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EL PODER DE LOS EDULCORANTES PSEUDO ESPIRITUALES

 "Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?  El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él" (Juan 6:60-66)

No en vano la Escritura asegura que el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (1 Co. 2:14).

Cristo hablaba a todos los presentes palabras que "son espíritu y son vida" (V. 63), y tales palabras no las podían entender los que no son llamados.

Todos aquellos falsos discípulos Suyos, se fueron y le abandonaron. Le habían seguido hasta el punto en que la Palabra llegó a ser tan fuerte, tan humanamente insoportable, que no la pudieron resistir más.

Lo que ocurrió entonces, ocurre igualmente hoy en día...o debería ocurrir, porque así como Jesús habló la verdad, sin edulcorarla, hoy en día, lo azucarado y glamuroso envuelve de tal manera el mensaje de parte de tantos ministros pulpistas, que muchos se quedan, no porque son discípulos de Cristo, sino porque son extremos gustadores de dulzuras. Son creyentes aficionados al meloso azúcar espiritual.

Se ha "humanizado" tanto el mensaje, que ha dejado de ser cristocéntrico, y se ha convertido en antropocéntrico, es decir, el hombre como el centro de todo.

No se habla apenas del pecado, porque ofende. No se habla de poner la mente en las cosas eternas (Col. 3:3), sino de ponerla en las cosas de esta vida, porque Dios quiere "bendecirnos".

Cristo sólo es el proveedor de lo bueno, incluida la "salvación", por supuesto, y como tal, está a nuestro abasto. Se predica a un dios que está al servicio del hombre puesto que él es "amor"; un dios imaginario, creado en la mente carnal de los falsos profetas y apóstoles de hoy en día, y divulgado por todos los medios posibles.

Brian Houston, el pastor de la mega mega Hillsong Church, expone en el frente de su página web como leitmotiv, lo siguiente:

"Nuestra  singular pasión que todo lo consume, es ...ver la gente común liberada  en su propósito y llamado. Creemos en las personas - que creemos en su potencial y creemos en su asombrosa capacidad para influir en el mundo con el bien".

Este es un ejemplo de lo que Cristo jamás enseñó. La Biblia enseña que el hombre es malo por naturaleza (Gn.8.21; Ro. 3:10ss), pero Houston dice lo contrario, y sin embargo, no tienen embargo en considerarse una iglesia cristiana.

No es de extrañar que las iglesias de ese modo se llenen de gente, gente buscadora del bien humano, no necesariamente de la verdad revelada en las Escrituras.

Las iglesias que numéricamente crecen, la inmensa mayoría, tienen un mensaje edulcorado. No es el poder del Espíritu, es el poder de lo azucarado, el que mantiene llena esa congregación; aunque eso no es garantía de nada, porque tanto entran, como salen.

Es fácil ver en esas megaiglesias (otras no son mega), la carencia de la Palabra. En sus páginas web, aparecen constantemente individuos siempre sonriendo y pasándoselo "pipa". Todo es felicidad, paz y alegría a desbordar. Todo un marketing atractivo a la vista, para que todos vayan a ese lugar, y se queden. El mensaje prácticamente sólo es: "Jesús te ama, y te acepta como eres", "no importa si eres un pecador, un degenerado, lo que sea, Dios te ama y te acepta, y quiere tener una relación contigo". "Tengas la religión que tengas, o aun si eres ateo, Dios te ama igual, y tiene un plan para tu vida". Triste y lamentable.

Acerca de los que salen de según qué lugares, algunos son verdaderos cristianos, y otros no. No obstante y siguiendo con el comentario de los versículos del encabezamiento de este artículo, así como Jesús no fue tras ellos, se produce lo contrario por parte de muchas congregaciones. Una cohorte de "líderes" va en busca de esas pretendidas "ovejas perdidas", una y otra vez, buscando el hacerles volver a como de lugar.

No vemos a Jesús yendo tras los que se apartaron, ni tampoco vemos que enviara a Sus discípulos para tratar de convencerles, porfiando con ellos para que volvieran junto a él. Todo lo contrario. El Señor sabía por qué, y claramente lo dijo en ese mismo contexto.

él fue muy explícito: "Por eso os he dicho que NINGUNO PUEDE VENIR A Mí, SI NO LE FUERE DADO DEL PADRE"(V.65)

La misma Palabra hace diferencia entre los verdaderos de Cristo, y los que no son de Cristo; entre los que son ovejas, y los que no.

El problema es que muchas veces (no siempre), el afán de esos "líderes", no estriba en un amor genuino por las almas, sino en un no decrecer en membresía.

Es tristemente típico ver hoy en día, en el más puro y farragoso arminianismo, a todos esos "líderes" de esas iglesias, que cuando se les va un miembro, no paran de ir tras él, rogándoles que vuelvan, hasta un punto que raya lo bochornoso.

No es necesario hacer esto. El que es de Cristo, seguirá a Cristo, y el que no es de Cristo, dejémoslo.

SOLI DEO GLORIA

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Octubre 2014
www.centrorey.org

FIN

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