EL IGLECRECIMIENTO; UN CÁNCER DENTRO DE LA IGLESIA

“Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que iban siendo salvos” (Hechos 2:47)

EL IGLECRECIMIENTO; UN CÁNCER DENTRO DE LA IGLESIA

El iglecrecimiento arminiano dice que la forma de organizarse, las estrategias de evangelización, el discurso que se expone, el carisma del predicador o pastor de turno de la iglesia, es el detonante que hace crecer una iglesia.

Falso. Falso. Totalmente errado.

La Biblia dice: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que iban siendo salvos” (Hechos 2:47)

Si Jehová no edifica la casa en vano trabajan los que la edifican.

Dios es el que hace crecer tu iglesia (cuando esa iglesia es de Dios), y ese crecimiento no es exactamente numérico.

Humanamente pensamos y deseamos que el crecimiento de la iglesia sea numérico, que nuestras iglesias estén abarrotadas de gente, que se trabaje dinámicamente, etc. No niego que esto sea lo ideal, pero lo ideal a veces no se debe construir a costa de lo humano. La carne para nada aprovecha, el esfuerzo humanista, sin sujeción a las escrituras, en detrimento del entendimiento de la voluntad de Dios no aprovechará para nada.

Hay que entender que lo verdaderamente ideal lo construye Dios. Dios es Soberano, y también lo es en Su iglesia. Dios es el que construye su casa. Dios es el que salva.

Nosotros únicamente debemos ajustarnos a la obediencia fiel a las Escrituras.

Una iglesia debe ser construida en base a la Palabra, una iglesia debe estar sometida a la Palabra. Una iglesia debe escuchar la Palabra, y sus métodos y estrategias deben ser amoldados a la Palabra.

En realidad la Palabra y el Espíritu Santo son los que van a hacer perfilar las estrategias de cualquier congregación local y estas serán tan particulares de acuerdo a la voluntad de Dios.

Por ello hablar de un bíblico iglecrecimiento, sería hablar de cuando la iglesia está creciendo en la fidelidad a la sana doctrina; cuando es obediente a los principios bíblicos.

Sería hablar de un avivamiento real que produce la Palabra en el corazón de las vidas rendidas ante la majestad del Salvador.

Creo que ahí es cuando podemos hablar de iglecrecimiento.

No creo que el iglecrecimiento se construya en torno a las estrategias humanistas devengadas del error doctrinal del Arminianismo, que ha penetrado cancerígenamente en nuestras iglesias.

Iglecrecimiento decisionista y metodista que lo único que hace es hacer creer a un transeúnte en la iglesia que ya es “salvo”, y no se le muestra su condición humana con la verdad de las Escrituras. Así sólo se transforman impíos en creyentes meramente nominales.

PRIMERO- EL IGLECRECIMIENTO HUMANISTA HACE REEMPLAZAR LOS DISCURSOS.

El iglecrecimiento humanista que ha permeado el discurso evangélico hace que el evangelismo moderno sea un discurso que se amolde al gusto del oyente, ese discurso generará adeptos felices y satisfechos con el oír lo que les es agradable, pero este discurso-predicación será tan ligero, que habrá cercenado la verdad de las Escrituras.

¿Dará esto los resultados deseados?, ¿Consentirá Dios el error doctrinal? ¿Será la Palabra de Dios la que se exponga?

El iglecrecimiento humanista ha entronizado su lógica psicológica motivacional y de discurso de masas a la lógica bíblica, que es el poder de dar todo el consejo de Dios que está en las Escrituras.

SEGUNDO – EL IGLECRECIMIENTO HUMANISTA ENTRONIZA EL METODISMO Y EL PRAGMATISMO EN REEMPLAZO DEL PODER DE LA PALABRA.

El iglecrecimiento moderno que se enseña en los seminarios evangélicos, apela a un entronizamiento del Metodismo (métodos y estrategias) y del Pragmatismo Resultadista (dicen que los resultados son el objetivo práctico de todo proyecto evangélico).

