LAS LLUVIAS, TEMPRANA Y TARDÍA, Y EL AVIVAMIENTO MUNDIAL

    Índice del Tema

    “Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén. Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadadrimón en el valle de Meguido” (Zacarías 12: 9-11)

    LAS LLUVIAS, TEMPRANA Y TARDÍA, Y EL AVIVAMIENTO MUNDIAL

    A raíz del espurio Latter Rain Movement de finales de los 40 (s. XX), y añadiéndose posteriormente otros movimientos afines de tipo también dominionista, se han estado infiltrando en los medios eclesiales evangélicos y pentecostales, conceptos que aparentan ser bíblicos y no lo son; otros sí, pero sacados de su contexto, lugar y tiempo. Uno de estos conceptos, es el llamado “Avivamiento Mundial”.

    Por la influencia directa de esos maestros dominionistas del Latter Rain Movement (Movimiento de la Lluvia Tardía) y posteriores, actualmente muchos creyentes sinceros, sobretodo de corte pentecostal y carismático, realmente creen que antes de que Cristo vuelva a por la Iglesia, y consecuentemente, se produzca la resurrección de los muertos en Cristo (1 Ts. 4: 13-18), va a acontecer sobre el globo lo que llaman, un “Avivamiento de orden mundial” sin precedentes en la historia.

    Algunos, osados, incluso se atreven a afirmar que Cristo no puede volver, y no va a volver a por Su Iglesia, antes de que tal evento ocurra… Pero, primeramente, y antes de proseguir, ¿Qué significa realmente “avivamiento”? ¿De qué estamos exactamente hablando?

    “William Marrion Branham, nacido en 1909, se autoproclamó profeta de los últimos días, y fue figura clave en el establecimiento del Latter Rain Movement (Movimiento de La Lluvia Tardía)"

    “William Marrion Branham, nacido en 1909, se autoproclamó profeta de los últimos días, y fue figura clave en el establecimiento del Latter Rain Movement (Movimiento de La Lluvia Tardía), el cual empezó en los años 40,  cuyas doctrinas espurias retomaron los maestros neopentecostales Kenneth Copeland, Oral Roberts, Pat Robertson, y el Club 700 entre otros. Branham decía que sanaba por el ángel que vivía dentro de él”

    1. ¡Avivamiento!

    Curiosamente en la Biblia, ni en la traducción española, ni en la inglesa, encontramos la palabra “avivamiento” (“revival” en inglés); sencillamente no aparece en la Escrituras. Tampoco tal sustantivo aparece en el Diccionario Bíblico. Esta es una de tantas palabras que los evangélicos pentecostales tenemos en nuestros labios, pero que, como tal, no está en el texto bíblico.

    ¿Qué deberíamos, por  tanto, entender por “Avivamiento” en el cual, tantos han puesto su fe y tantas esperanzas para el mundo actual?

    Lo primero es documentarse. Así que, para empezar, vayamos al diccionario. En él encontramos la siguiente definición: “Avivamiento es la acción y efecto de avivar o avivarse”. Lo cual, seguidamente, nos lleva a entender el significado del verbo “avivar”; y encontramos la siguiente definición: Avivar: “Es dar nueva fuerza y vigor”. Otra acepción es: “Excitar, animar; atizar (el fuego); hacer que la luz artificial dé más claridad”. La última acepción es: Cobrar vida y vigor”.

    Entonces, basándonos en el sentido del lenguaje a partir del diccionario, entenderíamos que un “avivamiento” debería ser algo así como el acto de “vitalizar o dar vigor a algo que está previamente vivo”; así como se aviva un fuego, que previamente tendríamos encendido en estado latente.

    Parece, entonces, que espiritualmente, el término “avivamiento” debería aplicarse a todos aquellos cristianos que, aunque nacidos de nuevo, no arden con fuerza para el Señor; por lo tanto, necesitan avivarse.

    No obstante, después de concienzudamente indagar las versiones de muchos, llegamos a la conclusión de que por “avivamiento” unos y otros entienden cosas muy diferentes.

    Se dice, en general, que el “Avivamiento” es una o varias de estas cosas siguientes:

    (La lista no es exhaustiva)

    • La conversión del mundo entero a Cristo.
    • La conversión de gran parte del mundo.
    • La “cristianización” del mundo (falsa enseñanza del G12).
    • El discipulado de las naciones (falsa enseñanza del G12).
    • La conquista de las naciones “para Cristo” (Dominionismo – G12).
    • La Iglesia dominando las naciones “para Cristo” (Dominionismo –G12).
    • La conversión de una nación determinada (la del creyente, por supuesto).
    • La conversión de las gentes en masa.
    • La predicación del Evangelio del Reino en todo el mundo para testimonio a todos los ethnos (Mt. 24: 14) (esto no supone en sí un “avivamiento”; Jesucristo mismo predicó a muchos, y la mayoría no creyeron).
    • La Iglesia llena del “espíritu de la risa”; o “ebria en el espíritu”; (siendo tal cosa ajena a la Palabra – G12; D12).
    • La Iglesia, en la “nueva” unción (neopentecostalismo –G12).
    • La Iglesia entrando en el “nuevo paradigma” (falsa enseñanza del G12).
    • La ansiada conversión de la familia del creyente (cosa a desear).
    • El creyente verdadero, creciendo en santidad en toda su expresión.

