiente Tribulación. La pregunta entonces es simple, amado fiel a Cristo, ¿Se puede imaginar usted en este mundo sin la llenura y el poder del Espíritu Santo?...

¡Lo que Dios nos dio, no nos lo va a quitar, y esto es el poder del Espíritu Santo! (Hchs. 1: 8)

Dios ha dicho cosa muy diferente: la Iglesia nada tiene que ver con el Anticristo, sino con Cristo, y ¡Él viene a por Su amada!

2. Él va a volver a llevarnos con Él

Si no fuera porque el Espíritu Santo ha ido revelando los misterios de Dios a Su pueblo a través de las edades (y la última revelación es la contenida en el libro de Apocalipsis), nunca habríamos sabido acerca de los eventos que todavía tienen que acontecer, especialmente aquellos que son singularmente impresionantes, que nunca podríamos haber captado ni en la más audaz de las imaginaciones, como por ejemplo, la resurrección de los muertos en Cristo, y el consecuente Arrebatamiento de ellos y de los vivos en Cristo, tal y como lo leemos en 1 Tesalonicenses 4: 16, 17;

“el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire,

O en 1 Corintios 15: 52 “No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”.

Una de las más impresionantes promesas que Cristo nos hizo, es que Él iba a volver a por nosotros los que le esperamos, para librarnos de la ira venidera (1 Ts. 1: 10) que está para ser derramada en este mundo impío y enemigo de Dios.

Esta era la continua esperanza de los primeros cristianos, los cuales, a diferencia de muchos actualmente, sólo vivían para el Señor, y anhelando Su venida.

arrebatamiento

“Nosotros esperamos el momento de ser como las águilas, e ir a recibir al Señor en las nubes”

Harpazo: Arrebatamiento o Rapto

Que el Señor va a volver a por Su remanente sobre las nubes, antes de volver en gloria a esta tierra para destruir la maldad e inaugurar el Reino Mesiánico, es un hecho el cual todos los verdaderos cristianos deberíamos creer.

Leemos en 1 Ts. 4: 17; “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos…”

La expresión “seremos arrebatados” es exacta y concisa. El verbo en el griego original es “harpazo”, y tiene el significado siguiente: “Arrebatar, raptar, apoderarse de, agarrar rápidamente”. Es lo que un ladrón hace cuando entra en acción, roba al asalto y se va.   

El Señor agarrará rápidamente a Su remanente para llevárselo a la Jerusalén Celestial. Y será “rápidamente”, tal y como lo vemos en 1 Co. 15: 51, 52; “…todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos…”.

Todo ello, porque el remanente ha sido hallado digno de escapar de las cosas terribles que vendrán sobre la tierra (Lc. 21: 36; Ap. 6: 1-17; 8; 9; 13; 15; 16; 17; 18). Ese remanente vivo sobre la tierra y todos los recién resucitados, todos, iremos a recibir a Cristo en las nubes.

No obstante, muchos han atacado la doctrina del Rapto o Arrebatamiento antes de la Tribulación. Se basan entre otras supuestas premisas, en que no puede ser cierta porque ningún Reformador enseñó esta doctrina, y que tal doctrina sólo tiene unos 180 años de antigüedad.

En primer lugar, y acerca de los Reformadores, debemos dejar constancia de la tremenda dificultad por la que pasaron los padres de la Reforma, como Lutero, Calvino, Melancton, Zwinglio, etc. en su lucha contra los desmanes de Roma, como para hilar tan fino respecto a que si el Rapto de la Iglesia iba a ser antes o después de la Tribulación, cuando ellos, estaban  en esos momentos y ante el mundo, redescubriendo en la Biblia  las verdades fundamentales, ocultas por siglos ¡Quizás era pedirles demasiado a esos hombres de Dios!

Felipe Melanchthon

“Felipe Melanchthon”

Además, por la misma razón aducida, en cuanto a que esos hombres de Dios estaban redescubriendo las verdades de la Palabra, a causa de su formación teológica original absolutamente católico romana, su creencia en cuanto a la escatología estaba basada en el posicionamiento abiertamente amilenialista.

No podemos pedirles más a esos hombres que arriesgaron sus vidas por amor a la verdad y fe en Jesucristo.

La doctrina del Rapto es más antigua de lo que muchos creen

Muchos estudiosos hoy en día creen que la doctrina del Rapto antes de la Tribulación que está por venir, se originó a principios del siglo XIX, siendo el valedor de la misma John Darby (1820) y los Hermanos de Plymouth.  

John Darby

“John Darby”

Pero la cuestión principal aquí, no estriba en que si ha habido enseñanza o no al respecto a lo largo de la historia de la Iglesia hasta 1820, sino si la Biblia lo enseña o no. En cuanto a esto último, podríamos todavía argumentar bastante en el sentido de que, efectivamente, la Escritura nos enseña que el Arrebatamiento del remanente de Cristo se producirá antes de la Tribulación y del establecimiento del efímero reino del diablo por mano de su hijo de perdición y del falso profeta (Ap. 13; Dn 7: 7, 8, 23-26; 2 Ts. 2: 1-10, etc.)

