EL “OTRO CRISTO” CON SU TIARA DE TRES CORONAS

“Porque vendrán muchos EN MI NOMBRE, diciendo: YO SOY EL CRISTO, y a muchos engañarán" (Mt.24:5)

EL “OTRO CRISTO” CON SU TIARA DE TRES CORONAS

El llamado “papa”, de Roma,  y cada jerarca de esa institución, hasta el último de los curas de pueblo, son denominados "ALTER CHRISTUS", que significa "Otro Cristo". Blasfemia.

El verdadero Cristo ya lo advirtió: "Porque vendrán muchos EN MI NOMBRE, diciendo: YO SOY EL CRISTO, y a muchos engañarán" (Mt.24:5)

Cada vez que uno de esos clérigos romanos se presenta ante sus fieles, lo hace en calidad de otro cristo (alter christus); siendo de ese modo, claramente suplanta al verdadero Cristo.

La razón es muy simple. No existe de parte del Cielo, “otro cristo”; tal pretensión es simple blasfemia.

De hecho todo el sistema romano adolece de la verdad de Cristo, de pies a cabeza, empezando por el jefe del Vaticano, y lo que representa para sus fieles:

Repasemos la historia brevemente:

El antiguo césar, el emperador romano, era considerado Pontifex Maximus del paganismo, y como tal, tenía la prerrogativa de ser adorado. Miles de cristianos dieron su vida por negar la más mínima expresión de adoración a la imagen del Pontifex Maximus de la religión oficial del Imperio Romano.  

Los emperadores persas y egipcios pretendían lo mismo, y se consideraban infalibles. Eran reverenciados como representantes de la divinidad en la tierra.

Ahora bien, la institución papal romana no ha olvidado ninguno de aquellos detalles: El papa es el Sumo Pontífice; se le considera infalible; el protocolo obliga a que se le besen los pies (aunque en la práctica se tolera sólo arrodillarse con inclinación); hay que venerarle, ¡es el “Beatísimo” Padre! Hay grandes masas que lo hacen hasta el histerismo. Ni siquiera se ha desprendido, hasta hace poco, de los abanicos de plumas de pavo real que lo acompañan en la silla gestatoria, como hacían los emperadores del mundo gentil, y los faraones de Egipto.  

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Ese hombre que se hace llamar “otro cristo en la tierra” (alter christus in terris), lleva sobre su cabeza una tiara de tres coronas.

La tiara es un tocado alto con tres coronas, que remata en una cruz sobre un globo, que usan los jefes del Vaticano como símbolo de su presunta, y a todas luces, fantástica, autoridad.

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La tiara pontificia tiene tres coronas. Esta es la definición que da la enciclopedia católica al respecto:

“Tocado alto, usado por el Papa con tres coronas que significan su triple autoridad:

1. Soberanía espiritual sobre las almas.
2. Temporal sobre los Estados Pontificios.
3. Mixta de ambas categorías, sobre todos los demás reyes y poderosos de la tierra”.  

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Comparemos esto con Apocalipsis 17:

1. Soberanía espiritual sobre las almas

“Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas” (Ap. 17:1)

La gran ramera está sentada sobre muchas aguas. Esas aguas significan muchedumbres: “Me dijo también: LAS AGUAS QUE HAS VISTO DONDE LA RAMERA SE SIENTA, SON PUEBLOS, MUCHEDUMBRES, NACIONES Y LENGUAS” (V.15)

La institución de los jefes romanos coincide con esa descripción.

2. Temporal sobre los Estados Pontificios

“Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer” (Ap. 17:9)  

Los Estados Pontificios fueron los territorios en la península itálica bajo la autoridad temporal del papa, desde el año 751 hasta 1870. Se encontraban entre los principales estados de Italia desde más o menos el siglo VIII hasta que la península italiana fue unificada en 1861. Estas participaciones se consideran una manifestación del poder temporal del jefe vaticano.   A partir de 1929, el líder fascista italiano Benito Mussolini  resolvió la crisis entre la Italia moderna y el Papado, cuando en 1929 fue fundada la Ciudad del Vaticano.

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3. Sobre todos los demás reyes y poderosos de la tierra”

“CON LA CUAL HAN FORNICADO LOS REYES DE LA TIERRA, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación…Y LA MUJER QUE HAS VISTO ES LA GRAN CIUDAD QUE REINA SOBRE LOS REYES DE LA TIERRA.” (Ap.17: 2, 18)  

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Babilonia es como los apóstoles llamaban a Roma, la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

El Vaticano y adyacentes, está en Roma. La institución de los jefes romanos coincide con esa descripción también.

La historia de la institución papal y aledaños, muestra con claridad el comportamiento de la misma, en referencia al trato con los reyes, emperadores, y los poderosos de la tierra.

La mezcolanza con los poderes terrenales, los intereses creados, la implicación en lo meramente material y muchas más cuestiones similares, muestran la enorme similitud de esa Roma papal con la descripción profética de Apocalipsis 17.

“Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades” (Ap.18:4,5)

SOLI DEO GLORIA

Miguel Rosell Carrillo
Diciembre 2014
www.centrorey.org