     

    Por supuesto, que si tengo que aceptar el término “avivamiento” como tal (y así lo hago), me quedo con la última acepción: La del creyente verdadero, creciendo en genuina santidad. Esto último sería lo que en la historia de la Iglesia ha sido constatado una y otra vez en diferentes lugares y momentos; cuando el Señor, usando a los creyentes llenos del Espíritu Santo, produjo la conversión y consecuente crecimiento en santidad y pasión por Cristo de muchos otros hombres, mujeres y niños.

    Véase que en ese caso, el protagonista fue indiscutiblemente el Espíritu Santo que, en consonancia con el creyente, avivó el fuego del don de Dios en él (2 Timoteo 1: 6)

    Por lo tanto, la historia nos es testigo: Sí ha habido tales “avivamientos” si lo queremos expresar así, pero hay un abismo entre los tales y el pretendido “Big One”, el “Avivamiento y Reforma Mundiales”, que no podemos encontrar profetizado en la Biblia antes de que la Iglesia parta con el Señor. Decir otra cosa, es engañarse y engañar.

    “El año en que en el que usted y yo vivamos, será el “año del avivamiento” para esos soñadores. Cada año dicen lo mismo"

    “El año en que en el que usted y yo vivamos, será el “año del avivamiento” para esos soñadores. Cada año dicen lo mismo. Ahora bien, lo importante es que para usted y para mí el día en el que estamos lo vivamos ardiendo para Cristo”

    ¿Avivamiento Mundial Ahora?

    Uno de los pasajes de la Escritura en los que se basan para afirmar los que defienden que el tal “Avivamiento Mundial” está a las puertas a modo de la lluvia temprana y tardía (términos, estos sí, bíblicos), es el de Santiago 5: 7, 8, que dice:

    “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”

    Pero si lo leemos con cuidado, nos damos cuenta que lo que dice es otra cosa. El autor sagrado exhorta a los creyentes en Cristo a tener paciencia y a afirmar los corazones, justamente, para esperar ¡La venida de Cristo! En otras palabras, es una admonición a estar esperando con paciencia y en santidad, el Arrebatamiento de todos los verdaderos creyentes.

    El monstruo de la apostasía

    La Palabra nos enseña todo lo contrario a lo que muchos creen hoy en día. La realidad es que previo al advenimiento de Cristo, la Biblia enseña que se va a producir una apostasía como nunca antes en el seno de la Iglesia (2 Ts. 2: 1-3; 2 Ti. 4. 3, 4). Justamente esto es lo que ya está ocurriendo, y la siguiente lista no ayuda precisamente a que las cosas vayan a mejor. Entre otras falsedades, esto es lo que hay en el seno eclesial hoy en día: (El falso Gobierno de 12 (G12), Dominionismo (Reino Ahora), Positivismo, post-Gnosticismo (Nueva Era), Súper-fe (Word-of-Faith Movement), New Apostolic Reformation (Nueva Reforma Apostólica), Materialismo cristiano (doctrina de la Prosperidad), Ecumenismo, Carismatismo, Reformismo, Reemplacismo, Cesacionismo, Falso Mesianismo (judaizantes), Emocionalismo, Falsa Unción, Emerging Church (Iglesia Emergente), falta de celo por la santidad, etc. etc. etc. La lista a pesar de ser larga, no es exhaustiva en modo alguno.

    Dentro de los que creen que viene ya ese “Avivamiento”, sustantivo que para muchos por cierto les viene ya corto, y nos hablan de una Reforma total y mundial (Reformismo), están aquellos que enseñan y trabajan para que se levante un ejército de profetas y apóstoles que a modo de “súper hombres y mujeres” de la “nueva unción”, efectuarán impresionantes manifestaciones espirituales y revelarán doctrinas nuevas y establecerán nuevos dogmas, cosas todas que la Iglesia jamás ha visto con anterioridad, haciendo palidecer incluso a los santos de la iglesia primitiva, para llevarnos al “Nuevo Orden” (mundial).

    Entendiendo mal la Escritura

    Un error muy común en todos ellos, es el tomar la porción escritural de Hechos 2: 17, que dice “En los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne”, y con esas palabras del Señor fuera de contexto y sentido, justificar muchos de los supuestos “avivamientos” (como el de la risa, y las caídas, p.e.), que se han estado produciendo en algunos lugares del mundo a partir, sobretodo de los años 80 (siglo XX) hasta la fecha, según muchos, como antesala del gran “Avivamiento Mundial”, por el cual la Iglesia “conquistará y dominará las naciones”.

