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OBEDECER, PERO CÓMO

 

Obedecer, Pero Cómo

(Tito 3:1) "Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra"

(Romanos 13:1,2) "Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos"

Y

(Hechos 5: 29) "Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres"

Leemos los dos primeros textos bíblicos, y seguidamente el tercero y aparentemente entran en rivalidad, ya que por un lado se nos insta categóricamente a obedecer a las autoridades civiles por parte de Pablo, y por el otro lado se nos concede la excepción o distinción que nos concede Pedro.

Torcidamente, hay creyentes que se declinan por Pablo, y otros por Pedro, como si ambos apóstoles estuvieran diciendo cosas diferentes, sin discernir que, en realidad, están diciendo lo mismo.

1. La Biblia nos insta a obedecer:

El hecho constatado es que se nos insta a obedecer.

Obedecer sea a las autoridades civiles (Ro. 13:1), o a la autoridad directa de Dios. El cristianismo es lo contrapuesto a la anarquía (anarquía, como ausencia de gobierno)

La obediencia debida, la correcta, es el pan diario del verdadero creyente.

Ahora bien, como cristianos, queremos hacer las cosas correctamente, pero en determinadas ocasiones a lo largo de la vida, nos podemos sentir muy inseguros o no sabedores de cómo actuar. Para ello es necesaria la sabiduría que Dios libremente concede al que la anhela de veras:

(Santiago 1:5) "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada"

Nótese que tantas veces sabiduría y sentido común son una misma cosa. Y de lo segundo muchos adolecen.

Hay cristianos que no se plantean nada, sino que, de manera casi autómata obedecen sin más. Tienen pereza a la hora de pensar y discernir, y se dejan llevar por la corriente en la que están, sin ir más allá.

Otros obedecen de ese modo, pero no es necesariamente por pereza, sino por temor insano a la autoridad o a los demás, o por exceso de confianza en esa autoridad, confundiendo eso con el concepto de lealtad o fidelidad.

La obediencia siempre deberá ser efectuada en el marco de la verdad, la justicia, lo correcto, lo santo y deseable para todos en el temor de Dios; es decir, en el marco de la voluntad de Dios, nunca en ceguera y en entrega sin más de la voluntad.

A los cristianos la Biblia nos compara con ovejas, y las ovejas son animales dóciles que por naturaleza siguen al pastor. Pero no somos ovejas animales. Somos seres humanos con la capacidad de pensar y tomar decisiones, y como cristianos, en el temor de Dios.

2. Vamos poniendo ejemplos prácticos:

(Tito 3:1) "Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra"

La pregunta que nos hemos de hacer es, cuando Pablo le dice a Tito que los cristianos nos tenemos que sujetar a los gobernantes y autoridades, y que debemos obedecer ¿Existen demarcaciones, márgenes o límites? La respuesta es, sí.

Esos límites los estipula la Palabra de Dios: (Hechos 5: 29) "Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres"

Es muy fácil pervertir el sentido de lo enseñado a Tito,con el fin de llevar al oyente a otra cosa muy diferente a lo que el apóstol, inspirado, quería decir.

Pablo no está hablando de una obediencia ciega a las autoridades civiles, que resulte en una contradicción con la voluntad de Dios, como no podría ser de otro modo.

Pongamos un ejemplo muy de hoy en día.

La vacuna que viene

Imaginemos que las autoridades civiles mandaran la vacunación obligatoria a toda la población, sin existir realmente la suficiente seguridad de que esa vacuna fuera a ser eficaz, sino todo lo contrario. (Teniendo en cuenta de antemano que las autoridades no pueden hacer extensiva una vacunación forzosa a todos)

Imaginemos que existieran muchas opiniones de expertos, premios nobel, médicos y especialistas que se opusieran a la norma oficial, y que, en vez de ser tenidos en cuenta, fueran tácita y sistemáticamente silenciados por los medios de comunicación, que son afines al gobierno.

Imaginemos, por tanto, que el mandar ponerse esa vacuna fuera en definitiva un acto arbitrario de la autoridad, quedando la ciudadanía expuesta, sin ninguna garantía.

¿Se debería obedecer, y dejar que nos inyectaran esa vacuna, tomando el versículo Tito 3: 1 como principio autoritativo?

No.

El simple mandato de las autoridades no debería ser suficiente para obedecer, dadas las circunstancias.

Nuestro cuerpo, templo del Espíritu

(1 Corintios 6:19) "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?"

La voluntad de Dios es que nuestros cuerpos, que son templo del Espíritu, no sean profanados por nada que sea malo, contrario a la salud física y espiritual.

Nótese que no hablo de cualquier tipo de vacuna (las ha habido excelentes, que han impedido muchas enfermedades), sino de vacunas que no han sido suficientemente testeadas, probadas, y que, además, existen suficientes dudas sobre ciertas intenciones de terceros.

El problema es cuando de la obediencia se hace excusa para el abuso. Por tanto, "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres"

1. Otro ejemplo, en la misma línea:

Otro ejemplo que podemos dar, siguiendo en esta misma línea escatológica, es el siguiente.

(Apocalipsis 13: 15-17) "Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. 16Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 17y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre"

La autoridad civil (o superior) que existirá no dentro de mucho sobre toda la tierra será la de las dos bestias, el Anticristo y el Falso Profeta (Ap. 13: 7). Obviamente será una autoridad puesta, o permitida por Dios (que es lo mismo), que tendrá el propósito divino de llevar este mundo a la ira de Dios, Su juicio a este mundo.

Todo se está preparando en esa dirección, y cuestiones como la "pandemia", la caída fatal de la economía, la violencia en las calles, el traslado ilegal de hombres en edad militar de un continente a otro, la supresión paso a paso de las soberanías nacionales en pos de la nueva Torre de Babel, etc. etc. son pasos previos.

Dos cosas hará el falso profeta:

    1) Mandar adorar la imagen de la bestia
    2) Mandar colocar la marca de la Bestia a todos.

¿Se debería obedecer, a esos dos mandatos de la autoridad, tomando el versículo Tito 3:1 como principio autoritativo? Recordemos: (Tito 3:1) "Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan..."

La respuesta es más que obvia: no.

La confirmación de esto la tenemos en la misma Palabra de Dios:

(Apocalipsis 14:9-11 "Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre"

La autoridad que existirá en ese momento (y que ya se está gestando) mandará algo contrario a la voluntad de Dios, y por tanto el principio que regirá, y mucho, será este:

"...Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29)

La Palabra de Dios no puede ser mal interpretada

Santiago 3: 13 "¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre"

Hay quienes citan esta escritura para enseñar que la buena conducta es siempre la de obedecer sin más. Error.

La buena conducta, en este caso, obediencia a algo que no es lícito, o es perjudicial, nada tiene que ver con las "obras en sabia mansedumbre".

La mansedumbre nada tiene que ver con una obediencia indebida.//

© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Septiembre 2020

www.centrorey.org

FIN

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