Pero para mayor abundamiento, y sobre todo respondiendo a todos aquellos que se oponen a aceptar el Arrebatamiento de la Iglesia, negando entonces la bienaventurada esperanza, porque, ¿qué bienaventurada esperanza es esta (Ti. 2: 13) si resulta que a todos nos habrán de cortar la cabeza, (Ap. 13: 15),  y ¿cómo vamos a recibir al Señor en el aire sin cabeza (1 Ts. 4: 17)? Y ¿por qué nos habríamos de alentar los unos a los otros con las palabras de Pablo de 1 Ts. 4: 13-17, si ese va a ser nuestro final aquí en la tierra frente a la Bestia?, por cierto, ¿cuál sería el beneficio de ese Arrebatamiento después de la Gran Tribulación cuando el Señor aparezca en gloria?, a todos ellos, y a todos los que creen como yo que el Arrebatamiento (harpazo en gr.) precede a la Tribulación,les queremos dar una buena noticia…Resulta que sí existe enseñanza pre-tribulacionista anterior al siglo XIX.

John L. Bray, retó en su libro The Origin of the Pre-Tribulation Rapture Teaching (1980) a todos los que enseñamos el Arrebatamiento antes de la Tribulación, que daría 500 dólares, cito textualmente: “a quien encuentre cualquier declaración, sermón o artículo en un comentario, o cualquier cosa, donde se establezca que antes de 1812 se enseñó la venida de Cristo en dos fases separadas por un período establecido de tiempo, tal y como lo enseñan los que hablan del Rapto antes de la Tribulación”

John L. Bray, tuvo que pagar esos 500 dólares, porque se le presentó evidencia de que en el año 1788, un hombre de Dios, escribió acerca del Arrebatamiento pre-tribulacionista. Bray, admitió con humildad su error, y retiró a partir de ese momento su oferta.

John L.Bray

“John L. Bray”

Morgan Edwards (1722-1795)

Morgan Edwards nació el 9 de mayo de 1722 en Trevethin, Gales. Después de recibir su educación en el Bristol Collage, empezó a predicar en el año 1738. Pastoreó pequeñas congregaciones bautistas en Inglaterra durante siete años, antes de mudarse a Cork, Irlanda, donde fue pastor por nueve años. Luego emigró a América, y en mayo de 1761, fue pastor de la iglesia Bautista de Filadelfia.

Morgan Edwards escribió en su libro Millenium, Last Days, una argumentación acerca del regreso de Cristo para buscar a su Iglesia, antes de la Tribulación. El dijo lo siguiente en su libro, recordemos, escrito en 1788:

“Los santos muertos serán levantados, y los santos vivos serán transformados en el momento en que Cristo aparezca en el aire (1 Ts. 4: 17); y esto acontecerá como tres años y medio antes del Milenio, como veremos a continuación: pero ¿Estarán Él y ellos todo el tiempo en el aire? No: Ellos ascenderán al paraíso, o a alguna de las muchas moradas de la casa del Padre, y así desaparecerán durante el consabido periodo de tiempo. La razón de esa retirada y la desaparición será para juzgar a los resucitados y transformados santos…”

Aunque su posicionamiento es más bien, lo que llamaríamos actualmente “mid-tribulacionista”, está claro que para Morgan Edwards (1788), el Arrebatamiento es antes de la Gran Tribulación. En cuanto a la razón que expone Edwards de llevar el Señor a los suyos fuera de este mundo, es para ser juzgados en el tribunal de Cristo (Ro. 14: 10; 2 Co. 5: 10).

Hubo un inmediato predecesor de Morgan Edwards. Este fue John Gill.

John Gill

El famoso teólogo bautista del siglo XVIII, John Gill, publicó su comentario del Nuevo Testamento el año 1748, cuarenta años antes del escrito de Morgan Edwards. En su comentario sobre el pasaje de 1 Tesalonicenses 4: 15-17, al inicio del mismo, se expresa así:

“El apóstol (Pablo) tiene algo nuevo y extraordinario que enseñar, concerniente a la venida de Cristo, la primera resurrección o la resurrección de los santos, la transformación de los santos vivos, y el arrebatamiento de ambos, los resucitados y los vivos en las nubes, para encontrarse con Cristo en el aire…aquí Cristo se detendrá y será visible a todos…mas sin embargo no descenderá a la tierra porque no está lista para recibirle...”

John Gill, creía en un Arrebatamiento anterior a la venida en gloria de Cristo junto con sus santos, como hemos visto.