    Como vengo diciendo, no estamos en contra de los avivamientos genuinos del Espíritu Santo, como no podría ser de otra manera, los cuales, si lo son, producen un fruto claro en materia de verdaderas conversiones a Cristo y un buscar la verdadera santidad de los creyentes. Tristemente, no obstante, muchos han sido engañados y aún lo son, por un supuesto mover del “Espíritu”, que no lo es. Al diablo le encanta ser religioso. El sabe como presentarse aparentando como el más santo (1 Co. 11: 14), y además tiene el poder sobrenatural para engañosamente hacerlo.

    Es triste, por tanto, ver a tantos preciosos hermanos y hermanas engañados por falsos apóstoles y profetas, así como por evangelistas, muchos de ellos de gran renombre, otros no tanto, que se mueven en una unción que no es de Dios, y que les apartan, más tarde o más temprano, de la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo, y en tal peligro están.

    Por esa razón, creo que ha valido la pena el esfuerzo de escribir este artículo, en el cual estaremos estudiando, con la Biblia en la mano, todo lo concerniente al asunto del verdadero Avivamiento (si así se le quiere llamar); como se originó y como se volverá a producir, y sobre quién, y cuando.

    Así que, ¡allá vamos!

    “Las caídas y revuelcos de este tipo muchos lo entienden como una manifestación del Espíritu Santo, pero es imposible que lo sea, toda vez que contradice la norma más elemental de conducta cristiana (1 Co. 14: 40)”

    “Las caídas y revuelcos de este tipo muchos lo entienden como una manifestación del Espíritu Santo, pero es imposible que lo sea, toda vez que contradice la norma más elemental de conducta cristiana (1 Co. 14: 40)”

    2. El nacimiento de la Iglesia

    Si queremos hablar de un verdadero avivamiento del pasado, debemos hablar entonces del surgimiento de la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo.

    El nacimiento de la Iglesia ocurrió cuando en aquel bendito día de Pentecostés, que los discípulos estaban en Jerusalén en aquel aposento alto, el Espíritu Santo vino por primera vez con todo Su poder y llenó a todos ellos (Hchs. 1, 2).

    Si se considera con atención, el Espíritu Santo descendió primeramente sobre aquellos discípulos de origen judío. La Iglesia que nacía en esos momentos era totalmente judía, concordando con las palabras de Jesús: “…la salvación viene de los judíos” (Jn. 4: 22b). Esos hombres de Israel, fueron los primeros escogidos para llevar el Evangelio, y posteriormente, a todos los ethnos (gentes o naciones).

    En un principio, Dios levantó a Israel para llevar Su Palabra a las naciones. Fracasó Israel en su llamamiento, pero Dios estaba de nuevo trabajando a través de aquellos primeros discípulos de Cristo que eran israelitas. A través de ellos, estando llenos del Espíritu Santo, Dios iba a llevar el Evangelio a todas las gentes. Nacía así la Iglesia de Jesucristo.

    La venida del Espíritu Santo y las señales

    El Espíritu Santo vino de repente con un estruendo a modo de viento recio, y llenó toda la casa donde estaban los discípulos sentados. A todos y cada uno en particular se les aparecieron lenguas como de fuego sobre cada uno de ellos (Hchs. 2: 2, 3).

    Esas manifestaciones sobrenaturales y legítimas de Dios no se ven repetidas en el Nuevo Testamento. La razón parece ser obvia, fue un acto especial por el cual todos fueron testigos de la manifestación gloriosa del Espíritu Santo en su venida a la Iglesia. Ese Espíritu Santo manifestado en poder ha permanecido en ella, y permanece, hasta el día y hora en que la Iglesia sea arrebatada de este mundo.

    Dicho sea de paso, ese mismo Espíritu Santo volverá con poder sobre Israel en un momento dado, una vez la Iglesia ya no esté aquí.

    En aquel entonces, fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en idiomas diferentes. El motivo por el cual esto último ocurrió, fue para mostrar una señal a los no creyentes (Hchs. 2: 4-12). Esos judíos estaban dando testimonio oral del único Dios en las diferentes lenguas que se hablaban entonces. Eso le dio pie a Pedro para dar su discurso.

    La multitud al oír el estruendo se reunió entorno a los discípulos con mucha curiosidad y sintiéndose confusos a causa de lo que tenían delante, algunos exclamaban: “Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?”(Hchs. 2: 7, 8) Estaban atónitos y perplejos (Hchs. 2: 11, 12), pero otros se burlaban diciendo que estaban llenos de vino dulce (gleikus, en gr.) (v. 13).

    Podemos entrever que los que se burlaban lo hacían porque veían a esos galileos hablando en lenguas desconocidas para ellos y pensarían que estaban haciendo el loco, o estaban borrachos. Muy probablemente los que se burlaban eran mayormente los habitantes de Jerusalén, eran judíos que no entendían los idiomas de los judíos frigios, egipcios, de Capadocia, Panfilia, etc.