Tristemente se ha hecho creer a la comunidad evangélica que tener una iglesia pequeña numéricamente es sinónimo de fracaso, y la poca membresía es sinónimo de tener una iglesia obsoleta y en declive.

Desde el nacimiento de este concepto de Iglecrecimiento se ha minado el ideario bíblico de lo que es tener una congregación sana y sólida y relacionarla con lo numéricamente despampanante que pueda mostrarse, donde el activismo y el show litúrgico mediático deben primar, para que los adeptos se acerquen y congreguen.

Esto es parte del engaño que se profetizó que vendrían en los últimos tiempos.

El pragmatismo resultadista ha hecho que las iglesias cambien su manera de ver el mundo. El mundo evangélico de hoy relaciona iglesias pequeñas conceptualizándolas como “malas o enfermas” y equivocadamente las iglesias de hoy se acercan a vislumbrar conceptos de  iglesias “PLENAMENTE DINÁMICAS”, relacionándolas con en show evangélico arminiano, ese imaginario se ha convertido en el ideal que toda iglesia dice creer que debe poseer.

Por esto, es que muchos evangélicos catalogan fácilmente a las iglesias pequeñas, como que “esta iglesia está muerta”, y lo que se quiere decir es que esa iglesia no es pragmática respecto al modelo arminiano.

TERCERO – EL IGLECRECIMIENTO HUMANISTA ENTRONIZA LA NUMEROLOGÍA EN REEMPLAZO DEL PODER MULTIPLICADOR DEL ESPÍRITU SANTO.

Si observamos muchísimas iglesias de corte pentecostal, y últimamente las de corte bautista y reformado, han sucumbido a la numerología, al poder de los números, entre ellas, la de la iglesia y movimiento de César Castellanos, (en la página web de www.centrorey.org descubrirá muchos de estos ejemplos).

¡Tantas iglesias hoy están tan enfrascadas erróneamente en estrategias que exaltan los números como son el 12, el 3, el 7, o 40, etc.!

Las estrategias hacen mostrar que el éxito está en el número; “reúne tus 12 discípulos; tendrás éxito asegurado”; “ayuna 3 días, o 7 días, o 40 días”. ¡Dios obrará si cumples con esos días! ”. “Cuarenta días con propósito cambiarán tu vida”; “7 pasos para ser de éxito en la vida o en el liderazgo”. Estos y cientos de ejemplos como estos verás en torno a las iglesias que han caído en el metodismo y pragmatismo herético. El iglecrecimento herético se nutre de todo lo que “aporte cantidad a la iglesia”.

Avanzando hacia la conclusión

Las Escrituras nos enseñan, “Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” (1 Juan 4:5, 6). Si observamos el contexto del autor y el mensaje del apóstol Juan en esta carta, nos daremos cuenta que Juan es un apóstol radical; para él, sólo hay hijos de Dios o hijos del diablo, creyentes y no creyentes, hay Cristo y anticristos, hay vivos y muertos. ¡Aquí en este versículo el apóstol Juan está declarando una verdad!,

El mundo no va a escuchar un mensaje verdadero e inmaculado, no va a querer escuchar la verdad, sólo escucha la mentira, porque no está en Dios, y la idea bíblica es hablar el mensaje de Dios, todo el consejo de Dios, así el mundo no lo desee oír.

Un púlpito evangélico debe delinear todo el consejo de Dios, debe exponer las Escrituras de principio a fin, debe trazar la verdad aunque esto espante a muchos, aunque esto alarme a los corrompidos, porque eso es lo que Dios y su Espíritu usan, sólo Su Palabra.

Y esto lo haremos sabiendo el costo que vendrá a una iglesia verdaderamente sana y santa. Esto dice también las Escrituras, “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:19).

Una iglesia que expone la verdad va a ser mal vista, va a ser aborrecida, va a ser catalogada de intolerante. Porque sencillamente dice la verdad.