John Gill

“John Gill”

Joseph Mede (1586-1638)

Hubo otros autores, incluso anteriores a estos mencionados que creían en el Arrebatamiento, compuesto por los resucitados y los vivos en Cristo. Joseph Mede escribió:

“…la resurrección de aquellos que durmieron en Cristo, y el rapto de aquellos que queden vivos junto con ellos en los aires…”.

Nótese que estamos hablando del siglo XVI, y sólo a pocos años del inicio de la Reforma; 250 años antes de las enseñanzas al respecto de Darby.

De la Reforma hacia atrás

Sólo a partir de la Reforma (siglo XVI), la Biblia pudo ser leída por las gentes (las que sabían leer, que no eran muchas), especialmente en la Europa protestante. Pero antes de la Reforma, la oscuridad espiritual fue la norma a lo largo de toda la Edad Media, originada y promovida por la Roma de los papas, enemiga de la Palabra de Dios. Como dice La Haye: “…encerraron de manera eficiente la Biblia en museos y monasterios durante los mil cien años de la Edad Oscura…”

En realidad, dicha Edad Oscura empezó en el momento en que el obispo de Roma se proclamó a sí mismo Sumo Pontífice y Vicario de Cristo, y empezó de veras la andadura de la Iglesia Católico Romana como tal (s. VII).

Por lo tanto, ¿deberíamos esperar obtener algún documento anterior a la edad de la tiranía papal que nos diera algún atisbo sobre el Arrebatamiento del remanente de Cristo? Pues ciertamente, así es.

Efraín el Sirio (306-373 d. C)

Efraín de Nisbis, conocido también como Efraín el Sirio fue uno de los principales teólogos de la primitiva Iglesia Oriental Bizantina. Nació en la antigua provincia romana de Siria, cerca de la actual Edesa, Turquía. Fue un prolífico escritor, y entre otras cosas, escribió lo siguiente:

“Porque todos los santos y elegidos de Dios están reunidos antes de la Tribulación que ha de venir, y son llevados al Señor antes que vean la confusión que llenará al mundo…”

Esta porción es parte de todo un texto que no había sido dado a conocer anteriormente, y permanecía sin traducir.

Efraín el Sirio

“Estampa de Efraín el Sirio”

Fue recién traducido por el profesor Cameron Rhoades del Seminario Teológico de Tyndale, por petición del célebre conferenciante y prolífico autor Grant R. Jeffrey. Por tanto, es una revelación novedosa que nos demuestra que ya al poco del inicio de la Iglesia, la enseñanza del Arrebatamiento anterior a la Tribulación era un hecho.

Victorino obispo de Pettan (270-304 d.C.)

Años antes de Efraín el Sirio, en el siglo III, Victorino, obispo de Pettan, escribió un comentario sobre Apocalipsis 11. En ese comentario, ese hombre de Dios que murió como mártir por su fe en Cristo en el año 304 d. C. bajo el emperador romano Diocleciano, vio un período de tres años y medio en el que los dos Testigos ministrarían, seguido de un período similar con el reinado de la Bestia Anticristo, sumando entonces un total de siete años.

Comentando acerca de las plagas de ese tiempo que todavía está por llegar a este mundo, dijo: Esto sucederá en los últimos tiempos, cuando la Iglesia haya sido quitada de en medio”.  

Escribe de esta manera, y al respecto Tim LaHaye: “Sin discusión, el obispo Victorino de Pettan, brillante maestro de la Biblia que vivió en el siglo tercero, vio que la iglesia partiría antes de las plagas que vendrían durante el tiempo de la ira de Dios, que según su comentario sobre Apocalipsis 11 durarían siete años. Su manera de describir el rapto fue: “(Ellos) habrán salido de en medio”

La Biblia lo dice

No ha estado mal dar un repaso a todos estos datos sobre el Arrebatamiento de autores extra bíblicos, pero la palabra profética más segura, es la que nos concede la Biblia, la cual, si somos diligentes en estudiar, sin adoctrinamiento pre elaborado, nos enseña que Cristo viene pronto, en cualquier momento, a llevarse a Su Amada a las Bodas (estúdiese, entre otros; 1 Ts. 4: 15-18; 1 Co. 15: 51-54; 2 Co. 5: 2-4; 1 Ts. 1: 10; 2 Ts. 2: 6, 7; Ap. 22: 20; Ap. 19: 7, 8; Tito 2: 13; Ap. 3: 10; Ap. 4: 1)

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3: 20, 21)

Amén, sí, ven, Señor Jesús.

¡Maranatha!

Bibliografía:
Aviso Final……………………………………………………..Grant. R. Jeffrey
Apocalipsis sin velo……………………………………………Tim La Haye

Morgan Edwards: Another Pre-Darby Rapturist………………..Thomas Ice

Comentario del Apocalipsis…………………………………….John Gill

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Septiembre 2005
Revisado y ampliado por el autor, Febrero 2009/ Febrero 2013
www.centrorey.org

Fin