    Les oían hablar así sabiendo que eran galileos, y al estar llenos del Espíritu Santo, estaban llenos de Su presencia, de su gozo y de alabanzas a Dios. Seguramente algunos de los discípulos levantarían sus manos limpias sin ira ni contienda para bendecir al Dios del cielo (1 Ti. 2: 8). Todo ello les debió chocar. Siempre hay burladores que el diablo envía cuando los hombres adoran al Dios del cielo para intentar desmerecer ese acto.

    Curiosamente, muchos defensores del ya desaparecido “Toronto Blessing”, y de las supuestas  manifestaciones del “Espíritu” en forma de caídas por decenas y demás extravagancias, como las “borracheras en el espíritu”, han citado estos versículos para intentar probar sus experiencias como genuinas, y para convencernos acerca de esos fenómenos.

    “El matrimonio Rodríguez de Bogotá (Colombia), es experto en el tema de ese espurio avivamiento”

    “El matrimonio Rodríguez de Bogotá (Colombia), es experto en el tema de ese espurio avivamiento”

    “En uno de los congresos de “avivamiento” de los Rodríguez. “¿Cristianos cayendo como moscas por el piso? ¿Hacían esto los primeros cristianos? ¿Hacían esto Jesús y sus discípulos? ¡No!”

    “En uno de los congresos de “avivamiento” de los Rodríguez. “¿Cristianos cayendo como moscas por el piso? ¿Hacían esto los primeros cristianos? ¿Hacían esto Jesús y sus discípulos? ¡No!”

    “En uno de los congresos de “avivamiento” de los Rodríguez. “¿Cristianos cayendo como moscas por el piso? ¿Hacían esto los primeros cristianos? ¿Hacían esto Jesús y sus discípulos? ¡No!”

    “En uno de los congresos de “avivamiento” de los Rodríguez. “¿Cristianos cayendo como moscas por el piso? ¿Hacían esto los primeros cristianos? ¿Hacían esto Jesús y sus discípulos? ¡No!”

    No hay tiempo ni ocasión ahora para entrar en ese debate, pero lo cierto es que si analizamos bien de cerca estos pasajes, nos damos cuenta de que absolutamente nada de esas cosas ocurrieron a los primeros discípulos cuando descendió el Espíritu Santo con todo Su poder.

    Todo lo que leemos es:

    1. a) Los discípulos de origen galileo hablaban en otros idiomas en ese momento (V. 6);
    2. b) Hablaban en esas lenguas las maravillas de Dios (V. 11).
    3. c)No se caían, ni estaban borrachos, tampoco “borrachos en el espíritu” como el mismo Pedro les aclaró (v. 15); ni hacían ruidos extraños con la boca, ni se contorsionaban.
    4. d) Mas bien seguían uno de los principios del amor: No hacían nada indebido (1 Co. 13: 5).

    3. La lluvia temprana

    Pedro se levantó, y alzando la voz, se dirige a los “varones judíos, y todos los que habitan en Jerusalén”, y después de aclararles que ninguno de los discípulos estaban ebrios(Hchs. 2: 14, 15), les cita al profeta Joel (Hchs. 2: 17-21). Al citarles la profecía de Joel, acerca de lo cual estaremos viendo en un momento, les estaba intentando explicar lo concerniente al suceso que recién había acontecido, del cual habían sido testigos, directa o indirectamente muchos, y que había sido tan prominente: La venida del Espíritu Santo y Su poder.

    Pero atención a esto, Pedro es conocedor de que esa profecía de Joel no tenía su cumplimiento completo en ese momento. Si ponemos cuidado, nos damos cuenta de que esa profecía es para el final de los tiempos actuales, ya que al derramamiento del Espíritu Santo le sigue inmediatamente el “Día del Señor”, que es el día de la ira de Dios (por favor, véase Is. 13: 7, 9; Ez. 30: 30; Joel 1: 15; 2: 1; 2: 11; 3: 14; Am. 5: 18, 20; Abd. 15; Sof. 1: 7; Zac. 14: 1, 3; Mal. 4: 5; 1 Ts. 5: 2; 2 P. 3: 10).

    El Día del Señor es el evento terrible que está para ocurrir en el contexto de la llamada Gran Tribulación que todavía ha de llegar sobre este mundo impío (Ap.16, etc.). Entonces, ¿cómo entender todo esto?

    Veamos, Pedro dice: “mas esto es lo dicho por el profeta Joel” (Hechos 2: 16). Pedro menciona la profecía de Joel (2: 28-32), como pre-cumplimiento de la misma. Lo que Pedro se viene a referir en Hechos 2: 16-21, no incluye todo lo que fue profetizado por Joel (2: 28-32). Esto se conoce como la ley de la referencia doble, en la cual una profecía tiene su cumplimiento parcial en un momento dado, y un cumplimiento completo en otro momento, más tarde.