Los crecimientos que vemos hoy en las iglesias, muchos de ellos, casi me atrevería a asegurar que un 90% de esos crecimientos son ficción evangélica, falsos, son cáscara, son producto de la manipulación de masas, producto de las estrategias traídas del mundo de la mercadotecnia.

Les doy un ejemplo erróneo y herético de este sistema de iglecrecimiento anticristo.

Analicemos esta frase dada por el Sr. Rick Warren.... “Es mi profunda convicción de que cualquiera puede ser ganado para Cristo, si usted descubre la clave de su corazón. . . Puede tomar algún tiempo identificarlo. Pero el lugar más probable para comenzar es con las necesidades de la persona.” (Escrito en su famoso y herético libro “Una Vida con Propósito”)

Preguntas, ¿Nosotros podemos ganar a cualquiera? ¿Tu iglesia o denominación puede ganar a cualquier persona? ¿Tus estrategias pueden ganar a cualquiera? ¿Sólo si descubres la clave del corazón de esa persona? ¿Esto es bíblico?, ¿Esto es correcto?...

¿La clave de la salvación de las personas está en descubrir lo que necesita el corazón de uno que no está en Dios?...

Este hombre Rick Warren dice que eso puede tardar pero que debemos avanzar y comenzar por descubrir las necesidades de las personas.  ¡Esta es una estrategia NO bíblica! El atender las supuestas necesidades de las personas, no nos harán ganar personas para Cristo.

Pero por esta sencilla razón muchas iglesias han tenido el “éxito” de ver sus congregaciones llenas, pero llenas de personas que nunca han nacido de nuevo, sólo son meros feligreses, profesantes sedientos que les suplan sus "necesidades".

Muchas de esas estrategias han hecho - doy un ejemplo - ya que la necesidad del joven es la música, que se nutran de los “conciertos espirituales” donde invitan al salmista de “éxito” de turno.

Otras iglesias se han nutrido del orador de “éxito” que moviliza masas donde su herejía es el 5% de su discurso y muy sutilmente transmite nueva era y metafísica, típico discurso de Joel Osten, discurso motivador y exitista.

Este es el típico crecimiento de Rick Warren, apuntar a la “necesidad humana”, “pan y circo” como en el imperio romano.

Si desde el púlpito de tu iglesia empiezas a delinear una exposición bíblica de la antropología bíblica, mucha de tu iglesia se puede ir espantada, pero creo yo, te estarás  asegurando de exponer la verdad del problema y necesidad del hombre, y podrás saber que al menos expusiste la verdad para sentar las bases de la evangelización correcta de tus miembros.  Esto te va a hacer perder creyentes nominales, pero podrás ser usado por Dios para ganar realmente almas.

Dios respalda Su Palabra cuando es expuesta en honestidad. Creo en el iglecrecimiento, pero aquel iglecrecimiento bíblico que sólo Dios puede hacer. Creo en la evangelización, creo en la necesidad de salir a las plazas a evangelizar, creo en la necesidad de parar a las personas y exponerles el evangelio. No creo en el hipercalvinismo que enseña que ya que Dios salva, y ¿para qué predicar?

Y ahora más que nunca creo que a un inconverso hay que explicarle las Escrituras como lo hizo Felipe al Etíope, texto a texto, versículo a versículo, explicarle la verdad del problema del hombre y de la grandeza de Dios.

Ya no creo en ese falso iglecrecimiento que se ha convertido en un cáncer para la iglesia de hoy. Iglecrecimiento ficticio, y que como en la figura del caballo de Troya, aflorará a su debido tiempo el cáncer desde sus entrañas; y ya lo estamos viendo en las iglesias de alrededor nuestro.

Pero Gloria a Dios por que El conoce a quienes son suyos.

Solo la gloria a Dios.

Gerardo Cruz

Madrid, 27 de marzo de 2015

FIN