    Como sabemos, de esa profecía sólo se cumplió la primera parte, a saber: “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán” (Hechos 2: 17, 18)

    El resto de la profecía no se cumplió en los días de Pedro, y todavía no se ha cumplido; a saber: “Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto” (Hechos 2: 19, 20)

    El cumplimiento a cabalidad de esa profecía de Joel, como ya adelantamos, vendrá a ser en los días de la Gran Tribulación, y continuará hasta el final de la misma, ya que los datos que aporta acerca del sol convirtiéndose en tinieblas, y la luna en sangre, son justamente previos a la venida en gloria del Mesías.

    “El sol convertido en tinieblas y la luna en sangre son señales que todavía no se han producido”

    “El sol convertido en tinieblas y la luna en sangre son señales que todavía no se han producido”

    Para los judíos, y en Israel

    Así como Pedro se está dirigiendo a los israelitas, también el cumplimiento total de la profecía de Joel será para Israel, y en su tierra.

    Si prestamos atención, toda la profecía, en su cumplimiento completo, se realizará de una sola vez, y nos da ubicación precisa en cuanto al tiempo y al lugar. Veremos en un instante que ya estamos cerca del tiempo del cumplimiento a cabalidad de esa profecía: Joel 3: 1, 2, “Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén…”

    Desde mayo del año 1948, Israel existe de nuevo como nación, cumpliéndose las palabras del profeta Isaías: “¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez?...” (66: 8)

    En un solo día se reestableció la nación de Israel. Desde aquel momento, empezó la cuenta atrás. El profeta Joel dijo que Dios reunirá a todas las naciones y las hará descender al valle de Josafat (Joel 3: 2). Ese será el lugar donde tendrá lugar la batalla de Armagedón (Ap. 16: 14, 16)

    Podemos añadir que aquellos discípulos en el día de Pentecostés, experimentaron la mitad de lo que va a ocurrir por el Espíritu al final del periodo de la Tribulación, cuando la nación de Israel sea verdaderamente convertida y avivada (Ro. 11: 26, 27). Ellos experimentaron la lluvia temprana; el Israel de Dios del final de los días de la Angustia para Jacob, experimentarán las lluvias temprana y tardía al mismo tiempo.

    Eso resultará en una gran cosecha en cantidad de personas y manifestaciones espirituales que serán otorgadas a las gentes de todas las edades, ambos hombres y mujeres.

    No podemos dejar de lado que el libro de Joel esta unido a la salvación de los judíos previa al retorno glorioso de Jesucristo, y eso será en el contexto del periodo de la Tribulación (Ro. 11: 25-27; Ap. 7: 1-8)). ¡Dios todavía no ha terminado con Israel!

    “Y luego todo Israel será salvo…” (Ro. 11: 26)

    “Y luego todo Israel será salvo…” (Ro. 11: 26)

    4. La lluvia tardía

    Joel 2: 28-32 “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;, porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado”

    Insisto, si bien esta profecía de Joel 2: 28-32 que Pedro citó tuvo su pre-cumplimiento en el nacimiento de la Iglesia (judía, por cierto en un principio) a modo de lluvia primera, tendrá su cumplimiento cabal y completo para Israel en los días previos a la venida en gloria del Señor.

    En esos días – digo - Israel tendrá la lluvia primera y la tardía al mismo tiempo, cumpliéndose así lo dicho por el profeta Joel: “Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová, vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía, como al principio” (Joel 2: 23)

    “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra(Oseas 6: 3)

    Si prestamos la debida atención, esas profecías no van dirigidas a la Iglesia, sino a Israel. Es un error seguir los postulados de la “teología del Reemplazo”, aquella que asegura que todo lo bueno concerniente a Israel, ahora es para la Iglesia. Dios prometió cosas a Israel que no prometió a la Iglesia. Dios va a ocuparse de Israel, durante los últimos siete años que quedan por cumplirse de aquellas setenta semanas de años (490 años) (ver con detenimiento Dn. 9: 24- 27), y esto ocurrirá una vez la Iglesia verdadera haya sido sacada de este planeta, y llevada a los cielos.

    Por lo tanto, el “gran Avivamiento” que muchos esperan que vaya a producirse de un momento a otro, bíblicamente:

    1. No es para este tiempo (antes de la Tribulación).
    2. Es para Israel, y desde Israel, al final de la Gran Tribulación, y cuando ocurra, se cumplirán las palabras de Zacarías 12: 10, 11

    Pero sobre la casa de David y los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu de gracia y de oración. Mirarán hacia Mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él como quien se aflige por el primogénito. En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido”.

    En ese día, muchos judíos reconocerán al verdadero Mesías, después de darse cuenta de que no lo es el Anticristo (que previamente se hará pasar por el Mesías). En ese día, todo Israel será salvo (Romanos 11: 26, 27).

    Las lluvias temprana y tardía, y el verano

    Existen dos épocas de lluvias sobre Israel; la primavera y el otoño. En la primavera, por las lluvias de abril y mayo, se recoge el grano. Luego en el otoño, en septiembre y octubre, por las lluvias, se recogen los frutos.

    Así pues, a la primera lluvia se le llama la lluvia temprana, y a la segunda se le llama la lluvia tardía (Joel 2: 23). Entre medio de ambos periodos está el verano.

    En Israel no llueve en verano. Tanto es así en lo natural, como se corresponde en lo espiritual. La primera lluvia cayó en aquel bendito día de Pentecostés. Cayó sobre los creyentes en el Mesías Jesucristo, los cuales eran israelitas. Al poco el Evangelio fue creído por los gentiles, y paulatinamente Israel fue relegado; apartado momentáneamente por Dios. Entró en su verano espiritual, cuando no llueve.

    Ahora ya viene el momento cuando Israel va a recibir lluvia por partida doble, la temprana y la tardía al mismo tiempo. Se cumplirá espiritualmente también lo dicho por el profeta Joel: “… y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros” (Joel 2: 24, 25)

    Israel, el reloj de Dios

    Israel es definitivamente el reloj para las naciones. Ese reloj todavía está parado en cuanto a Israel espiritualmente hablando. Todavía estamos en el tiempo conocido como el de los gentiles (Lc. 21: 24), y se corresponde con el verano seco de Israel. Este ha sido el tiempo de la Iglesia, y el tiempo de muy escasa lluvia para Israel hasta la fecha.

    Muchos judíos fueron salvos cuando vino la lluvia primera (Hchs. 2 etc.), al comienzo de la Iglesia, pero así como Dios ha prometido que sobre Israel vendrá la lluvia temprana y la tardía al mismo tiempo, sobre esa bendita nación vendrá el Gran Avivamiento, el único del que la Biblia hace mención explícita para antes de la venida gloriosa de Cristo el Rey. Leemos en Romanos 11: 25, 26 “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo…”

    La lluvia tardía será tan abundante sobre Israel, que será como la lluvia de las dos estaciones mencionadas juntas.

    Recapitulando

    Tal y como dice Joel, y luego Pedro, Dios va a derramar de Su Espíritu sobre toda carne (Joel 2: 28; Hchs. 2: 17). Lo hizo como pre-cumplimiento de esa profecía el día de Pentecostés, ¿sobre quién? Insistimos en esto porque es menester que lo entendamos bien.

    Esa primera lluvia, es decir, el poder del Espíritu Santo cayendo, fue sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén. Zacarías 12: 10, dice; Y derramaré sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén, Espíritu de gracia y de oración…”. Ese es el Espíritu Santo.

    Ahora bien, ¿a quién se dirige Pedro con los once en su discurso? (Hchs. 2: 14); se dirige a los varones judíos, es decir, la casa de David, y a los moradores de Jerusalén (Hchs. 2: 14) Esa lluvia temprana vino sobre Jerusalén a los que estaban allí, bien porque moraban allí, bien porque estaban de paso a causa de la fiesta de Pentecostés. Pero ese sólo fue el pre-cumplimiento de esa profecía joeliana, no lo olvidemos.

    ¿Cuándo se cumplirá a cabalidad la profecía completa de Joel, y sobre quién? El derramamiento del Espíritu Santo, como verdadera lluvia temprana y tardía, se producirá al final de la Gran Tribulación, en los días del sexto sello, cuando se produzcan señales muy especiales en la tierra, el sol se ponga negro, y la luna se vuelva toda de sangre, y sobre Israel (Ap. 7: 4-8). Leámoslo:

    “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre(Ap. 6: 12)  

    Compararlo ahora con Hchs. 2: 19, 20 o Joel 2: 30-32 “Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto”.

    Todo esto acontecerá justo antes de la venida gloriosa del Señor a este mundo impío; y será terrible para todos sus enemigos (Ap. 19: 11-21).

    Esa lluvia temprana y tardía, caerá esta segunda y definitiva vez también sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén, cumpliéndose así a cabalidad la profecía de Zacarías “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén…” (Zacarías 12: 10, 11)

    En aquel tiempo también se cumplirá a cabalidad la última parte de la profecía de Joel: “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado” (Joel 2: 32) Ese remanente será básicamente de la gente de Israel (Hchs. 2: 17, 18). Esto también nos habla de una muy poderosa palabra del Evangelio hacia los gentiles, y su resultado en ese tiempo (ver Ap. 7: 9ss).

    “Mapa de la Jerusalén del siglo primero”

    “Mapa de la Jerusalén del siglo primero”

    De los judíos a los gentiles

    Así como cuando cayó la lluvia temprana aquel día de Pentecostés, poco más tarde también alcanzó a los gentiles (Hchs. 10) formándose la Iglesia en su totalidad, es decir, compuesta por judíos y en ese momento por gentiles, también eso ocurrirá cuando caiga la lluvia temprana y tardía al mismo tiempo durante la Tribulación. Pero antes, hagamos una reflexión sobre todo esto:

    El apóstol Pablo enseña acerca de la realidad de los gentiles respecto a los judíos: “Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio…Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti…Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?” (Romanos 11: 13, 17, 18, 24)

    Claramente la Escritura nos enseña que nosotros, los creyentes de origen gentil, vamos a remolque de los judíos creyentes; estamos unidos, o injertados en ellos. Eso no ha cambiado.

    Así como la bendición del Cielo por la persona del Espíritu Santo vino sobre la casa de David y los moradores de Jerusalén, es decir, los judíos, y luego pasó a los gentiles, de la misma manera, cuando el seco verano acabe para Israel y vuelvan las lluvias otoñales, que serán de enorme intensidad, también salpicarán en gran manera a los gentiles que Dios llame para sí en ese tiempo, llegando la salvación:

    1. I) A aquellas ovejas, todavía vivas sobre la tierra, de entre las naciones gentiles (ethnos), cuando vuelva el Señor y las ponga a su derecha (ver Mt. 25: 31-46)
    2. II) A aquella multitud que Juan ve; “la multitud vestida de ropas blancas, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero” (Ap. 7: 9-17).

    No obstante, nótese que toda esa multitud de gentes, son todos mártires que habiendo muerto por mano de la bestia Anticristo y el Falso Profeta, aparecen ante el trono de Dios.

    Nos dice la Palabra que “son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (Ap. 7: 14). Aunque mueren, van al cielo.

    Estos son el resultado indirecto del efecto de la suma de las lluvias temprana y tardía sobre Israel (Joel 2: 23b; 28-32).

    Ese será el “gran Avivamiento”, el cual muchos, equivocadamente, esperan para ahora, como antesala del equivocado e inexistente “establecimiento” del Reino por parte de la Iglesia.

    Por lo tanto, ese “Avivamiento” o mejor, despertar espiritual y conversión al Mesías Cristo, el único del que habla la Biblia como tal, no tendrá lugar en este tiempo actual, sino en el tiempo de la Tribulación, y al final de la misma, y estará centrado en Israel.

    Importante: Nótese también que ese aludido “Avivamiento” significará que por volverse al Mesías Jesucristo recibiendo Su salvación, muchos, si no la mayoría, darán su vida en martirio a causa de su fe (Ap. 20: 4). Por lo tanto, no debería entenderse tal avivamiento como muchos lo entienden hoy en día, que ha de ser un evento que va a transformar la sociedad, destruyendo al Anticristo y a su sistema. Eso sólo ocurrirá con la venida gloriosa del Mesías desde los cielos, y el consiguiente establecimiento de Su Reino Milenial o Mesiánico (Ap. 19: 11-21; 20: 1-6)

    5. El ejército de Joel

    Leemos en el libro de Joel: “Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy. Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes. Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor” (Joel 3: 9-12)

    En muchas congregaciones se cantan coros de alabanza utilizando estos versículos. Uno de ellos se llamaClamor de guerra, y dice “Despertad a los valientes, despertad a los valientes y vengan los hombres de guerra” etc. Nosotros mismos en nuestra congregación hemos cantado ese coro muchas veces, y otros por el estilo, basados en ese pasaje de Joel, hasta que nos dimos cuenta de que era un error tal y como estaba planteado el corito.

    Era un error porque la profecía aludida de Joel, no está hablando de lucha espiritual, es decir, contra las huestes del diablo realmente (Ef. 6: 12), sino de otra cosa. Si nos fijamos, esos “valientes”que han de ser despertados son el enemigo de Dios, las fuerzas del Anticristo que intentarán destruir definitivamente a los judíos, y son el enemigo que será destruido ¡por el mismo Señor en el Armagedón!

    La letra de ese coro,  invariablemente está inspirada en la “teología del Dominio”. Incluso existe un movimiento carismático-neopentecostal llamado en inglés “Joel´s Army” (el ejército de Joel) *, que sacando de su contexto la profecía mencionada de Joel, cual es, que ese ejército será erigido para destruir Israel, nos quiere hacer creer que ese ejército es el compuesto por hombres de Dios, supuestos grandes apóstoles y profetas, que harán impresionantes señales y maravillas, destruyendo a los enemigos de Dios, con la finalidad de establecer el Reino en la tierra.

    ¡Nada de eso último es, sino todo lo contrario!

    (* Joel´s Army, también llamado “Manifest Sons of God”, es el movimiento dominionista que enseña que en los últimos tiempos se levantará una nueva generación de cristianos, encabezada por líderes impresionantes"

    “(* Joel´s Army, también llamado “Manifest Sons of God”, es el movimiento dominionista que enseña que en los últimos tiempos se levantará una nueva generación de cristianos, encabezada por líderes impresionantes, que tendrán un poder sobrenatural con el cual sojuzgarán la tierra)”

    Están equivocados en cuanto al texto y al contexto. Ese ejército no estará compuesto por “cristianos invencibles” (la Iglesia ya hará tiempo que habrá sido arrebatada), sino que, contrariamente, serán las hordas del Anticristo, que en ese tiempo marcharán contra los judíos que se esforzarán en el Mesías Jesucristo, que recién estarán descubriendo y aceptando para sí (Zac. 12: 8, 10; 13: 1; Ro. 11: 26, 27).

    Por lo tanto, no es para este tiempo, sino que su actuación será en el contexto de la guerra del Armagedón (Zac. 12: 9; Joel 3: 12-15; Dn. 2: 44; 9: 27; 7: 26, 27; Ap. 16: 13, 14, 16; 19: 11-21, etc.), la última y más devastadora de las guerras, la cual algunos la llaman la Tercera Guerra Mundial.

    Nótese que esa profecía de Joel (3: 9-12), es un llamamiento a las naciones para que se congreguen en Har Meggido con el fin de ser destruidas por el mismo Señor en su venida. Lo leemos así en Zacarías 12: 9, según su contexto: “En aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén”

    Esa es una de las acepciones principales del llamado “Día del Señor” (Am. 5: 18-20).

    El profeta Amós exclama: “¿No será el día de Jehová tinieblas y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?”. Y ahora compárese con Joel 2: 10, 11;

    “Delante de Él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?”

    ¡Estos maestros dominionistas caen en el error de siempre: Alegorizar la Escritura, utilizando la Palabra sólo para defender su previo y espurio posicionamiento doctrinal!

    Hermanos, no nos dejemos engañar. Como miembros del cuerpo de Cristo, nuestra ciudadanía y esperanza no está en la tierra; está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo (Fil. 3: 20) para así estar siempre con el Señor (1 Ts. 4: 17b)

    La salvación a los judíos

    Así que, habrá un cumplimiento final de esta profecía de Joel 2: 32, la cual dice: “… en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado”. Como vemos, tendrá lugar en Jerusalén, y para los judíos, que serán salvados de este ejército de destrucción que marchará por la tierra de Israel. Será la manera de Dios para quebrantarles y llevarles al arrepentimiento.

    Así pues, ese “ejército de Joel” no es de Dios sino del diablo, para intentar destruir la nación de Israel al final de los días (Joel 3: 9-15), pero será destruido por el propio Señor en su venida gloriosa, y la Iglesia glorificada con Él.

    6. Concluyendo

    Los santos durmientes

    Hablando de coros de alabanza, todos conocemos el célebre “O, when the saints come marchin’in”. Ese era un coro que hablaba del Arrebatamiento de los santos, de la bendita esperanza de la llegada de Cristo a por Su amada Iglesia. En estos días apenas encontramos ese tipo de mensaje en las alabanzas.

    Entre otros muchos, oímos otro tipo de mensaje a través de los coros: “Marchando sobre la tierra para conquistarla”. Todo se reduce a esta tierra, que a modo de “ejército sobrenatural triunfante e invencible destruiremos a nuestros enemigos y a todos los opositores al Reino”.

    Según los maestros dominionistas, las naciones y los gobiernos se someterán a la Iglesia, así como los reyes y príncipes, y la paz y el bien serán establecidos en este mundo.

    En vez de tener la meta de esperar la venida de Cristo, ahora la meta es establecer el Reino, sin el Rey presente. ¡Que gran engaño y trampa existen detrás de esa seductora filosofía!

    En muchos sectores de influencia dominionista, las doctrinas acerca del Arrebatamiento, la tribulación y la apostasía de los últimos tiempos y el surgimiento de un Anticristo literal, se catalogan como errores y mentiras.

    Pero pensemos esto bien, sin una tribulación pendiente de producirse, no hay necesidad de estar vigilantes; si no hay apostasía, no hay necesidad de discernir el engaño, ni preocuparse por el error, sólo esperar la “bendición”. Y así, a modo del “flautista de Hamelín”, muchos cristianos ingenuos y engañados corren un tremendo peligro actualmente, porque están poniendo su mira en las cosas de esta tierra, y no en las cosas de arriba (Col. 3: 2); están preocupados en ver cómo transformar este mundo y gobernarlo “para Cristo”, en vez de realmente considerar y vivir en este mundo como extranjeros (He. 11: 9, 10), como ciudadanos del Cielo (Fil. 3: 20), esperando el retorno del Amado a por Su amada.

    Seamos sabios. Antes, creámosle al Señor y al dictado de Su Palabra.

    Les recomiendo que lean el artículo de mi amigo el Dr. Antonio Bolainez “Avivamiento o Apostasía 1ª. y 2ª Partes www.bolainez.org que nos ayudará a entender mejor lo explicado aquí.

    Dios les bendiga

    © Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España
    Marzo 2006 /Revisado Agosto 2009

     

    Fin